El jugador español vivió otro partido muy complicado y logró superar a Purcell.
Un paso más. Carlos Alcaraz volvió a sufrir y a ganar, como hacen los tenistas que están instalados en la élite. Se le está atravesando el cambio de superficie tras arrasar en la hierba británica. La pista rápida canadiense le generó muchos problemas y la del Masters 1.000 de Cincinnati le está provocando severas indigestiones. Ya le costó de lo lindo derrotar a Tommy Paul este jueves y este viernes ha logrado escapar de Max Purcell con mucho sudor, en dos horas y once minutos de derroche.
Derrotó al australiano, número 47 del ranking ATP, por 4-6, 6-3 y 6-4 después de completar un esfuerzo mental sobresaliente. Es su tercer partido que se estira hasta los tres sets en lo que va de semana. Y el nivel de exigencia sigue subiendo a la par que el de intensidad. Esta noche tuvo que vaciarse 'Carlitos' desde los planos físico y psicológico, y desde la precisión en el golpeo.
Pero superó el examen y agradecerá, en el futuro, avanzar en su proceso de aprendizaje a través de pruebas tan complicadas. Quizá no lo agradezca en el presente, en el que está peleando día tras día por ser el número uno del planeta; pero Alcaraz quiere dominar todas las superficies y ahí sí que se va a uniformar como muy valioso el sufrimiento que está experimentando, camino del US Open. En Nueva York va a intentar revalidar el título, su primer trofeo de 'Grand Slam'.
Más dudas
De vuelta a Ohio, el talentoso español tuvo que remangarse rápido. Salió más concentrado que de costumbre y se metió en el partido con determinación, dispuesto a pulir los errores que ha venido arrastrando. Y que están escudriñando la confianza en su juego. Purcell demostró a lo largo del partido que ha tomado la decisión correcta cuando se alejó de los dobles y dio el salto a individuales. Sin embargo, le queda de esa especialidad por parejas un dominio de la red que metió en varios callejones estrechos al murciano.
El agresivo australiano venía del clasificatorio y en las rondas siguientes ha dejado en la cuenta a Casper Ruud y a Stan Wawrinka. En Toronto, la pasada semana, eliminó a Felix Auger-Aliassime. Con 25 años, el tenista de Sídney se está asentando en el circuito masculino y puede complicar a cualquiera si mantiene su rendimiento creciente. En esta fecha levantó una bola de rotura a las primeras de cambio y se apuntó la única del primer set para llevarse el parcial por 6-4. No estaba cómodo con su derecha ni con sus desplazamientos 'Carlitos' y el 'aussie' lo aprovechó.
Estaba disfrutando Purcell, tuteando al mejor del mundo incluso en los intercambios. Sus restos afilados y su sólida gestión del saque -en esta manga sólo concedió dos puntos a su rival con su servicio desde el juego inicial- se le atragantaron a Alcaraz. Otra vez, el creativo español debía competir, bajar al barro y olvidarse de disfrutar. Había que sobrevivir y ganar, nada más. Y, de nuevo, tocaba remontar. La misma historia que en sus dos partidos precedentes en Cincinnati, frente a Jordan Thompson y Tommy Paul. Nada novedoso.
La catarsis
No lo está pasando bien 'Carlitos' en esta superficie y se le nota. No fluye como a él le gusta ni domina los puntos. Pero se adapta y mantiene la cabeza fría. Con sólo 20 años. Esta es su mejor virtud, aunque tenga muchas y variadas cualidades. Se enfocó en localizar y explotar las debilidades del australiano. Empezó por buscarle los pies en las continuas subidas a la red que amontonó Purcell. Y le rompió el saque en su primer turno del segundo set. Es más, en 12 minutos el marcador ya estaba con un 3-0 a favor del murciano.
Despegó el diestro nacido en El Palmar. Elevó sus revoluciones y su agresividad, yendo a por los puntos sin contemplaciones ni dudas. Entonces cambió de bando la dificultad. Volvieron las dejadas venenosas y los truenos profundos; también los 'aces' -hasta tres sumó en este parcial-. Y el partido confirmó el empate con un 6-3 nítido. La inercia había dado un vuelco y prosiguió, pues el español pescó otro 'break'. Aunque no se había terminado el encuentro. Ni mucho menos.
Llegó a disponer 'Carlitos' de tres bolas de rotura para colocarse con 3-0 y saque. Ahí reaccionó con orgullo Purcell, levantando a la emocionada tribuna. El australiano derrochó firmeza para igualar la manga y remontar. Se colocó por delante sumando tres juegos consecutivos -rompió el saque ajeno- y presionó al favorito. Su problema fue el de otros muchos: Alcaraz juega mejor cuando más arrinconado está. Con 4-4 y un rosario magistral de restos, autografió el murciano un 'break' en blanco y resolvió el duelo, no sin antes emitir un grito liberador. Le espera Hubert Hurkacz en semifinales. En el horizonte, su séptimo título de 2023 y el quinto trofeo de Masters 1.000 de su carrera.