El Espacio Fundación Telefónica acoge este viernes un recital basado en las canciones de Jules Verne y Aristide Hignard.
La música de Verne llega al
Espacio Fundación Telefónica este viernes en un recital inédito del barítono colombiano
Andrés Jiménez, acompañado de la pianista, Laurence Verna. Ambos interpretarán un repertorio basado en la obra verniana. "Algunas de estas piezas no han sido nunca interpretadas en España hasta ahora", cuenta la Fundación Telefónica.
Verne disfrutaba escribiendo versos que posteriormente adaptaba su amigo, el compositor
Aristide Hignard (1822-1898), compañero de viajes y aventuras, y principal compositor de las obras con textos de Verne, casi una veintena, dentro de su amplio catálogo. Estas melodías inéditas se compusieron entre 1847 y 1863, cuando Verne y Hignard intentaban hacerse un hueco como artistas en Nantes, y mucho antes de que Verne se convirtiera en el exitoso autor de La vuelta al mundo en ochenta días o Miguel Strogoff.
El recital del bajo barítono Andrés Jiménez-Ramírez, reconocido intérprete de la
canción clásica hispanoamericana, se centra esta vez en la obra de Hignard, parte de la cual fue publicada en sus dos volúmenes de canciones,
Rimes et Mèlodies, de 1857 y 1863. En estas dos obras se incluyen la mayoría de las melodías vernianas, cantadas por los propios personajes de Verne en algunas de sus novelas:
Le Pays des Fourrures,
Les Indes Noires,
Les Tribulations d’un chinois en Chine y
P’tit-Bonhomme. Estas obras se conservan en el archivo de la Biblioteca Nacional de Francia, y han sido las obras de inspiración de Jiménez-Ramírez para realizar esta edición especial de la obra de Verne que se estrena en España.
La pieza que cierra el recital, y que se interpreta por primera vez en nuestro país, pertenece a la ópera bufa
Le Colin-Maillard (La gallina ciega), escrita y estrenada en 1853 en el Théâtre Lyrique. En 1851, Verne era secretario de este mítico teatro parisino, gracias a la recomendación de otro de sus grandes amigos, Alexandre Dumas. Este trabajo lo mantuvo cerca de dos de sus grandes pasiones: el tetaro y la música. En la realización del libreto colaboró Michel Carré (1821-1872) quien también fue colaborador de otros compositores relevantes como Gounoud, Bizet y Offenbach.