Hace unas semanas publiqué un artículo con el título Trío de ases, hablando del gran restaurante de Quique Dacosta en Madrid, el Deessa, en el Hotel Ritz; de DiverXO, el restaurante de David Muñoz; y de Etxebarri, de Bittor Arginzoniz, consagrado número 3 del mundo en The World's 50 Best Restaurants.
Poco después firmé otro que llevaba por nombre Póker de ases, incorporando el restaurante de los hermanos Sandoval de Madrid, Coque, una de las mejores experiencias gastronómicas de España.
Y hoy quiero añadir un quinto restaurante, Atrio, en Cáceres, de Toño Pérez y José Polo, formando así el “Repóker de ases”. Como es natural, en España hay más “ases” de la gastronomía, pero creo que estos cinco que he nombrado merecen una mención especial.
Torre de Sande, el nuevo prêt-à-porter de Toño y José
Atrio, que tiene 3 soles Repsol y 2 estrellas Michelin, ha logrado un éxito extraordinario de público y crítica a todos los niveles, que los dueños han sabido mantener a lo largo de la pandemia, creando un segundo concepto, un prêt-à-porter, en su nuevo restaurante Torre de Sande.
Toño Pérez y José Polo abrieron el restaurante ubicado en la emblemática Torre de Sande, enfrente de Atrio, hace apenas unas semanas. La última vez que estuve de visita en Cáceres pude conocerlo y me pareció extraordinario desde el punto de vista de la relación calidad-precio.
Muy acertado el sommelier que me recomendó dos vinos singulares y a un precio más que razonable.
Atrio
Una de las mejores cosas que se pueden hacer en Atrio es desayunar. Toño se levanta temprano para preparar todo lo que ofrece en esa primera comida del día.
Y luego viene el gran banquete, el almuerzo del mediodía, con un Menú cochino donde todos los platos tienen aromas, sabores o simplemente recuerdan al cerdo ibérico puro de bellota de la Dehesa extremeña. En la explicación del menú, el chef Toño habla siempre del “cochinillo feliz”.
Concretamente ese día tomamos, entre otros platos, una excelente ventresca de atún en manteca colorá, huevo y caviar, un jamón muy bueno con mahonesa y tomate, y un salchichón con emulsión de pimienta y crujiente de trigo.
Muy buena también la careta de cerdo, cigala y jugo cremoso de ave, la pluma crujiente con salsa de miel y mostaza, y la perdiz al modo de Alcántara. Y, entre los postres, un chocolate ibérico con café y jamón rancio.
El sumiller del restaurante gourmet nos aconsejó unos vinos extraordinarios. Creo que el equipo de Toño y José ha conseguido crear una de las grandes experiencias gastronómicas de España y del panorama internacional.
El hotel de Atrio
Y no puedo dejar de mencionar el hotel y a su directora, Carmina Márquez. Las habitaciones están perfectamente dotadas y reúnen todas las comodidades posibles.
El viaje a Atrio destaca, por supuesto, como destino gastronómico, pero vale la pena también quedarse a dormir y disfrutar del hotel y del maravilloso desayuno.