Nueva derrota azulgrana, esta vez en el Wanda Metropolitano.
Gerard Piqué fue sustituido en el minuto 32 del Benfica-Barcelona, disputado el pasado miércoles -que acabó en goleada portuguesa-. Según el diario 'Sport', lo que ocurrió en el descanso de ese partido de la segunda jornada de la Liga de Campeones fue lo siguiente: se desató una discusión, con subidas de tono, entre el entrenador neerlandés y algunos de los futbolistas veteranos de la plantilla. En concreto, Piqué y Sergi Roberto. Y también habría afeado al estratega sus declaraciones Ronald Araújo.
El internacional español habría criticado a su preparador que afirmara que el objetivo es "hacer un buen ránking"; el todoterreno catalán, en su caso, había reprochado a su técnico que asegurara que no tiene una plantilla como para competir; y el joven uruguayo habría reivindicado que los jugadores quieren ir a por todos los títulos en juego. Con esa atmósfera saltaron a jugar en el segundo tiempo. Y la cosa acabó con un 3-0 sangrante.
El central y capitán del equipo barcelonés ya había corregido en público a Koeman. Defendió en una entrevista que él y sus compañeros no salen al campo para "ser segundos". Ni mucho menos. Entretanto, Joan Laporta mostró su apoyo a la plantilla en vídeos institucionales -silencio con respecto al cuerpo técnico- y el neerlandés usó sus ruedas de prensa para atizar al palco y, también, a sus subordinados. Generando el clima idílico para que la terrible inercia de resultados y juego siga adelante.
Pero este mismo sábado ha dicho Laporta que "Koeman va a seguir siendo el entrenador" y que "merece confianza". Ha ratificado al técnico antes del encuentro en la casa del Atlético, uno de sus rivales en la pelea por el título liguero y continental. El problema es que cayó el Barça por 2-0, ofreciendo una continuación a la imagen arrastrada en estas semanas. Y señalando a uno de los canteranos que ilusionan al socio. Nico González fue titular y cambiado al descanso.
Ante los periodistas, el técnico analizó la situación así: "No se puede dejar tanto espacio cuando perdemos el balón, hemos hablado antes del partido de eso, si jugamos con cuatro defensas y hay dos centrales que tienen marcaje contra los dos delanteros de ellos, en el medio campo tienes que seguir tu marcaje. Nico deja a Lemar, que siga, y entonces nos falta uno en el medio (...) Puede ser ahora que entendáis por qué a veces jugamos con tres centrales".
"Porque así dejamos demasiados espacios, no tenemos velocidad en el medio campo contra gente como Llorente o Lemar, y hay que seguirles. Esto es duro aceptarlo, porque después perdiendo 1-0 ellos pueden hacer su juego, entonces ya sabemos que teniendo todo disponible es dificilísimo crear oportunidades contra ellos, porque defienden muy bien por el medio", manifestó.
Ante los micrófonos, Koeman abordó su continuidad. "Anteriormente que no había claridad en ese sentido. Hablamos ayer noche por teléfono, hoy por la mañana hablamos por el equipo, por el club, por mi tema. He pedido por parte del club dejar claridad sobre su entrenador, porque es muy importante, por la confianza del entrenador, que el vestuario sepa lo que hay, y creo que el presidente ha tomado esta decisión y deja claro a todo el mundo cómo es, pero yo sé que somos el Barça y hay que ganar partidos", resumió.
"Sabemos perfectamente, sobre todo en el ataque, qué nos falta, porque son jugadores que son diferentes a los que tenemos hoy en día, jugamos en banda con gente que es mediocampista. Para jugar el estilo que queremos, hoy en día y los últimos paridos no hemos podido. Buscamos el máximo de los jugadores que tenemos disponibles", se justificó. Y, de inmediato, afirmó que "dejar claro como son las cosas es importante, si el camino que quieres es conmigo como entrenador o no con este entrenador". "Lo ha hecho y es importante, porque yo creo que no se puede trabajar si no hay claridad en este sentido", zanjó.
Y Piqué fue el encargado de dar la cara ante la retransmisión televisiva del partido. Se mostró derrotado, por completo. Con una apariencia apesadumbrada, alegó que "hemos empezado bien, los hemos ido a buscar, hemos sido valientes y en dos jugadas idénticas, en las cuales Lemar pica, pues no lo seguimos, nos generan una superioridad y nos meten dos goles con muy poco". "A partir de ahí, podemos jugar tres horas al fútbol que no meteríamos un gol", confesó.
"La sensación es que está complicado. Estamos sufriendo. No queda otra que seguir luchando (...) No es un problema único, hay varios. La gente ya lo percibe, ya lo sabe. No hay que ser un ciego para ver lo que nos falta. A pesar de ello, creo que nos recuperaremos de ésta y de la derrota del miércoles. Son tiempos difíciles. No los hemos vivido antes. El ambiente del vestuario y la relación de los jugadores es muy, muy buena, tanto jóvenes como veteranos y hay ganas de darle la vuelta a la situación, pero está siendo complicado", expuso. Lanzando un dardo a Laporta -por su planificación y gestión del caso Messi-.