Argentina ha abierto las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, con el propósito de recibir la ayuda necesaria para afrontar las crecientes dificultades financieras, asociadas con la suba de la tasa de interés en los Estados Unidos y las presiones del mercado para devaluar la moneda local, es decir el peso. Acudir al FMI no es ninguna novedad en Argentina, si bien el país había cancelado todas sus deudas con esta institución multilateral en los primeros años de este siglo. Se concretaran en las próximas semanas las negociaciones requeridas entre el gobierno argentino y el FMI para definir los alcances y condicionalidades de la ayuda financiera solicitada. Estas negociaciones no podrán dejar de tener en cuenta el panorama económico y social, caracterizado por un escaso crecimiento productivo que ha impulsado el gran crecimiento de la pobreza en los últimos años, y se ha convertido en un fenómeno grave ya que la gran mayoría de la gente pobre hoy son en Argentina verdaderos excluidos sociales. En 1983 se restauro la democracia en Argentina, pasaron desde entonces 34 años de los cuales podemos señalar, los siguientes retrocesos, tanto en el orden social como en el económico:
- Mientras la pobreza se reducía en América Latina desde un 40 por ciento en 1983 a un 30 por ciento en 2017, entre nosotros crecía desde 16 por ciento a alrededor del 30 por ciento, es decir se duplicaba.
- El trabajo en “negro” que comprendía en 1983 al 22 por ciento del empleo total, ascendía en los últimos años al 33 por ciento.
- La inflación argentina lidera la inflación mundial, ya que trepó al 70 por ciento anual acumulado desde 1983. Así se quitaron siete ceros a nuestra moneda.
- El gasto público asciende desde un 28 por ciento del PBI en 1983 a un 43 por ciento en los últimos años.
- En los 34 años transcurridos desde 1983 hemos tenido recesiones y caídas del nivel de actividad en nada menos que en 13 años.
- El déficit en cuenta corrientede nuestra balanza de pagos viene creciendo año, motivado por un creciente déficit comercial. Importamos más que en los últimos años de la década pasada, pero exportamos mucho menos. De esta manera nuestra balanza comercial se deteriora en nada menos que 25000 millones de dólares (2009-2017).
- El retroceso educativo es notorio, ya que los niños y adolescentes argentinos evidencian menores niveles de conocimiento, no solo cuando comparamos con las naciones avanzadas, sino con los países de América Latina. Nuestras Universidades gradúan muchos menos alumnos (en proporción a la población) que Brasil, Chile, Colombia y México.
La tarea que hoy enfrentamos todos los argentinos es muy grande, ya que es hora de comenzar a dejar atrás las estériles rencillas sobre el pasado y ponerse de acuerdo sobre el porvenir. Sin una nueva grandeza política, tanto por parte del oficialismo como de las fuerzas opositoras, que permita prestar atención al futuro será muy difícil retomar el perdido sendero del crecimiento económico y social. Un acuerdo con el FMI no será una solución mágica, ya que la tarea a encarar no es nada fácil. Es hora que los líderes políticos, tanto del oficialismo como de la oposición miren más hacia el futuro, ya que no tenemos otra alternativa.