En una de las intervenciones, el invitado, Jon Juaristi, ex nacionalista vasco, iniciado en una “ikastola” que ya existía en los años 50; ex militante de eta; ex comunista y ex socialista… tan desengañado de sus filias equivocadas, que las abismó al posar orgulloso sobre una inmensa bandera de España. El escritor y poeta españoleó en una brillante alocución que, como invitado, dirigió a los presentes en el Congreso del Partido Popular de Madrid (“españolear, magnífico verbo con el que el ilustre [desaparecido] académico García Sanchiz ha enriquecido nuestro idioma” -anuncio radiado en los años 40-). Españoleó, digo, ante los compromisarios peperos, con capacitada pedagogía (esta sí) y tuvo a bien precisar bajo palabra de Doctor en Filología, que nuestra lengua común es el español, digan lo que digan unos mezquinitos de horizontes breves, deslumbrados por el espejismo quimérico de erradicarlo de sus endebles bastiones.
La representación continuó tan en español como todas las funciones que programan los teatros madrileños (salvo esas excepciones que hacen algunas veces los públicos y los privados, demostrando así la apertura madrileña hacia todo lo foráneo de noble factura). Si la directora acertó con el ritmo de la representación, los actores no pudieron resultar más eficaces. Lástima que se programaran solo dos representaciones. Esperanza Aguirre, en el papel protagonista, hizo una exhibición de tono, dicción y memoria actoral; la segunda dama de la representación, Dolores de Cospedal, bravía e inflexible en su papel de guerrera; y los varones, Pablo Casado -valiente galán joven- y el también galán Juan José Güemes –perfecto en gesto y tono- sucedidos por actores invitados de fuste, como el castellano Juan Vicente Herrera, el murciano Ramón Luis Valcárcel, el gallego Alberto Núñez Feijóo y el valenciano Francisco Camps. En todos sus papeles, muy acertados, como lo estuvo el alcalde Gallardón, actuando de galán senior. Para finalizar, el director de directores y directoras Mariano Rajoy, principal de todos los intervinientes, arrancó el aplauso a las últimas energías que aun tenían los casi tres mil asistentes, tras aplaudir todos los cuadros de la representación.
Recaudación estimada de teatros, según ocupación durante la semana