LA NASA GARANTIZA UN BUEN ESPECTÁCULO
Regresan las Perseidas, el gran evento astronómico del verano
EL IMPARCIAL
miércoles 09 de agosto de 2017, 14:03h
Actualizado el: 08/10/2017 14:14h
Las Perseidas, también conocidas coloquialmente como lluvia de estrellas, son el gran evento astronómico del verano. Presentes desde el 23 de julio, este fin de semana llegarán a su punto culmen. Las noches con más meteoros por hora, y por tanto más idóneas para disfrutar del espectáculo, serán las del viernes 11 y sábado 12 de agosto durante las horas previas al crepúsculo.
Mientras que en 2016 las estrellas fugaces fueron especialmente activas, llegando a alcanzar los 150 e incluso los 200 meteoros por hora, este año -además de las dificultades que opone el brillo de la Luna en su fase menguante, llena al 72%- solo podrán verse cerca de 80 meteoros por hora atravesando la atmósfera terrestre, sin embargo, la NASA garantiza un buen escenario.
La habitual contaminación lumínica también limitará la visibilidad. Por ello, expertos recomiendan escoger un lugar abierto y alejado de las grandes urbes para pedir deseos a las estrellas. Igualmente, la zona tampoco podrá estar cubierta por las nubes. En Madrid, por ejemplo, a dos horas de la capital la Sierra de Guadarrama, La Pedriza del Manzanares o San Lorenzo del Escorial son perfectos para pasar una noche mágica.
Aunque los meteoros aparecerán en cualquier parte del cielo, para no perder detalle lo mejor será contemplar en una posición cómoda la constelación de Perseo, de ahí su nombre. Además, se aconseja evitar los prismáticos y los telescopios, porque reducen el campo visual y no ayudan a distinguirlos.
El origen del fenómeno
Según la mitología griega, son la metamorfosis de Perseo, el hijo de Zeus, quien enamorado de la ninfa Dánae, decidió transformarse en una lluvia de meteoros para entrar en su habitación y dejarla embarazada. También conocidas como lágrimas de San Lorenzo, su otro origen se remonta a la Edad Media cuando, coincidiendo con la muerte del mártir el 10 de agosto, se empezó a asociar este fenómeno con las lágrimas que derramó al ser quemado en la parrilla.
En el ámbito puramente científico, las Perseidas se producen cuando el cometa Swift Tuttle (descubierto en 1862 y formado por polvo y fragmentos) entra en contacto con nuestra atmósfera. Durante este encuentro, alcanza una velocidad de más de 210.000 kilómetros por hora y una temperatura de hasta 5.000 grados lo que provoca que estas partículas se desintegren y ocasionen entonces el rastro luminoso en el cielo.