www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

El periodista perverso

lunes 12 de diciembre de 2016, 19:57h
Actualizado el: 12/12/2016 20:40h

Hay personas que dignifican una profesión, pero otras degradan los oficios más útiles de la comunidad. No me cabe la menor duda de que eso también sucede en el trabajo periodístico, pero, por desgracia, este oficio, como el de los políticos, está siempre mal visto. No es fácil someter a una clasificación social clara y distinta al periodista. Parece que siempre se juzga a este grupo profesional, como decía Weber, según el comportamiento de sus miembros moralmente peores. La perversidad del peor periodista es la fórmula para evaluar al resto de la profesión. De ahí deriva la simplificadora idea de que los periodistas, como los políticos, forman parte de una especie de casta paria a la que no se debe tener demasiado respeto.

No anda descaminada esta vieja tesis contra el periodismo como profesión. Creo que cualquier persona normal tiene que adoptar todo tipo de medidas para protegerse de esta especie de demagogo moderno, es decir, un grupo de gentes, entre los que me cuento, que trata de persuadir, por no decir manipular deliberadamente, para ganarse el favor de alguien. Sí, sí, todos tratamos de ganarnos el favor del lector u oyente, aunque no todos los favores sean equiparables y, por supuesto, no todos los medios son moralmente adecuados para conseguirlo. A pesar de todo, tiendo a pensar que hay extraordinarios periodistas sin los cuales el mundo sería mucho más pequeño y malo de lo que aún es. Hay gente fiable en esta profesión. Y ahora viene la pregunta que nos importa: ¿Dónde integrar al periodista Juan Luis Cebrián? ¿Es el presidente del Grupo Prisa fiable o, sencillamente, es un terrible demagogo al servicio del franquismo, la Transición, el felipismo, el zapaterismo y el sorayismo? ¿Ha llegado ya Cebrián a conocer en su larga carrera periodística todas las formas de degradación?

Pues, querido lector, ¿qué quiere que le diga? Respóndase usted mismo. Lo tiene fácil. La entrevista que le hicieron por la tele el domingo no paran de repetirla a todas horas y, además, los periodistas de casi todos los medios no dejan de ponerlo como hoja de perejil. Cebrián, según dicen la mayoría de los medios de comunicación, salió maltrecho de la entrevista. Quedó con las vergüenzas al aire. Las preguntas fueron sencillas y fáciles, pero Cebrián no supo contestar con verdad y convicción; por ejemplo, es poco creíble mantener que el capital del periódico no condiciona la línea editorial de El País; tampoco contestó sobre sus relaciones con González y el clan de la “cal viva”; y quedó rematadamente mal cuando se aludió a su influencia, junto a Felipe González, en la “espantada” de Pedro Sánchez de la Secretaria General del PSOE. Y así todo.

Y qué decir del entrevistador, pues que tampoco estuvo bien. Le faltaron preguntas serias, por ejemplo, ¿por qué El País apenas criticó la dictadura chilena de Pinochet?, ¿tendría que ver ese silencio con el negocio que la editorial de Polanco tenía con la dictadura de Pinochet?, ¿es verdad que la editorial Santillana le hacia los libros de textos a Pinochet?... En fin, fue una entrevista endeble, pero salió muy dañado Cebrián.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (17)    No(0)

+
0 comentarios