Care Santos es autora de doce novelas, entre otras Todo el bien y todo el mal, Seguiré tus pasos, y Habitaciones cerradas, que tras cosechar su éxito como obra literaria fue adaptada a la televisión en 2014. Además, ha obtenido el Premio Edebé (2003 y 2015), el Gran Angular (2004), el Alandar (2006) o el Protagonista Jove, que otorgan los lectores y lectoras. También ha recibido el Premio Ramon Llull de las Letras Catalanas (2014), el Premio Nadal (2017) y el Premio Cervantes Chico (2020).
Con estos antecedentes, nos encontramos con un texto dinámico, los títulos de los capítulos permiten al lector hacerse una clara idea del desarrollo y contenido de cada uno de ellos, asimismo, deja vislumbrar una perfecta conexión en el relato de la obra.
La autora invita al lector a imaginar el Nueva York del siglo XIX adaptando a la ficción un personaje real, el filántropo Eugene Schieffelin, cuya idea más extravagante consistió en introducir las especies de aves que Shakespeare menciona a lo largo de su obra en Central Park.
El matrimonio formado por Eugene y su esposa Catherine se mueve entre pájaros y piezas de William Shakespeare. Se nos presenta a Schieffelin, nuestro protagonista principal, quien pertenece a una familia -el menor de ocho hermanos- recién llegada a la ciudad. Su carácter, regio en costumbres, madruga a la misma hora, toma una copa de jerez y disfruta paseando por los parques de la ciudad dando rienda suelta a sus aficiones cultas y un poco estrafalarias, la principal, la ornitología. Por ello, es miembro destacado de la Sociedad de Aclimatación neoyorquina y, junto con los otros compañeros, tiene un “casi” inalcanzable sueño, “llenar los cielos de Nueva York de pájaros”.
La guerra civil acaecida en Estados Unidos entre 1861 y 1865 traslada a nuestros protagonistas a Londres, disfrutando de una vida confortable en la que Schieffelin aún con la nostalgia de su ciudad, embelesado camina por los parques londinenses donde los pájaros se convierten en sus compañeros de viaje. En el desarrollo de los acontecimientos, el trágico fallecimiento de su hermana Martha marcará un antes y un después en la vida de Eugene. El legado que Schieffelin recibe de ella, “once cuadernos y un retrato”, harán que su deseo “ojalá que los estorninos pudieran bailar algún día sobre las aguas de la bahía de Nueva York” (p.262) sea cumplido por Schieffellin y el resto de compañeros de la Sociedad de Aclimatación.
La autora magistralmente conforma un círculo de personajes que se entremezclan a la perfección con otros recurrentes, pero no menos importantes. De esta forma, un suceso provoca que otro personaje esencial en la obra, Daniel Rodríguez, recale en la vida del matrimonio, convirtiéndose desde ese momento en otra figura determinante en la historia. El joven asturiano es hijo de inmigrantes españoles, trabaja en un periódico como “hombre del tiempo”, en donde coincide con una famosa reportera, Nellie Bly, quien se ha propuesto dar la vuelta al mundo. Entre ellos, se forjará algo más que una amistad. Daniel, finalmente, terminará por convertirse en cronista del prestigioso The New York Times tras haber sido el “biógrafo del señor Schieffelin” y haber forjado una eterna amistad con el matrimonio y es que “una sola conversación basta a veces para establecer lazos que durarán décadas” (p. 214).
En definitiva, estamos en presencia de una novela mágica que en la locura del protagonista permite a Eugene Schieffelin pasar a la eternidad como “el amante de Shakespeare que introdujo en América los estorninos europeos”.