La adaptación de la primera novela de Dolores Redondo llega a los cines tras nueve intensas semanas de rodaje en el valle navarro del Baztán.
La adaptación cinematográfica de El guardián invisible, la primera novela de la trilogía del Baztán, llega este viernes a las pantallas, pero ni ha sido rodada en inglés ni protagonizada por una estrella de Hollywood, como así planteó una productora alemana cuando el libro aún tenía forma de manuscrito.
La historia escrita por la último premio Planeta Dolores Redondo ha sido rodada en el valle del Baztán, en Navarra, y está protagonizada por Marta Etura, en el papel de la inspectora Amaia Salazar. Le acompañan Elvira Mínguez, Francesc Orella o Itziar Aizpuru.
El director de Palmeras en la nieve, Fernando González Molina, ha sido el encargado de adaptar la novela de Redondo, que cuenta con el respaldo de un millón de lectores en España, a los que hay que añadir los lectores potenciales en inglés, pues fue traducida la pasada primavera.
Los responsables de la película citan dos dificultades con las que se han topado durante el rodaje: encontrar a dos actores anglosajones para encarnar a Aloisius Dupre y a James, el marido de Amaia Salazar, y dar con localizaciones en Navarra que respetaran la atmósfera relatada por la autora en los libros. Finalmente se optó por las localidades de Lesaka y Elizondo.
Thriller policíaco
"Además de rodar en lugares impracticables como ríos, bordas aisladas y otros parajes de difícil acceso, se sumaba el hecho de que la película requería en rodaje de un gran despliegue de material y efectos prácticos que ayudaran a reforzar la atmósfera del lugar como efectos de lluvia y niebla; y las inclemencias meteorológicas de la zona, que dificultaban y ralentizaban mucho el trabajo", cuentan.
Tras nueve semanas de rodaje, el trabajo de posproducción ha llevado siete meses, durante el que se ha dado forma a la película, "que cuenta con más de 250 planos digitales imperceptibles que ayudan a reforzar la magia del valle con más lluvia y niebla", pues llueve copiosamente durante el 70 por ciento del metraje.
González Molina puede presumir de ser el único director español que ha logrado superar el millón de espectadores con cada una de sus cuatro primeras películas, entre las que están las adaptaciones de los libros superventas de Federico Moccia, Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti.
En esta ocasión dirige una cinta que define como un thriller policíaco, pero también como "un drama familiar, una película de mujeres, una historia de cine negro o el retrato de un lugar mágico: Elizondo y el valle del Baztán"; localizaciones vinculadas al director por su condición de navarro. “Ha sido una de las experiencias más intensas y duras de mi vida profesional […] Nunca en mi en mi carrera había sentido interrelacionarse de tal modo el rodaje de una película con la historia relatada”, confiesa.