Brasil, Uruguay y Colombia también entraron de forma directa y la repesca será para Perú.
La última jornada de la fase de clasificación para el Mundial del próximo verano en la región de América Latina resultó un crepúsculo efervescente. No obstante, con Brasil ya clasificada hace un puñado de fechas -gracias a la revolución ganadora generada por la llegada al banquillo de Tite-, un total de seis selecciones partían con posibilidades de obtener el billete para el torneo ruso, prácticamente con las mismas opciones, en una traca postrera de cinco partidos que se disputaban a la misma hora. La FIFA eligió que todos los colegiados fueran brasileños, ya que la Canarinha no se jugaba nada. Sin embargo, aunque en cada cancha se competía por sobrevivir, todo el planeta miraba a Quito.
Argentina y Lionel Messi caminaban sobre el abismo en el estadio Atahualpa, encharcado y a 2.800 metros de altura. Llegaban en el peor momento anímico y, en un escenario en el que la falta de oxígeno se nota de forma sobresaliente para el bloque visitante, Ecuador marcó en el primer minuto. Un balón largo fue convertido por el tosco delantero Ordoñez y por la flecha Romario Ibarra en una diana que detonó un cataclismo en todo el continente. Trazaron una pared a base de cabezazos que el extremo usó para batir a Romero. Nunca, en toda la historia de las rondas clasificatorias, le habían anotado a la Albiceleste un gol tan temprano. A los 45 segundos ya perdían la batalla.
Pero el astro del Barcelona y Ángel Di María entraron en ebullición y aprovecharon la inconsistencia flagrante de los ecuatorianos -pasaron de ser de los punteros en el inicio del curso a finalizar antepenúltimos- y su endeblez defensiva para dar la vuelta al marcador en 20 minutos. La Pulga y El Fideo se encontaban en la espalda de la medular local y explotaban la absoluta debilidad táctica de un equipo que se limitaba a lanzar pelotazos e imponer su velocidad, ya que técnicamente eran muy inferiores a los de Sampaoli. Y en ese trecho inicial el jugador del PSG fue el asistente y el heredero de Maradona, ejecutor. El empate llegó en el minuto 11, tras una combinación entre ambos, y el 1-2 arribaría en el 20, después de que la zaga fallara manera grosera y entregara a Messi la pelota en vuelo y en la frontal.
A partir de ahí se desnudó la verdadera esencia de un partido feo, en el que el centro del campo miraba hacia el cielo y la pelota circulaba en forma de despejes aéreos hacia el delantero propio. Sin asociación ni concatenación de pases, la densidad se apropió del envite y las ocasiones peligrosas desaparecieron. El verde no ayudaba, pues el cuero no rodaba sino que saltaba cual conejo, pero las dos selecciones se aventuraron a intercambiar pelotazos sin contemplaciones, con el espectador como víctima. En consecuencia, Argentina jugó peor que contra Perú pero le bastó.
No mejoraría el espectáculo en el segundo tiempo y los minutos se quemarían con cierta tensión, pues el achique visitante no estaba en plena forma y lo corto del resultado mantenía la incertidumbre. Asimismo, en un enfrentamiento con tanta ausencia de calidad y brillantez, parecería que se igualan las fuerzas. Pero uno de esos asteroides que volaban en el estadio caería en las botas de Messi en el minuto 64. Otra vez pilló fuera de sitio a los pivotes locales, encaró a los centrales y remató a las mallas la sentencia. Se marchó con un hat-trick y asestando una soberana bofetada a los detractores enfermizos que encuentra, en multitud, entre sus compatriotas. Argentina, con mucho que mejorar, concluiría tercera y entró directa al Mundial.
Con el susto en el cuerpo también arrancó el duelo Uruguay, que aunque partía como segunda y con un colchón importante, tembló cuando Bolivia se adelantó en el marcador. Pero el 0-1, obra de Gastón Silva en propia meta -minuto 24-, terminaría representando una anécdota, pues los charrúas no cambieron el gesto y su competitividad y dureza mental les condujo a arrollar a los visitantes. Cáceres y Cavani remontaron entre los minutos 39 y 42 y Luis Suárez remataría el triunfo -doblete- que dejó a los pupilos de Tabárez donde merecieron, detrás de Brasil. Fueron, sin duda, los más regulares de toda la competencia a lo largo de los meses.
Por detrás del aguerrido hueso uruguayo y de Argentina se clasificó Colombia. Los cafeteros llegaron a Perú confrontando su mala inercia de las fechas precedentes con la subida como la espuma que ha experimentado el equipo andino -tres triunfos consecutivos antes del empate en la Bombonera-. Un gol de James Rodríguez, de golpeo ajustado al poste tras pase de Falcao, desniveló el combate del estadio Nacional en el minuto 56, para acercar el billete a un combinado de Pekermán que afrontó su desplome con preocupación hasta que el jugador del Bayern definió su suerte. Pero el cúmulo de variables que ofrecían los posibles resultados del día no dejaría fuera al seleccionado de Lima. Su reacción llegó a tiempo y arrancaron un punto por medio del imperial Paolo Guerrero -minuto 74-, que anotó de falta uno de los goles de su vida.
Y es que una de las condiciones que favorecían a los compañeros del delantero del Flamengo era que Brasil venciera a Chile. Los campeones de la Copa América en 2015 y 2016 se aferraron a la clasificación en la penúltima jornada y, sin Arturo Vidal, tenían la complicada tarea de ganar en territorio carioca. No lo conseguirían. Los goles de Paulinho y Gabriel Jesús -minutos 55 y 57- reventaron las esperanzas de los de Pizzi tras el descanso. El punto les consolaba hasta que se desató el fogonazo del líder. El empate casero de los peruanos, que tenían un punto menos, azuzó el amargo sabor de la debacle, porque sacó a La Roja del Mundial. Pudiera ser este el fin a la generación de oro que lideran Sánchez, Valdivia, Aranguiz y compañía. El 0-3 cedido ante los de Tite fue esclarecedor.
Así, tras 18 partidos jugados, Perú competirá en la repesca -a doble partido frente a Nueva Zelanda y por un gol más anotado que los chilenos- y la épica de Paraguay se frenó en seco. Los guaraníes trataron de enmendar un arranque nefasto en las últimas fechas y alcanzaron a visualizar como posible la utopía, llegando con opciones al último día. Su remontada fulgurante quedó cortada ante el colista, la Venezuela casi juvenil que le sacó los colores y venció a domicilio por 0-1, tanto de Yangel Herrera en el minuto 84. Así, los rojiblancos fueron los que quedaron también fuera.
Resultados de la jornada 18:
Ecuador 1 - Argentina 3
Perú 1 - Colombia 1
Brasil 3 - Chile 0
Paraguay 0 - Venezuela 1
Uruguay 4 - Bolivia 2
Clasificación final:
1. Brasil - 41 puntos
2. Uruguay - 31 puntos
3. Argentina - 28 puntos
4. Colombia - 27 puntos
5. Perú - 25 puntos (repesca)
6. Chile - 26 puntos (eliminado)
7. Paraguay - 24 puntos
8. Ecuador - 20 puntos
9. Bolivia - 14 puntos
10. Venezuela - 12 puntos