La medicina oriental, de tradición milenaria, no da puntadas sin hilo, y en China era costumbre regalar una sandía para expresar sentimientos o complacer gentilmente a un amigo. Cuando el colega asiático digería el elixir de este particular "fruto de la pasión", la furia del dragón alegraba, con creces, a los amantes. En la actualidad, cuando la obesidad y las enfermedades coronarias se han convertido en la pandemia occidental por antonomasia, científicos de la Universidad de Texas han analizado su química para llegar a una satisfactoria conclusión: el consumo de melón o sandía podría mejorar la vida amorosa de los hombres con disfunción eréctil.

Estas frutas veraniegas contienen una concentración muy alta de
citrulina, aminoácido con propiedades vasodilatadoras, y reacciona en el organismo muy similar a la famosa "viagra", salvando las distancias. Para llevar a cabo el estudio, los científicos analizaron la sangre de un grupo de voluntarios que, durante tres semanas consumieron cuatro vasos de zumo de sandía a diario, y durante otras tres, bebieron dos. Los resultados concluyeron que aumentaron los niveles de
arginina en el torrente sanguíneo, procedente de la conversión de citrulina. Esto es beneficioso para combatir la diabetes, la hipertensión y la impotencia sexual.
Hasta que los laboratorios consigan sintetizar de manera artificial la citrulina, hagan ustedes "su agosto" disfrutando de cantidades ingentes de sandía -sin los efectos secundarios del fármaco- y de los placeres de la vida. El 60% de este aminoácido se encuentra en la corteza de la variedad clásica de carne roja, pero muchos científicos han sido capaces de encontrar mayor cantidad
en la pulpa de las amarillas. El melón también es un gran aliado.
Si no está satisfecho, consulte en su herbolario
Desde la antigüedad, druidas y chamanes compartieron sus vastos conocimientos botánicos en aras de la buena salud sexual de los hombres. Médicos y científicos corroboran el acierto de grageas, infusiones y remedios caseros que han perdurado de generación en generación. Y aunque el misticismo esté lejos de lo que hoy entendemos por herbolario, es mejor dar una vuelta por estos mercados homeópatas que lamentarse en la farmacia, receta en ristre, cuando ya es irreversible.
Ajo: Regula la tensión arterial debido a que produce vasodilatación, y además de prevenir anginas de pecho e infartos, ayuda a mantener la erección.
Tilo: Propiedades sedantes, antiespasmódicas y también vasodilatadoras.
Olivo: Sus hojas, en infusión, son un excelente hipotensor.
Muérdago: Se emplea también como hipotensor y vasodilatador.
Ginko biloba: Conocido también como el árbol de los cuarenta escudos. Originario de China, y con grandes propiedades medicinales. Al ingerir el extracto de sus hojas, aumenta la circulación sanguínea.
Catuaba: Árbol que crece en el Amazonas. Revitaliza y vigoriza. Además es un
afrodisíaco de efecto inmediato y retardado.