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ORIENT EXPRESS

El terremoto en Marruecos

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 10 de septiembre de 2023, 19:33h

La naturaleza, que tantas bendiciones derramó sobre Marruecos, ha golpeado al vecino del sur con brutalidad aterradora. Con epicentro en la región de Marrakech, el terremoto de ayer ha dejado, hasta el momento, un espantoso balance de más de dos mil muertos y miles de heridos. Se han movilizado todos los recursos del país para asistir a las víctimas. El gobierno ha aceptado la ayuda internacional de cuatro países: España, el Reino Unido, Catar y los Emiratos Árabes Unidos.

En medio de la tristeza por la destrucción, me reconforta pensar que en las tareas de salvamento participan españoles. Me entristecería que fuese de otro modo. El auxilio de España no puede faltar en esta ocasión. 65 militares de la Unidad Militar de Emergencias -la célebre UME- se han desplazado para trabajar en la búsqueda y rescate de personas. Tal vez sea en estas horas, cuando la humanidad se pone a prueba, cuando España saca lo mejor de sí. Cuando iba viendo las noticias, recordaba el terremoto de Alhucemas de 2004, cuando salieron de Melilla los contenedores de ayuda humanitaria que enviaba Cáritas. También esta vez se ha movilizado la Iglesia y ya está coordinándose Cáritas Española y Cáritas en Rabat para asistir a quienes más lo necesitan.

Hoy no es día para análisis políticos ni para pronósticos sobre lo que pueda suceder en el futuro. Después del terremoto de Alhucemas de 2004 hubo protestas, pero es difícil hacer vaticinios ahora mismo. Todo está muy reciente. Se habla en estas horas de la lentitud de la respuesta del rey Mohamed VI, cuyas ausencias del país han llamado la atención de la prensa internacional, pero en el pasado el descontento se ha canalizado hacia los ministros, los gobernadores de las provincias, ciertos altos cargos… Los políticos han actuado, pues, como fusibles ante el descontento popular. Sin duda, esto podría cambiar -de hecho, las protestas contra el rey y su entorno se han hecho más frecuentes en los últimos años- pero es pronto para saber si el terremoto va a actuar como catalizador del descontento o si va a ser una ocasión de apelar a la unidad nacional y reforzar la relación entre el pueblo y el trono.

Mientras tanto, la devastación de Marrakech, la gran capital de los almorávides y los almohades, ha dañado algunas de las joyas de ciudad. La plaza Yamaa el Fna, cuya algarabía de músicos, cuentacuentos y encantadores de serpientes son asombro y admiración del mundo, se convirtió en un refugio para los vecinos que se echaron a la calle ante el riesgo de derrumbe de sus casas. El alminar de la mezquita Kharbouch, junto a la plaza, se ha venido abajo. El de la mezquita Kutubía, torre gemela de la Giralda, así como las murallas rojas de la ciudad han sufrido desperfectos, pero siguen en pie.

Marruecos sigue siendo, en España, un gran desconocido. Se da la paradoja de que la cercanía y la inmigración crean la impresión de que uno sabe mucho de un país que tal vez no haya visitado nunca o sólo de modo fugaz. A veces, como mucho, ha habido un recorrido turístico bellísimo, pero insuficiente para conocer al pueblo. Recuerdo a un amigo melillense que me dijo una vez “en Marruecos, el primer mandamiento es la hospitalidad”. Es cierto. Yo lo he vivido en carne propia y en esto, como en otras tantas cosas, nos parecemos españoles y marroquíes. No en vano somos vecinos y hemos compartido tantas cosas a lo largo de la historia. Viendo el dolor de este pueblo, no puedo evitar sentirlo, de algún modo, como algo cercano.

Todo lo que sucede en Marruecos nos afecta. Esta tragedia, cuyas consecuencias sociales, económicas y políticas aún no se pueden calibrar, dista de ser una excepción. Catástrofes como el terremoto de México (1985) cambiaron la ciudad y, en cierto modo, la sociedad. No sé si con este desastre nuestro vecino experimentará una transformación semejante. Ahora mismo sólo puedo rezar.

Esta columna, pues, eleva hoy una oración por las víctimas del terremoto de Marruecos.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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