www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Destrucción de la Biblioteca Nacional

lunes 10 de octubre de 2016, 20:16h

Escribo esta crónica desde la Sala General de la Biblioteca Nacional de España. Tecleo estas líneas con un terrible cabreo. Trato de contenerme. Aunque ya no retiro el título de esta columna. Les cuento el rumor. Por casualidad me entero de una noticia lamentable. Se pretende cometer un atropello, otro más, sobre este santo lugar de la cultura. La noticia no es oficial. La Directora General no ha hecho ninguna declaración pública. Asunto de por sí grave. Falta transparencia en la toma de decisiones. Nadie con responsabilidad política ha dicho nada, pero es un secreto a voces entre los funcionarios y los usuarios del servicio. Tampoco el Secretario de Estado de Cultura ha dicho nada. Quizá ni siquiera esté informado de lo que pasa en la Biblioteca Nacional. Entre indignado y consternado, creo que si la irracional y salvaje decisión está tomada, esto no lo remedia nadie. El Gobierno y la Oposición, los políticos profesionales y sus extensiones en las Academias y las Universidades, no dirán nada. Tragarán como tragaron con la desaparición del Museo del Ejército de Madrid, el destrozo del Archivo Histórico Nacional y con otras tantas barrabasadas cometidas en el ámbito cultural. Pidamos, pues, ayuda a cualquier país del mundo que tenga que ver con la cultura en lengua española. Que venga alguien, cuanto antes, y nos salve de estos bárbaros, que desprecian la sagrada Misión que Ortega y Gasset le asignó al Bibliotecario.

Porque la Biblioteca Nacional de España no es un bien nacional sino universal, o sea, porque afecta a la comunidad de todos los que se interesan por el patrimonio de la cultura en la lengua española y otras extranjeras, pidamos ayuda al mundo entero para que la Sala que, seguramente, le da mayor identidad a la Nacional no sea destruida. ¿Qué pasa ahora, dirán ustedes, en la Biblioteca Nacional? ¿Acaso intentan eliminar otra vez de su entrada la estatua de Marcelino Menéndez Pelayo? No. La cosa pudiera ser más grave. Estamos en el inicio de su destrucción. Uno de los archivos y servicios más emblemáticos de la Biblioteca Nacional de España está al borde del abismo. Se trata de desalojar de su lugar natural a una de las joyas de la biblioteca y poner en su lugar oficinas. La Sala que aloja, dicho metafóricamente, la Biblioteca de las bibliotecas, uno de los espacios más representativos de la Biblioteca Nacional, está a punto de desaparecer. Los tesoros que alberga esa sala serán “trasladados” o, con lenguaje burocrático, “depositados” en un lugar bastante más inadecuado que el actual para desempeñar sus funciones. De momento, se cerrarán dos salas de lectura del Servicio de Información Bibliográfica y de Documentación Bibliotecaria.

La decisión no se ha hecho pública y, por lo tanto, aún cabe rectificación. Pero si esto no se para pronto, sin duda alguna, podemos decir que será responsabilidad del Gobierno en funciones de España el comienzo de la desaparición, pérdida o daño de una de las colecciones bibliográficas más importantes de la humanidad. En realidad, tomen nota de lo que digo, es la única que existe en el mundo. La colección de bibliografías hispánicas, reitero, no existe otra igual, y una de las mejores y más amplia colección de biblioteconomía del mundo, así como lo leen, corren el peligro de estropearse o extraviarse. Todo ese patrimonio es actualmente de inmediato y libre acceso en las Salas de la Biblioteca Nacional que acoge el Servicio de Información Bibliográfica y el de Documentación Bibliotecaria. Por desgracia, esas salas están siendo habilitadas, otros dirían destrozadas con cables y ordenadores, para que salgan pronto los “libros de libros”, la cultura recogida en archivos ideados por el gran Felipe II, y entren los oficinistas. No hagamos estrecho lo que de por sí es holgado y grande. No roben espacio a la cultura bibliográfica. No quieran convertir en enano a lo grandioso.

Nadie sabe los motivos ni las razones que mueven a eso que llaman “traslado” del Servicio de una Sala a otra. Ningún usuario o personal de la biblioteca ha sido informado de los motivos para adoptar esa destrabada y absurda decisión. Pero cabe sospechar que se dirá, como siempre sucede en estos casos, que apenas visita nadie ese espacio y, por lo tanto, hay que rentabilizarlo. Y, además, se dará el servicio en otra sala. Todos son medias verdades, mentiras, para justificar lo injustificable. Esas colecciones exigen los mejores espacios, porque su valor es tan incalculable como el cuadro de Las Meninas, de Velázquez. Estamos al borde del precipicio. De momento, eso es todo; pero temo que la cosa no ha hecho nada más que comenzar. Habrá más entregas sobre el Servicio de Información Bibliográfica y el de Documentación Bibliotecaria de la Biblioteca Nacional de España. También aquí se juega lo poco que nos queda de Nación.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (36)    No(0)

+
2 comentarios