El equipo de Pochettino arrasó a Paraguay en una primer tiempo colosal que acabó con 3-0. Doblete de Balogun.
Fiesta total de Estados Unidos en su estreno en el Mundial 2026. Llegaba bajo sospecha la selección entrenada por Mauricio Pochettino (derrotada por México en la final de la Copa de Oro 2025 y cuarta en la Liga de Naciones de la Concacaf, eliminada por Panamá), pero el entrenador argentino insistió, con la fe de un mesías, que llegarían en plenitud a la segunda cita mundialista en la historia que organiza el país norteamericano. Incluso el presidente Donald Trump le preguntó al estratega cómo veía el asunto. La situación llegó a tensarse tanto, entre otras cosas porque saben que ésta es la generación más dotada que jamás ha visto el 'soccer', que los malos resultados en los amistosos (goleados por Bélgica, tumbados por Corea del Sur) pusieron en cuestión el proyecto y el nerviosismo cundió. "A veces siento que la gente no lo termina de entender. Tenemos que traducir la cultura del fútbol para el jugador estadounidense", llegó a lamentarse el preparador en este par de años erosivos. Pero este sábado, cuando realmente importaba, los anfitriones dieron un zarpazo impresionante y acribillaron a Paraguay. En una obra maestra que entremezcla el suspiro de alivio con el espaldarazo emocional anhelado. Desde aquí pueden creérselo.
El mejor Estados Unidos en el momento clave
Lució el plan estadounidense en plenitud desde los primeros compases, cuando dejaron claro que iban a competir desde los presupuestos de su técnico con una convicción absoluta: presionaron con una voluntad corrosiva, dominaron la pelota con determinación (más del 70% de posesión antes del descanso) y atacaron con la intención de hacer daño de verdad. Para llevar a cabo este último precepto resultó nuclear la movilidad de los peones que ocupan el centro del campo. Pochettino tomó las riendas en septiembre de 2024, justo después de la debacle en la Copa América. Desde entonces ha probado 70 jugadores en un 'casting' moldeado por la plaga de lesiones y que estaba destinado a construir un equipo con una base sólida. Que supiera competir e impusiese su lbreto, aún cuando sufriera bajas tan importantes como la del colchonero Johnny Cardoso. El producto final de tanta búsqueda es un ramillete de mediocampistas de gran despligue físico y buen pie, que juegan intercambiando posiciones. Todo bajo la supervisión distributiva destacada de Tyler Adams. Justo desde ahí nació la goleada de esta fecha.

La 'Albirroja' que ha resucitado el seleccionador Gustavo Alfaro (no jugaba un Mundial desde 2010), que a su vez venía de llevar a la cita mundialista a Ecuador, es un bloque aguerrido, que ha refrescado el gen guerrero y la zaga granítica que conforman la identidad tradicional del fútbol guaraní. Con esa paleta industrial han reflotado el barco y vuelto a la élite, pero esta madrugada les costó un mundo trabar el explosivo ritmo local. Naufragó además el esquema táctico, con los mediocentros Damián Bobadilla y Andrés Cubas señalados. No supieron nunca detectar la idea del combinado de las 'Barras y Estrellas', que descolgaba a sus interiores para llegar a la mediapunta desde atrás, con desmarques continuos (Weston McKennie y Malik Tillman se pusieron las botas). Esa fluidez entre líneas sobrepasó a Paraguay, que además mostró un dibujo extrañamente largo y falto de cohesión. Así pues, el ajedrez general le perteneció a los estadounidenses mas sería una aportación individual la que desnivelaría el choque. Christian Pulisic, el emblema perseguido por las críticas en estos meses, se echó el ataque a su espalda y reivindicó su categoría. Torturó a Juan José Cáceres, su marcador en la banda izquierda, y en el minuto siete se marchó de dos oponentes, generó el caos para filtrar hacia McKennie, que metió un balón en el área que Bobadilla introdujo en su propia portería, en una acción plena de mala suerte que auguraría la inseguridad defensiva venidera de su delegación.
La sinfonía local proseguiría sin interrupciones y aliñada por una presión asfixiante que le devolvía el cuero tras cada pérdida. El juego combinativo afilado arreciaba con naturalidad y frescura, y las ocasiones se agolpaban en el arco protegido por Orlando Gill. En el minuto 16 una circulación virtuosa entre el destacado lateral Antonee Robinson, McKennie y Folarin Balogun le llegó a Sergiño Dest, pero el novedoso extremo diestro perdonó tras ejecutar un control horrible que le negó el mano a mano con el portero; y en el 28 el delantero del Mónaco vio cómo se le anulaba un gol por fuera de juego previo, tras otra combinación coral sobresaliente. Los guaraníes yacían sin respuestas y su aguante terminó pasada la media hora, cuando Robinson puso en vuelo a Pulisic, que se volvió a escapar para poner un centro atrás que amortizó Balogun con un remate fino de primeras -minuto 31-. Recogió premio ahí un sistema estadounidense superior... que en ningún caso frenó. Había llegado su momento para tapar bocas y no titubearon.
Una orquesta perfecta para Pochettino
A estas alturas la exhibición de los anfitriones, en todos los ámbitos del juego, era abrumadora. El mítico defensor y capitán Gustavo Gómez era el único pilar de la 'Albirroja' que sostenía a su seleccionado, con cruces apurados. Omar Alderete, su compañero de línea, abrazó un rendimiento muy deficiente que promocionó la continuidad de las llegadas peligrosas oponentes. En el minuto 38 Tillman puso un córner preciso que Chris Richards cabeceó rozando el poste; en el 41 Dest rompió a Junior Alonso y emitió un centro raso que exigió a Gill; y en el minuto 44 el guardameta guaraní repelió un remate de Tillman a bocajarro, en el área pequeña, después de que McKennie hubiera roto con el enésimo desmarque punzante. Alfaro festejó entonces que el destrozo sufrido no hubiera trasladado más sangre al marcador, pero en la última acción de la primera mitad el omnipresente Tillman pintó un pase en profundidad con el que Balogun destrozó a Alderete, recortó ante Gustavo Gómez y descerrajó un latigazo que se coló por la mismísima escuadra. Todo un golazo. Todo un punto de exclamación.

En consecuencia quedó el choque visto para sentencia en la reanudación. Con todo perdido, Paraguay regresó al césped con la intención, al menos, de mostrar garra, raza y orgullo. Hasta entonces sólo habían generado dos remates, el del desasistido Antobio Sanabria con el que estrenó los guantes de Matt Freese en el segundo minuto y el que cruzó demasiado el fundamental Julio Enciso en el 14 de juego. Este propósito coincidiría con un descenso energético notable local; de hecho Pulisic sería relevado en el camarín. En ese nuevo escenario, destensado, los guaraníes asumieron más valentía, con Diego Gómez desperezando a los suyos con un robo, cabalgada individual y chut repelido por Tim Ream -minuto 49-.
El seleccionador paraguayo atinó en sus variantes, que retrasaron la posición de Enciso, viraron a Miguel Alirón a la banda diestra e incluyeron al mediapunta llegador Mauricio Magalhaes (brasileño del Palmeiras nacionalizado a última hora antes del Mundial). Todos ellos, con el diamante del Estrasburgo dirigiendo las operaciones, llevaron al fin peligro hacia Freese, con otro disparo amenazante de Diego Gómez. E hicieron diana en el minuto 73, cuando Almirón ganó un duelo en la frontal, Enciso aclaró la jugada asistiendo a Mauricio para que éste anotase a placer el 3-1. Hasta ahí llegó el arreón guaraní. Estados Unidos se había guarecido para cazar contras y, tras un par de llegadas nítidas, Giovanni Reyna bajó el telón certificando la goleada con un golpeo precioso de exterior desde la frontal -minuto 98-. Otro gol de bandera para el éxtasis del mesías Pochettino.
Ficha técnica
4- Estados Unidos: Freese; Antonee Robinson, Tim Ream, Richards, Freeman; Tyler Adams, Tillman (Reyna, min. 82); McKennie, Dest (Tim Weah, min. 72), Pulisic (Berhalter, min. 46); y Balogun (Pepi, min. 72).
1- Paraguay: Orlando Gill; Junior Alonso, Alderete, Gustavo Gómez, Cáceres (Velázquez, min. 79); Cubas, Bobadilla (Mauricio, min. 46), Diego Gómez ('Kaku', min. 80), Almirón (Sosa, min. 79); Enciso y Sarabia (Arce, min. 62).
Goles: 1-0, min. 7: Bobadilla, en propia meta; 2-0, min. 31: Balogun; 3-0, min. 50: Balogun; 3-1, min. 73: Mauricio; 4-1, min. 98: Reyna.
Árbitro: Dennie Makkelie (Países Bajos). Amonestó a Cáceres, Almirón, Tyler Adams, Diego Gómez, Arce y a Junior Alonso.
Incidencias: partido correspondiente a la 1ª jornada del Grupo D de la Fase de Grupos del Mundial 2026, disputado en el SoFi Stadium (Los Ángeles, Estados Unidos).