Margarita Robles será la nueva portavoz parlamentaria. Con este nombramiento, Pedro Sánchez deja bien claro su viraje a la izquierda más radical y el abandono definitivo de posiciones moderadas. Margarita Robles es el máximo exponente de la izquierda judicial más sectaria, esa que no dudó en hacer “buenos” los atropellos del Estatut de Cataluña o que hizo cuanto pudo para derogar la doctrina Parot, entre otras muchas cosas.
En efecto, conviene recordar que fue Luis López Guerra, magistrado socialista en Estrasburgo, quien se movió a favor de que la Corte Suprema acabase con un instrumento judicial decisivo para la tutela judicial efectiva, y que tuvo como efecto inmediato la excarcelación de terroristas confesos y violadores. Etarras con múltiples delitos de sangre están hoy libres gracias a la izquierda judicial, y la semana pasada la policía detenía a Pedro Luis Gallego, violador reincidente que habría cometido al menos cuatro agresiones sexuales desde que fue excarcelado tras la supresión de la doctrina Parot.
Margarita Robles nunca ha ocultado su sectarismo ni su radicalidad. Son esos los “valores” que la han llevado a convertirse en la voz de Pedro Sánchez en el Parlamento. Es el nuevo PSOE, que viene no a ganar elecciones sino a hacer la competencia a Podemos por ver quién es más extremo y buscar frentepopulismos que aparten al centro derecha de la escena política.