Es obvio que un modelo de elecciones del siglo XIX, cuando había algún periódico con una tirada de 20.000 o 30.000 ejemplares, no puede ser válido en el siglo XXI con los medios convencionales de comunicación (prensa, radio y televisión), y, de una manera muy particular, con internet y redes sociales.
Por otro lado, un modelo que se basaba en que la gente mejor de cada país se presentaba a las elecciones y, por tanto, iban al Gobierno personas con la máxima calidad y preparación en todos los sentidos, tampoco es fácil que funcione cuando las personas que tienen posibilidad de canalizar su actividad por otras vías evitan en muchos casos la política.
Para muchas personas, su carrera profesional se confunde con la política y, por tanto, desde que se incorporan al mercado laboral, se integran en las estructuras de algún Partido Político para evolucionar profesionalmente y progresar en el mundo político.
Pero, sobre todo, el votante está sometido a un exceso de información en muchos casos mediatizada o falseada, que al final consigue que el voto tenga más que ver con lo que se ve en una pantalla que con una realidad o unas propuestas que pocas veces llegan a conocerse.
MOTIVACIÓN DE LOS VOTANTES
Algo muy importante es lo que se refiere a la motivación de los votantes.
Según todas las últimas encuestas y análisis sociológicos, el voto se caracteriza por ser más negativo que positivo.
Es decir, se vota a alguien para que no salga otra persona o se vota a un partido para que no gane el otro.
Ese voto negativo, según los últimos estudios, representa el 90% del voto al acudir a las urnas.
Es por eso que la mayoría de los partidos piensan que para ganar unas elecciones, lo que hay que hacer es que la persona que está en el Gobierno tenga mala imagen y lo que es peor, en ocasiones, y a ser posible que haga las cosas mal.
Queda todavía un 10% de voto positivo, que muchas veces es determinante y decide el resultado final. Obviamente, habría que tratar de que no sea la negatividad lo que condiciona los votos porque eso de alguna manera perjudica al desarrollo normal de la política en cada uno de los países.
CONVOCATORIAS SIMULTÁNEAS
El otro tema que nos gustaría plantear es que cuando se juntan elecciones en distintos niveles, por ejemplo, unas Generales con unas Autonómicas, en el caso concreto del 28 de mayo, unas Comunitarias con unas Municipales, la posición del votante tiende a inclinarse por el ámbito más limitado que le permite conocer a los candidatos, sobre todo, con aquellos que llevan tiempo en la Alcaldía o en la Comunidad y a partir de ahí, casi siempre, procura que el voto al nivel superior sea para el partido al que corresponde el candidato del nivel inferior.
Por eso, en las Elecciones del 28 DE Mayo puede haber una distorsión en el voto de las Comunidades porque personas que votarían a una determinada persona o partido a nivel de la Comunidad probablemente no lo hagan si primero votan para Alcalde a alguien de otro partido.
En pueblos no muy grandes, la personalidad del Alcalde tiene una influencia determinante en la decisión del voto. Quizás porque los vecinos entienden que su bienestar depende de la actuación del Ayuntamiento.
Pero, en cambio, en la actualidad, con el Estado de las Comunidades Autónomas que hay en España, esa percepción no es exactamente así.
EL BIENESTAR DE LOS VOTANTES
El bienestar de los vecinos depende en gran medida de la salud, la vivienda, la educación, la conectividad, la seguridad. Y en eso y en todos los temas tienen una influencia decisiva las Comunidades.
Un razonamiento bastante lógico es que si el Alcalde es del mismo partido que el Presidente o Presidenta de la Comunidad, las cosas irán mejor para el pueblo.
Este esquema general, como ocurre tantas veces, no es válido para cada situación concreta.
CONCLUSIÓN
Por tanto, como conclusión:
-El voto no se decide por razones negativas o de oposición radical.
-Que las elecciones no sean simultáneas, si afectan a diferentes niveles territoriales.
-Que los votantes reciban una información adecuada a través de los diferentes partidos y no a través de lo que los medios de comunicación dicen o explican.
-Recurrir a un sistema parecido al de 1977-1979 concediendo a los partidos determinados minutos para que puedan, de una manera directa y fidedigna, explicar sus programas y presentar a sus candidatos.
-Tratar que las personas que se incorporan a trabajar en los partidos políticos tengan ya su correspondiente carrera profesional y su adecuado nivel de formación.
-Llevar a cabo encuestas que pongan de relieve, antes de cada elección, qué es lo que realmente quieren los votantes o qué quieren que les ofrezcan los diferentes partidos políticos, evitando así la demagogia y la formulación de una serie de promesas básicamente imposibles de cumplir.