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DESDE ULTRAMAR

López Obrador en Washington

Marcos Marín Amezcua
jueves 09 de julio de 2020, 19:57h

El primer viaje de López Obrador al extranjero –quien no ha confundido la presidencia con una agencia de viajes, como sus antecesores– en avión comercial –porque el oficial fue un despilfarro nunca explicado por quienes debieron hacerlo “justificando” sus razones técnicas, dejándolo en tierra cumpliendo su promesa– y para marcar el inicio del T-Mec, el Tratado México-Estados Unidos-Canadá –que refunda la zona de libre comercio de Norteamérica y no es una simple reformita al TLCAN– genera tan mala prensa en México –una deficiente, desinformadora, manipuladora y carente de ética elemental en tantísimos casos– que deja por ella en segundo plano, cosas como las que enlisto entre guiones y otras que abordaré y son en conjunto, las verdaderamente importantes. ¿Exitoso viaje? Es Trump….

Sí, porque hay muchas maneras de contar las cosas y entre otras, las que usted leerá: Peña Nieto estuvo incapacitado –ya no se sabe si es congénito entre priistas– para tomar dos decisiones clave: a) para rechazar las presiones de Trump para renegociar un tratado calificado como el peor de su historia, llamando ladrones a los mexicanos con el silencio priista, cuando que solo jugaron sus reglas, las que los yanquis impusieron al PRI en 1994; y b) al no presentar al mejor equipo negociador en 2018 ante el desafío lanzado. Un equipo que hemos dado cuenta, ya andaba cediendo hasta en hidrocarburos, cuando había ya entregado todo a los yanquis en materia de propiedad intelectual, industria automotriz y comercio electrónico, aunque ahora los opositores culpen a López.

Porque los priistas Guajardo –el de la desafortunada frase “los pobres no comen gasolina, comen tortilla”– y Luis Videgaray –el que llevó a Trump a México a saber para qué, metiéndose en las elecciones yanquis, y que por ello más que inteligente se vio botarate y hoy se rumora con un pie en la cárcel– fueron el peor equipo negociador que México pudo presentar bajo los auspicios del PRI. Lo alcanzado no promete ser positivo. El equipo del nuevo gobierno lopezobradorista les tuvo que enmendar la plana y apenas algo, porque ya habían hipotecado a México. No por nada muchos consideran un vendepatrias al priista Peña Nieto. Y del empresariado mexicano, poco qué añadir. Mediocre, apostando solo a Estados Unidos por 25 años, como lo reconoce el líder de la Coparmex. Con este panorama a López Obrador y a México, al final de cuentas, solo les ha tocado reconocer. El tratado es importante y un fantasmal polo de promesa de desarrollo. Sí, la consecuencia de apostarle por décadas todo a una sola opción. Craso error.

Aunque ahora los opositores a López Obrador se rasgan las vestiduras diciendo tonterías sobre la nueva propiedad intelectual –que combatirá piratería y contrabando o las chapucitas en arreglos con piezas robadas o alternativas– lo cierto es que se refuerza ese rubro como lo quería Trump. Como cierto es que el tratado advierte que el que se atreva a firmar otro similar con una economía no considerada de mercado, planificada, deberá abandonarlo. Con esto, Estados Unidos mata las ambiciones chinas de entrar a México por la misma puerta para consolidarse –porque los chinos, dentro, ya están– y evita ser retado en esta cancha. Con el T-Mec, EE.UU. consagra su proteccionismo y aislamiento.

El susodicho documento que usted puede consultar aquí, https://www.gob.mx/t-mec/acciones-y-programas/textos-finales-del-tratado-entre-mexico-estados-unidos-y-canada-t-mec-202730 colocado en línea por el gobierno mexicano en 3 idiomas, ha iniciado su vigencia sin pena ni gloria. El miércoles 1 de julio no fue parte ni de los encabezados ni de los titulares informativos. Quedó en el montón de noticias, y eso cuando se le refirió. Por algo. No es la panacea, no es ya la promesa priista del 94 de que sería todo sol, sol, sol y solo como su burda propaganda nos prometía primer mundo y que le estalló en la cara al priista Carlos Salinas y a sus neoliberales, el mismo día escogido por los zapatistas de le espetaron un “no sin nosotros”, echando al caño meses de propaganda tramposa vendiendo miel sobre hojuelas. Esta vez no y se agradece.

Y es natural el silencio porque al final ha sido el capricho de Trump. Poco qué celebrar. El equipo priista negociador mexicano fue entreguista y el que lo sustituyó con el nuevo gobierno, ha sacado el tema sin mucho afán. Con todo, ha hecho una política exterior más exitosa que la priista, definida ridículamente en su día como “responsabilidad global”, pues los priistas no saben hacer política exterior y venden humo y verborrea. Hoy tendrán que tragarse que México preside la CELAC, será miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU el año entrante y el señor Seade –que les enmendó la plana en el T-mec– es candidato a ocupar la OMC. México ha refrendado un derecho de asilo nacido mucho antes del PRI en pro de Evo Morales y ha enfrentado las zarandajas de la OEA contra Venezuela, allí a donde el mismo Vidagaray iba agachón. Sí, hay una clara diferencia entre ambos gobiernos. Al actual le ha tocado atender de la peor manera bajo las presiones de Trump, a los migrantes que el PRI descuidó con entera irresponsabilidad y sin articular, no digamos ya una política de contención, sino de canalización que obligaba a México en tratados internacionales firmados, dicho sea, décadas atrás por el PRI. Le digo que su ineficacia raya en congénita. Y por 6 años dieron pruebas de ello y seguimos pagando por su inacción heredada. Se entiende porqué al PRI le jode tanto que se hable del pasado. Claro.

Sí, el T-mec está de temer. Nos deja advertidos de que los bajos salarios mexicanos no podrán ser más. Eso apunta a desindustrializarnos marchándose las empresas si han de pagar más o a pensárselo. Mas los mejorarán solo si exportan a EE.UU. y les salieran las cuentas. Sobre todo a las explotadoras yanquis. Los arbitrajes apuntan a que abordarán el tema salarial y ello promete que México pagará sanciones frecuentemente, encubriendo en ese tema, asuntos comerciales acusado de competencia desleal desde sus empresas por los bajos salarios, usando el punto para favorecer a las yanquis y de paso, robustecer el tramposo proteccionismo estadounidense. Los gobiernos mexicanos y su empresariado han apostado por lustros al bajo salario de hambre, para vender la idea de país “competitivo”. De vergüenza semejante criterio. Y se deja el tema arbitral en cierta supranacionalidad peligrosa por no sujetarse a la legislación local.

Mala temporada para verse: sí, porque hay pandemia, no por sus elecciones, que son asunto de ellos. Siempre andan en ellas, nunca es buen momento. La reunión fue desestimada por el canadiense Trudeau arguyendo la pandemia y que pesan aranceles al acero canadiense. Es una asignatura pendiente para todos. A fin de cuentas, Canadá depende tanto del comercio con EE.UU. como México (75% y 83% de sus exportaciones, respectivamente) y Ottawa cedió en el mercado lácteo.

¡Ahh! y es verdad: se alojó López Obrador en la embajada mexicana en Washington. Y Trump zalamero, no lo humilló como deseaban sus opositores, que se quedaron con las ganas de la megamarcha contra López, que no se dio. Y eso de que López apuntalará al magnate, no se ve por dónde. Y menos un presidente mexicano y cuando la oposición mexicana que lo dice, afirma que no apuntala nada. Decídanse. No se ponen de acuerdo. Ambos presidentes no usaron mascarilla. Lo de Bolsonaro a ellos como sin nada. A los detractores hispanos de este viaje a EE.UU. se les confrontan los muchos mexicanos votantes de López, allá; que deseaban ir a Washington a saludarlo o siquiera, a verlo pasar. Es que hay opiniones para todo. No siempre prevalece una, así sea la de Jorge Ramos. ¿No le digo…? Y no lo acompañó su esposa, que no es primera dama ni vergonzante esposa de alquiler, como otra que yo me sé que los priistas fueron a contratar. La reunión de dos jefes de Estado deja para revisar lo abordado. No se saben detalles. Hubo mucho merengue, muchos espacios comunes, mucho halago evadiendo temas álgidos. Para mí lo importante es lo que venga con el T-mec. Te está guillotinando la economía a futuro y hay a quien eso no le importa.

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