Tras un primer acto falto de intensidad, en el que el 'Submarino' pudo golear, los de Ancelotti apretaron para remontar un 2-0, con Ceballos a los mandos (2-3).
El Real Madrid no ganó Liga y Liga de Campeones en 2022 presionando. Más bien, todo lo contrario: en los duelos trascendentales tendieron al encierro y al contragolpe para sobrevivir. Y para jugar de esa manera, y ganar desde la defensa, se requiere un lector táctico tan especializado como Casemiro, además de una versión de Balón de Oro de Luka Modric y otra extraterrestre de Vinicius. Nada de eso queda ya en el club de Chamartín. Los merengues acabaron el año apuntando a un 'sextete' histórico y ese jueves a punto estuvieron de perder dos títulos -Supercopa de España y Copa del Rey- en cuatro días. El Villarreal se confirmó como el notario que certifica la realidad del presente del gigante capitalino, que si no compite con garra, no gana.
Carlo Ancelotti, el último entrenador que añadió un trofeo copero a las vitrinas del Bernabéu -en 2014-, está inmerso en la búsqueda de soluciones al mayúsculo problema que debe gestionar. Posee a doce mundialistas que exhiben un cansancio imposible de maquillar, pero se empeña en tratar de presionar a cancha completa, apoyándose en la juventud de algunos de sus peones. Sin embargo, la mayoría de esos jugadores no llegan a cumplir la exigencia física y de intensidad -y, a veces, de actitud- que se necesita para cortar la salida de pelota del rival. En el Estadio de la Cerámica vivió el técnico italiano otro naufragio por esa vía. Sus subordinados esperaron media hora a subir líneas con ardor. Y cuando lo intentaron llegaron sus primeras ocasiones de gol.
En la otra trinchera estaba el 'Submarino', la obra que Quique Setién ha conseguido afinar desde que suplió a Unai Emery. El cántabro ha asentado su propuesta combinativa y vertical, para reivindicarse tras ser muy maltratado en Barcelona y acumular siete partidos sin perder. En esta noche reprodujeron su receta con éxito, como hace semana y media, cuando derrotaron al Madrid y le bajaron del liderato liguero. Su libreto pasa por un derroche en la presión sobresaliente y, asimismo, por el brillo de Dani Parejo. Si el veterano centrocampista dispone de espacio y tiempo para pensar, los castellonenses disfrutan. Y en esta fecha lo hicieron. Fede Valverde, Kroos y Camavinga llegaron siempre tarde, desasistidos por dos de sus atacantes en el repliegue, un pecado que no puede soportar el plan de 'Carletto'.

El que se salva de la línea ofensiva es Rodrygo, el único que luce ganas y filo, de manera consistente, cuando recibe el cuero. De sus botas florecieron las pocas combinaciones amenazantes de su delegación antes del descanso, terminadas en un chut centrado de Mendy y en un derechazo del propio Rodrygo que sacó bajo palos Pau Torres -minuto 42-. Poco bagaje si se compara con lo producido por Parejo y compañía. El escuadrón local abrió fuego temprano y bien. En el cuarto minuto Foyth sacó de banda, Gerard Moreno le ganó a Rüdiger el cuerpeo -está versión del central alemán explica a las claras el motivo por el que el Chelsea le dejó ir gratis- y cedió para que Capoué descerrajara un cañonazo que se coló, casi sin ángulo, por el segundo palo. Y a este mordisco le siguió un fluir continuado que no acabó en sonrojo madridista porque Militao y Nacho apagaron varios incendios.
Jugó rápido y con hambre un Villarreal engrasado por Baena, Capoué y Gerard Moreno entre líneas. Se mostraron indetectables para el contrincante por su movilidad y su velocidad de toque. A la espalda de Kroos agujerearon para que Yeremy Pino y Samu Chukwueze dañaran a la carrera. El canario perdonaría en el minuto 18 al enviar alto un remate desde la frontal -y sin marca- y el regateador nigeriano firmó el merecido 2-0 en el minuto 42, al amortizar la falta de contundencia de la retaguardia ajena y otro movimiento astuto de Moreno, quien sacó a los centrales de posición con sabiduría. Todo le funcionó en plenitud al sistema preparado por Setién en el primer tiempo. Como guinda, Juan Foyth volvió a secar a Vinicius. El brasileño tiene en el lateral argentino a su némesis. No le ha superado ninguna de las veces en la que se han enfrentado.
Pero en el fútbol las dinámicas son cambiantes y Foyth, Albiol y Yéremy Pino se lesionaron antes del minuto 70. Asimismo, en la reanudación el Madrid recuperó la intensidad que le llevó a la cima en el pasado curso. Y volvieron los capitalinos a presionar con hambre y orden, como antaño, y a recuperar pelotas muy rápido. Esa mixtura de elementos, con Dani Ceballos ya a los mandos, derivó en un 2-2 automático. En el 57, aceleraron la circulación Camavinga, Benzema y el utrerano para asistir a Vinicius, que marcó con solvencia -y rompió una sequía que se inició el 2 pasado de noviembre-; y en el 69, el andaluz puso un centro con el que Benzema cabeceó para el despeje flácido del meta Jörgensen y el gol, en el rechace, de Militao. Y en el 85 Ceballos puso su firma a la remontada con un derechazo a pase de Asensio. Para redondear el resurgimiento de un equipo que sabe de sobra que no puede negociar el sudor.
Ficha técnica
2- Villarreal: Jörgensen; Alberto Moreno, Pau Torres, Albiol (Jorge Cuenca, min. 45), Foyth (Mandi, min. 52); Capoué, Parejo; Yeremy Pino (Morales, min. 68), Baena, Chukwueze; y Gerard Moreno.
3- Real Madrid: Courtois; Mendy, Rüdiger, Militao, Nacho; Camavinga, Kroos (Asensio, min. 56), Fede Valverde; Vinicius, Rodrygo (Ceballos, min. 56) y Benzema.
Goles: 1-0, min. 4: Capoué; 0-2, min. 42: Chukwueze; 1-2, min. 57: Vinicius; 2-2, min. 69: Militao; 2-3, min. 86: Ceballos.
Árbitro: Jesús Gil Manzano. Amonestó a Capoué, Camavinga, Fede Valverde, Baena, Reina, Pau Torres, Vinicius, Parejo y a Rüdiger.
Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final de la Copa del Rey, disputado en el Estadio de la Cerámica.