La china Great Wall Motors ha descartado instalarse en los terrenos de la fábrica de Nissan a falta de un mes de que la planta cierre definitivamente.
En mayo se cumplió un año del anuncio del cierre de Nissan en Barcelona, y desde entonces la búsqueda de una alternativa industrial que permita salvar más de 22.000 empleos sigue sin encontrarse.
El 28 de mayo de 2020, el grupo de automoción japonés tiró por tierra las escasas esperanzas que aún tenían los 3.000 trabajadores de los centros de Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca: el cierre de las plantas era inexorable y se haría efectivo en diciembre de 2021.
Se abría, a continuación, un proceso de búsqueda de inversores interesados en desarrollar una actividad industrial en los espacios de Nissan con el objetivo de reducir al máximo el daño sobre la economía y el empleo del mayor cierre industrial ocurrido en España en los últimos años, que golpea a un sector, el de la automoción, que supone el 10 % del PIB.
En rueda de prensa el pasado viernes, la ministra de Industria, Reyes Maroto, se mostró esperanzada en que el fabricante chino aceptara una contraoferta lanzada por el Ejecutivo, en la que, entre otras cosas, se mejoran los incentivos para la ocupación de los terrenos.
Maroto ha subrayado que la mesa de reindustrialización de Nissan valoró también el pasado 1 de diciembre el resto de propuestas que se han hecho para dar continuidad a las instalaciones de Nissan, de forma que existe un "portfolio de proyectos innovadores" para la zona.