Empieza a despertar el sentimiento nacional español. Empieza a tomarse en serio la celebración del 12 de octubre de 2017. Después de tanta faramalla separatista, se diría que, fue un día histórico, incluso apareció en la pantalla de la TVE algo inaudito, durante todo el día lució en la parte superior una pequeña bandera de España. Si a esto le añadimos el despliegue de las banderas roji-gualdas por las calles de todo el país, entonces tenemos que reconocer que vivimos un acontecimiento singular. Por primera vez los símbolos nacionales en España se están desprendiendo de la falsa hojarasca ideológica con que eran asociados; por fin no simbolizan el nacionalismo ramplón, antidemocrático y fascista. No hay nada más lamentable ni más falso, que este paralelismo entre los símbolos nacionales españoles con las ideologías políticas.
¿Será una mera coincidencia que los críticos más feroces del Día de la Hispanidad son los regímenes autoritarios y totalitarios? Histriónico y ridículo fue Nicolás Maduro cuando insultó a España en su discurso del día de la Resistencia Indígena, diciendo que “es una falta de respeto” la celebración del 12 de octubre como el día del descubrimiento de América. Según el dictador venezolano, amigo y aliado de Podemos, la celebración del Descubrimiento es conmemorar “la muerte y la masacre de millones de nuestros ancestros”. Bestial. Este tipo de estulticias es carnaza para analfabetos. Dada esta interpretación del día de la Hispanidad, Maduro lo sustituyó por la Resistencia indígena. Y no importa que esta resistencia fuese escasa. Tampoco importa que el apoyo indígena fuese decisivo para los españoles tanto durante los primeros años como durante los siglos posteriores de convivencia en los virreinatos. Aparte de Maduro, Evo Morales levantó su voz por la “descolonización del Estado Plurinacional” y algunos otros ideólogos que cambiaron la historia de sus países según les había convenido. Uno de los hechos inexplicables de sus montajes históricos, realmente curioso por decirlo irónicamente, es la existencia de la mayor población mestiza e indígena en toda Hispanoamérica, y eso a pesar del “genocidio feroz”, según estos dictadores-mamarrachos, que vivieron los indios a manos de los españoles en el siglo XVI.
Existe, en cualquier caso, un matiz sumamente alarmante en todos estos discursos. Aparte de la tergiversación de la historia, lo grave es cuando este discurso tiene por objetivo influir en la actual situación política de España y, finalmente, de Europa. No olvidemos que Caracas mantiene abiertamente su apoyo a los independentistas catalanes. El paralelismo que mantienen entre los catalanes y los indios americanos podría parecer ridículo, si no fuera tan influyente en las sociedades actuales tan sensibles a las palabras como la libertad, el diálogo y la independencia.
Por eso, estos días la bandera de España se ha convertido, de nuevo, en un símbolo de la convivencia ciudadana dentro de una nación. El día de España y los símbolos nacionales tienen que mantenerse fuera de las ideologías políticas, porque representa a toda la nación de ciudadanos libres e iguales. Las críticas que recibió España por celebrar el día 12 de octubre tienen que ser contrarrestadas y no ocultadas como lo hace el historiador Henry Kamen quien escribió: “Así como el Día de Colón no fue una invención de los españoles, su desaparición en algunos lugares no debiera irritar a los españoles. El problema con los llamados días nacionales es que suelen basarse en mitos y ficciones creadas por políticos, y no hay razón por la que debamos aceptar la validez de esas ficciones.” ¿Y qué diría este ciudadano de la Gran Bretaña de la validez de una ficción como la Constitución británica que nunca ha sido escrita ni impresa?