El Museo del Prado ha reordenado sus salas situadas en el recorrido de las colecciones del Románico al Renacimiento - en concreto, la 52 A, 52 B y 52 C - para dedicar un espacio a la influencia de Leonardo da Vinci en la pintura europea de su tiempo.
Con la copia de la Mona Lisa conservada en el Prado como eje articulador, la sala 52 C y la primera parte de la 52 B proponen el establecimiento de un inédito diálogo entre autores flamencos, italianos y españoles que comparten su fascinación por Da Vinci y a través de los cuales se profundiza en la huella leonardesca más allá de su entorno y de su tiempo.
Los centros donde arraigó con más fuerza su influencia fueron la ciudad de Milán, donde residió largamente y regentó un importante taller, y la corte de Francia, que le acogió en sus últimos años de vida.
Con motivo de esta instalación renovada, se ha llevado a cabo la restauración de Sagrada Familia del italiano Bernardino Luini, una obra que representa la influencia de Leonardo en tierras milanesas.
El segundo espacio de la sala 52 B reúne algunos de los pintores que gozaron de mayor fama en España entre 1530 y 1600. Cada uno de ellos elaboró una particular fórmula pictórica a partir de aspectos de las escuelas flamenca e italiana contribuyendo a renovación artística en España. "Cabe destacar aquí el impactante Autorretrato de Pedro de Campaña, sin parangón en la pintura española del Renacimiento, adquirido gracias al Legado de Carmen Sánchez, y el sfumato leonardesco de Luis de Morales, el Divino, especializado en pinturas de signo devocional", explica el Prado.
La Sala Várez Fisa, coronada por el artesonado procedente de la iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan (León), mantiene en exhibición el singular conjunto de obras de arte español desde 1200 a 1500 donado por la familia Várez Fisa enriqueciéndolo, temporalmente, con la exposición de La Virgen de las Batallas, obra que, según cuenta la leyenda, Fernán González llevaba en el arnés del caballo al campo de batalla para asegurarse la protección, y que fue adquirida y depositada en el Museo de Burgos por el Prado en 1998.