JUAN GONZALO OSPINA
“Nadie nos dijo que el apasionante oficio de ser abogado era fácil”
EL IMPARCIAL
domingo 07 de octubre de 2018, 11:01h
Ya la Declaración Universal de Derechos Humanos asienta la idea de que toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial para el examen de cualquier acusación contra ella”. Así inicia el prólogo, el ex ministro de Justicia, Rafael Catalá, de un manual fundamental que ha puesto en circulación el joven abogado Juan Gonzalo Ospina, hoy diputado del Colegio de Abogados de Madrid. “La actitud de un abogado no suma, multiplica. Es vital en el inicio profesional”, señala el autor de “El Abogado Líder” (Aranzadi). Ospina se propone ayudar a los noveles en el nada sencillo inicio profesional. De ahí que haya escrito, página tras página, sugerencia tras sugerencia, en el estilo más directo y sencillo posible, pensando en una lectura rápida y amena pero, sobre todo útil. Una obra, que está agotando su primera edición, y que tiene mucho de coaching y de preparación para el liderazgo.
¿Tan decisiva es para un abogado la actitud, le gestión de equipos, incluso el control de las emociones?
Sin duda. En nuestro tiempo y en nuestro sector, la capacidad para influir en los demás debe estar relacionda con el fin de hacer el bien. Por ello, creo que todo letrado debe contar con esa vocación de influir, para crear opinión o convicción sobre la base de que la versión de los hechos y los derechos aplicables al caso del cliente son los correctos en la búsqueda de lo justo.
¿A qué se refiere usted cuando habla de una Abogacía con mayúsculas?
A algo que en parte falta: una Abogacía, visiblemente, al servicio de la sociedad, como baluarte del derecho de defensa, con orgullo, con una tarea incansable de defender la libertad de las personas y con una inclinación, por qué no, a intervenir desde su conocimiento y su autoridad en sus asuntos públicos.
Tanto el ex ministro Catalá como el Decano de los Abogados de Madrid, José María Alonso, han destacado de usted su trayectoria, su experiencia y buen hacer al frente de las agrupaciones de jóvenes letrados. Ésta es sin duda una obra muy adecuada para cualquier jurista que se encuentre dando los primeros pasos...
Es lo que he intentado. Capítulo a capítulo abordar cuestiones cruciales: desde el marketing más moderno de servicios profesionales hasta las técnicas más eficaces de negociación, desde la retórica y la comunicación hasta la organización de reuniones operativas o la gestión del tiempo. Sin rodeos. Como se dice en el argot taurino, por corto y por derecho.
¿Busca usted ‘despertar vocaciones’ en la Abogacía, como se ha llegado a escribir?
Esa es una tarea bonita, pero muy ambiciosa y a medio plazo. Sí que busco un elemento motivador. Decirle a quienes están empezando: “Ten tus metas claras. Los límites te los marcas tú mismo. La abogacía es una profesión sin techo y sin suelo. Si quieres llegar lejos, ármate de valor y conocimientos, y ve a por ello”. Si después de esto se ‘despiertan vocaciones’, como usted plantea, misión cumplida.
¿Un abogado se hace en el despacho, frente a los libros, en cada juicio…?
Obviamente es una suma. Si quieres permanecer en el mundo jurídico, es importnte hacerte indispensable, tanto para los que conforman tu equipo como para tu cliente: debes demostrar constantemente tu valía. Nunca debes dejar de estudiar, debes ser una esponja y absorber día a día nuevos conocimientos. Y, sin duda, vivir una a una todas las experiencias que se te puedan presentar, sin desaprovechar oportunidades.
En “El abogado líder” se incide enormemente en la ‘inteligencia emocional’ y en su significado para un profesional de elite.
En efecto, en esta profesión has de ser inconformista, humilde pero inconformista. Sin clientes no es posible ejercer nuestra profesión. ¡Debemos cuidarlos! La formación continua, no solo a nivel académico sino también en el ámbito personal, es fundamental para hacernos nuestro sitio. Nunca podemos pasar por alto las reformas que se producen y nos obligan a estar actualizados. Siempre podrás ofrecer así una solución jurídica adecuada a las necesidades de tu cliente. Sólo cuando te pones en sus zapatos.
En una vida en la que llevamos un ritmo trepidante es clave, también para un abogado, algo tan elemental como la organización…
Nadie nos dijo que el apasionante oficio de ser abogado era fácil. Organizarte puede parecer sencillo, pero no lo es. Tardas más tiempo en pensar cómo estructurar un juicio que en buscar jurisprudencia. Si no hay organización dejaremos que la improvisación sea la dueña de nuestra rutina, y esto es un grave error. Como lo es no plantearte metas y objetivos definidos. Sin ellos, el camino no merece la pena.