El presidente asegura que "no aceptarán chantajes, vengan de donde vengan", aunque evita hablar de los renuncios de la ministra.
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez mantendrá a la ministra Dolores Delgado al frente de Justicia, a pesar de la reprobación del Senado. O al menos eso parece a tenor de las palabras -pocas- que ha dedicado al asunto desde Nueva York, donde esta semana participa en el pleno de la ONU: "Un corrupto no nos marcará la agenda política". Así ha despachado el jefe del Ejecutivo el asunto de las grabaciones que lleva varios días salpicando a Delgado.
"Hemos venido a limpiar y regenerar la vida política, somos un Gobierno sin hipotecas y con una determinación firme: luchar contra la corrupción esté donde esté", ha comenzado Sánchez, para inmediatamente aseverar que "no aceptan chantajes de nadie", en referencia al convicto excomisario Villarejo.
Sobre las duras palabras de su socio de Gobierno, Pablo Iglesias, quien el martes exigía a la titular de Justicia que se "apartase de la vida política", el inquilino de la Moncloa se ha limitado a decir "que las decisiones sobre la composición del Gobierno las toma el presidente".
El jefe del Ejecutivo ha evitado hablar, no obstante, de las reiteradas rectificaciones que ha protagonizado Delgado en los últimos días, pasando de asegurar que ni siquiera conocía a Villarejo, a admitir que había llamado "maricón" al ahora ministro de Interior Fernando Grande-Marlaska, durante una comida en la que departía con el excomisario encarcelado. En lugar de eso, Sánchez ha preferido cargar contra PP y Cs, por "hacer oposición" en base a un "chantaje".