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ESCRITO AL RASO

Bombas en Cataluña

David Felipe Arranz
lunes 30 de septiembre de 2019, 20:23h

Si los terroristas yihadistas atentaron contra la población civil en Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, con un resultado de 15 muertos y 131 heridos, todavía podíamos aducir en nuestro descargo, mal que bien, que aquello no iba con nosotros y que el odio feroz a Occidente provenía del lejano Estado Islámico. Ahora el terror, esta vez secesionista, planeaba hacer volar por los aires varios tramos de la autopista de peaje AP-7 y una gavilla de torres de telefonía móvil. Siete delincuentes pertenecientes a los autodenominados Equipos de Respuesta Táctica –retórica barata para dignificar su actividad terrorista, el brazo armado de los CDR– han sido enviados a chirona el jueves pasado por el juez Manuel García-Castellón, acusados de terrorismo, tenencia de explosivos y conspiración para cometer estragos. El plan incluía el secuestro del Parlament y no creemos que fuese por vía pacífica, precisamente.

Estos angelitos, encabezados por Ferran Jolis, exhiben un lazo amarillo en la solapa y sostienen un explosivo entre las manos. Porque más allá de las reuniones borrascosas y los tira y afloja en la tribuna catalana entre constitucionalistas e independentistas, lo cierto es que tras la aplicación del artículo 155 en Cataluña, desde el 27 de octubre de 2017 al 2 de junio de 2018, todo vuelve a estar igual... o peor. El orden constitucional iba a ser atacado en la tradición terrorista, sembrando la muerte y el miedo entre la población civil, presionando al Gobierno de España a través de las bombas para que, de entrada, proceda a la suelta de presos en Lledoners.

Acostumbrados como estamos a los atropellos del reglamento de la Cámara, muchas veces se ha especulado con la posibilidad de que los diputados de Junts per Catalunya tuviesen vínculos con la facción más violenta de los CDR: ahora, la instrucción ha logrado atestiguar que existe una facción clandestina del secesionismo rampante de extrema peligrosidad y que, a decir de los procesados, mantuvo contactos con el president Quim Torra y con “una persona que por la reacción de los integrantes al conocer su identidad, debía de tener un componente peligroso”, dice la resolución. Se trata de la hermanísima del expresidente fugado y refugiado en Bélgica, Anna Puigdemont, quien niega todo lo que cantan por rumba catalana los colegas enchironados, Ferran Jolis y Xavier Buigas, que orquestaban –confiesan– un tinglado para mantener un canal abierto y fluido entre Torra y Puigdemont, con la hermanísima como canal, portavoz o corifeo. Es decir.

Necesitábamos este baño de realidad a golpe de explosivo: pocas pruebas más de las que los agentes han recogido –polvo de aluminio, ácido sulfúrico y explosivos de plástico– hacen falta para salir al paso de lo que parece un atentado frustrado por la eficaz intervención de la Guardia Civil. No demasiado atrás quedan los más de dos centenares de crímenes perpetrados por Terra Lliure, organización terrorista que asesinó a cinco personas y cuyos miembros fueron indultados, hasta que en 1996 no quedó nadie entre rejas. Por parte del presidente en (dis)funciones ya no caben más justificaciones –“no concurren las circunstancias para aplicar el 155”, aseguró la portavoz del Gobierno Isabel Celaá al día siguiente–, porque el procés ha dado un paso más allá.

La muerte ha rondado de cerca en Cataluña… y no venía de la mano de unos integristas islamistas precisamente, sino unos fanáticos “conciudadanos” que organizaron, planificaron y pretendieron ejecutar un plan perverso para acabar con las vidas de inocentes; un artefacto mortal que proyectaron accionar el mismo día en que la Sala Segunda del Tribunal Supremo hiciese pública la sentencia del procés. Queda claro que esa bestia apocalíptica llamada terrorismo secesionista anda suelta. Si el Ejecutivo no actúa con contundencia contra este movimiento terrorista, será que no ha encontrado la menor objeción a sus mortales fines y que seguirá sosteniendo la apariencia de que las bombas de estas buenas gentes son para la paz. Igual, después de esta redada, les da a todos por redimirse y dedicarse a meditar en el trullo. Que todo es posible. Pero esta noche y algunas noches más, hasta que pase el 1 de octubre, miren, por si acaso, debajo de la cama.

Twitter: @dfarranz

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