Vengo a hablar de un libro muy especial, de esos que te sorprenden; en mi caso, que me ha hecho indagar y leer... su obra previa, hasta la fascinación. Lo firma Jhumpa Lahiri, que debe ser la contracción del nombre real –Nilanjana Sudeshna Lahiri– de la autora indobritánico-estadounidense. Que ahora escribe en italiano. Sí, sorprendente. Y que ahora escribe poesía. Vayamos por partes.
Jhumpa Lahiri es hija de padres bengalíes emigrantes. Nacida en Reino Unido, ha residido desde los dos años en Norteamérica, hasta su reciente traslado a Italia. En 2000, con su primer libro, ganó el Pulitzer de ficción por un espléndido conjunto de relatos, El intérprete del dolor, que emana emoción, y que se ha considerado autobiográfico, tan intensamente plasma los sentires de sus personajes. No lo es, como no lo son sus siguientes libros, hasta esta nueva etapa italiana. Ahora sí podemos referirnos a la autora como una escritora del yo.
Porque las dos principales sorpresas del libro están en portada: la edición que presenta Lumen es una traducción del italiano, sí, del italiano, y se inscribe en la sección de Poesía. Es autobiográfico, solo que no lo presenta como tal. El cuaderno de Nerina no es sino un cuaderno encontrado por la escritora Jhumpa Lahiri en su nueva residencia italiana, y que publica en colaboración con otro personaje inventado, la filóloga de la Universidad de Pensilvania Verne Maggio. Jhumpa y los heterónimos. Es la versión italiana de la escritora, que en Italia y sobre todo en el idioma italiano, busca hallarse en una nueva identidad; quizá en una identidad propia.
Alrededor de la emigración y la identidad da vueltas en su obra; en su etapa anglosajona, lo hacía desde personajes también fuera de lugar, que vivían y transitaban espacios que ella no había vivido; en esta nueva etapa italiana, en la búsqueda de esa esencia personal, inserta ella misma en heterónimos, el de la doctora Verne Maggio, que no es sino Lahiri en su vertiente académica como editora de textos, y el de Nerina o la italianización de la vida de esta mujer con un marido que se llama Alberto y dos hijos, Octavio y Noor. Esa es la vida que narra el cuaderno encontrado.
Resulta el suyo un proceso literario muy interesante. Yo he empezado a leerla en esta etapa italiana, que comienza con En otras palabras, que se presenta y clasifica como ensayo pero que podría parecerse a los textos del yo de Annie Ernaux. Sus primeros libros fueron conjuntos de relatos, después se demoró en novelas, y ahora ha llegado a una poesía que se lee como si fuera narrativa; es el suyo el uso de la épica narrativa a la manera de los autores renacentistas, temática por cierto en la que se especializó con su doctorado.
Que no amilane a lectores de narrativa la presentación de este libro en forma de poema. El juego literario que incluye es divertido, con las notas de la editora que desentrañan ese juego de la propia autora por reencontrarse en una nueva lengua. Es, en conjunto, una propuesta literaria lograda. Si en sus primeras y premiadas obras demostró cómo podía escribir para el gran público haciendo buena literatura, su inquietud la lleva a innovar, siempre, buscando sentir ella en sí misma y en su vida el cambio, y trasladándolo a la literatura. Qué bien transmite la esencia de lo que quiere contar y qué buen sabor de boca deja.