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ORIENT EXPRESS

España y la guerra del Yemen

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 16 de septiembre de 2018, 19:26h

La guerra civil que está arrasando el Yemen enfrenta a los partidarios del Gobierno de Hadi, apoyado por Arabia Saudí, y a los del llamado “Comité Revolucionario” controlado por Irán. Es, pues, un enfrentamiento entre dos Estados que dirimen sus diferencias en el territorio de un tercero, que sufre las consecuencias del conflicto. Par hacer las cosas todavía más complicadas, parte del territorio yemení esta bajo el control de Al Qaeda en la Península Arábiga.

En realidad, esta guerra en el Yemen es parte de un conflicto a mayor escala y que enfrenta al régimen de la Revolución Islámica de Irán, con su versión del islam chií revolucionario, y a los sunníes -en su mayoría monarquías- que ven cómo el largo brazo de Teherán amenaza la estabilidad de la región. Los niveles de rivalidad son múltiples y abarcan desde las dos grandes tradiciones del islam enfrentadas por la sucesión del Profeta Muhammad hasta el control del estrecho de Ormuz y el liderazgo político en el mundo islámico.

España ha cultivado desde tiempos de Franco la llamada “tradicional amistad hispano-árabe”. Los vínculos de amistad con las monarquías árabes han sido fructíferas y beneficiosas para España. En cambio, desde la caída del sha de Persia, sólo algunas empresas españolas se han lucrado con negocios en Irán. Además, el mensaje revolucionario islámico propagado por África, Oriente Medio, Asia Central y hasta Hispanoamérica ha encendido conflictos por doquier. Sirva como ejemplo El Líbano, donde Irán financió y controla la organización terrorista Hizbolá, que opera como un Estado dentro del Estado. Las sanciones contra Irán desde que se di a conocer su programa nuclear alejaron aún más a Madrid de Teherán.

El último movimiento de ciertos simpatizantes de Irán en España ha sido intentar impedir la venta -obligatoria por contrato- de 400 bombas de precisión invocando la defensa de los derechos humanos en la guerra del Yemen. El motivo es loable, pero falso. Si al régimen de Teherán le hubiese importado la población civil y sus derechos humanos, no hubiese tratado de desestabilizar el país más pobre y vulnerable de todo el Oriente Próximo.

La consecuencia de esa acción de influencia ha sido la puesta en peligro del encargo de cinco corbetas y más de seis mil puestos de trabajo en El Puerto de Santa María (Cádiz) así como el deterioro de las relaciones comerciales con un socio importante de España. Ahí está, con todos sus altibajos, el proyecto de AVE a la ciudad santa de La Meca.

Así, España ha sido durante un tiempo el escenario de un movimiento antisaudí que, bajo la apariencia de una legítima preocupación por los derechos humanos -que no parecen preocupar tanto cuando quien los viola es el bando proiraní- trataba de influir a favor de uno de los bandos en una guerra no tan lejana.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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