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Ciudad peculiar y extraña

Nápoles, una de las ciudades más bellas de Italia

jueves 11 de septiembre de 2008, 02:53h
El centro histórico representa una de las partes más bonitas de la ciudad, concentrando en sus vías, numerosos monumentos pertenecientes a diferentes épocas históricas y dominaciones extranjeras. Entre tantos tesoros artísticos, merece la pena destacar el Castel dell’Ovo, el Castel Nuovo (o Maschio Angioino), el Teatro San Carlo, la Galleria Umberto, Spaccanapoli (una antigua calle que corta la ciudad en dos partes), el Palacio Real, el duomo, el Cristo velato en la capilla Sansevero y la plaza del Gesú. Sin embargo, no se puede viajar a la ciudad sin apreciar sus vistas y quedarse sin palabra frente al espectáculo de su “belvedere” (lugares posicionados en frente del Vesubio que ofrecen una vista preciosa de la bahía de Nápoles). Además, los lugares alrededor de la capital de Campania merecen también una mención aparte: Capri, Pompeya, Herculano, Sorrento y Positano, constituyen los antiguos refugios de los ricos romanos y, en la actualidad, lugares de una belleza única.

A pesar de las dificultades y las contradicciones comunes a todas las grandes ciudades, Nápoles representa una “realidad fuera de lo común” que merece la pena “degustarla”. Nunca palabra parece mejor elegida podiendo contar con una increíble gastronomía: la cocina napolitana, constituida especialmente por pizza, pasta, mozzarella de bufala, pescado y una gustosísima variedad de dulces, es un conjunto de costumbres culinarias diferentes, donde la creatividad propia de su habitantes ha permitido “fusionar” diferentes estilos y tradiciones.

Finalmente, caminar por los rincones de esta ciudad es lo más atractivo: sus calles tan estrechas y animadas por el claxon de las numerosas motoretas, la ropa tendida que une los edificios, las luces de fiesta siempre puestas, su olor a pizza regalan al turista unas cuantas extrañas imágenes y sensaciones. Nápoles es una ciudad donde es muy difícil vivir: caótica, confusa e insegura crea en los visitantes una sensación mixta de amor incondicionado e incomprensión. Sin embargo, es una ciudad para “vivirla desde dentro”, para poderla conocer y abandonarse en ella: sólo en este momento se convierte en algo único e inolvidable.