Además, Serena Williams ha atacado a la organización de Roland Garros.
En plena disputa del US Open, Novak Djokovic lanzó una bomba. Dimitió de su cargo como dirigente dentro del Consejo ATP de Jugadores para anunciar que él mismo iba a crear una asociación de tenistas similar pero al margen de las instituciones y organizaciones que gestionan el tenis mundial. El proyecto ambicioso del balcánico entró algunos apoyos destacables, pero se topó con la oposición frontal de Rafael Nadal, Roger Federer o Andy Murray, amén de los gerentes de la ATP, WTA, ITF y demás organismos.
Llama el serbio a una revolución que obligue a los torneos a repartir más los cheques, para que los jugadores que ocupan los lugares más bajos el ránking cobren lo que creen merecer. Ese es el propósito que había proclamado y 'Nole' ya desde enero, mientras que Federer hablaba de lograr una equiparación monetaria y de condiciones entre hombres y mujeres en el tenis profesional. El emblema de Belgrado lo tuvo claro y ha estado trabajando durante el confinamiento para perfeccionar su idea y lanzarla en el Abierto de Estados Unidos. Cuando tenía todos los focos sobre él.
Así pues, la leyenda de 33 años ha vuelto al ataque en este sentido. Ha asegurado que ya cuenta con 150 firmas favorables a la creación de la nueva asociación y al nuevo modelo de reparto de los beneficios, sobre todo en los Grand Slams. Su sindicato independiente se llamará Professional Tennis Players Association (PTPA) y, según subrayó, será una asociación libre y con "una representación cien por cien de jugadores". "Esta no es una idea nueva, sino algo que han intentado hacer generaciones anteriores los últimos 20 años", aclaró.
"Esta asociación es algo que era necesario desde hace más de 20 años, diferentes tenistas hombres como mujeres han intentado hacer algo así y estoy orgulloso. Estoy feliz de que tengamos hasta ahora unas 150 firmas de jugadores. Ahora no tenemos poder ejecutivo y puede que no lo tengamos durante un tiempo, pero hay que empezar por algún sitio", defendió ante los medios. Y añadió que no comprende "por qué hay tanta resistencia hacia esta asociación, especialmente de los jugadores".
Recordó que ha formado parte de la junta presidencial de la ATP durante una década y que en ese cargo hizo "todo lo posible para representar" a sus compañeros, pero recalcó que no tienen "poder para formar parte de la toma de decisiones" y "merecen tener una voz más fuerte". Así pues, el número uno del circuito masculino, descalificado del torneo neoyorquino por excelencia de forma rocambolesca, se ha remangado para granjearse tantos apoyos "como sea posible" de hombres y mujeres. Entre ellas estaría Serena Williams, quien dijo ser "siempre del equipo" del serbio.
Djokovic, que presume de estar respaldado por una amplia mayoría de esa clase baja que se siente desatendida por la cúpula y los grandes jugadores, respondió que le parece viable que su asociación revolucionaria "coexista" con la ATP y la WTA. No será sencillo. Y relató cómo en estos días ha trabajado para ayudar a Adrian Mannarino, que se encuentra en una "burbuja dentro de la burbuja" junto a otros compatriotas por haber estado en contacto con Benoit Paire, quien tuvo que retirarse tras dar positivo en coronavirus. "Durante ese proceso me estuve comunicando con su entrenador unas horas, intentando ayudar, estuve hablando con la ATP para tener más información de los mánagers del torneo y también intentando llegar a la gente en las posiciones más altas del estado de Nueva York. Intenté llegar al gobernador de Nueva York, porque entendí que él era quien realmente podía tomar la decisión de revertir la decisión (sic) para que Mannarino fuera retirado del torneo. Al final, no sé cómo, me dijeron que Adrian podía jugar, lo que me complació", narró.
Por último, el serbio denunció las "inconsistencias" en la gestión y comunicación respecto al coronavirus por parte de las autoridades neoyorquinas. Puso como ejemplo las dudas en la fiabilidad de la prueba diagnóstica realizada a Paire. "Benoit fue positivo pero ni siquiera sabemos si fue un falso positivo porque a los pocos días dio negativo, esa es otra cosa que debe ser tratada. A los jugadores se les deja con muy poca información y muy poco poder para expresarse o luchar respecto a sus derechos, su juego o su viaje de vuelta a casa", criticó.
Por otro lado, la mencionada Serena Williams ha alzado su voz contra las medidas anunciadas por los organizadores de Roland Garros. El Grand Slam de la tierra batida se desarrollará con directrices de seguridad estudiadas y que obligan a los jugadores que vayan a competir a alojarse en dos hoteles en concreto. Aunque la organización haya publicado su intención de permitir el acceso del público a las gradas del recinto francés. En lo que resulta una contradicción clara para la cuartofinalista del US Open.
Desde una de las salas de prensa de Flushing Meadows, la menor de las Williams, icono absoluto e histórico de este deporte, declaró lo siguiente: "Pues, si va a haber fans, entonces deberíamos poder quedarnos en otro sitio. Sí, qué interesante, porque no hay alojamientos privados, pero hay fans". Serena esperaba poder alojarse en el departamento de posee en París, pero la organización le ha denegado esa posibilidad, al viajar desde otro continente hacia Francia. La idea de la empresa que gestiona Roland Garros es que se forme una burbuja de seguridad y protección. Pero la incongruencia se interpreta en el permiso al acceso de público.
La jugadora confirmó que es "muy conservadora" con las medidas para evitar la propagación del coronavirus, debido a "serios problemas de salud". Por ello no ha confirmado que vaya a participar en el Masters de Roma ni en Roland Garros. "Intento no estar en lugares públicos, porque he estado en una muy mala situación en hospitales en varias ocasiones. No quiero volver a estar en esa situación de nuevo. Intento conservar una distancia de 12 pies (con la gente) en lugar de los 6 pies", confesó. Y aclaró que iba a hablar con los organizadores del torneo francés "sólo para ver cómo va a funcionar eso con el público y cómo vamos a estar protegidos". "Ellos tienen que tomar la mejor decisión para ellos, y yo tengo que tomar la mejor decisión para mí", finalizó.