No es verdad que Irán ha querido dar una respuesta moderada al bombardeo de su embajada en Damasco. En realidad, ha fracasado. Y la frustrada operación terrorista ha demostrado que la defensa antiaérea israelí es la mejor del mundo. La llamada Cúpula de Hierro ha interceptado en el aire el 99 por ciento de los 350 misiles y drones lanzados sin causar un solo muerto. De algún modo, se puede asegurar que se trata de una victoria de la democracia de Tel Aviv frente al terrorismo de Teherán.
Israel sopesa ahora la respuesta al descomunal ataque contra su territorio de un país que sólo busca su destrucción. De momento, presionado por los Estados Unidos, Netanhayu se contiene para evitar que el conflicto eleve aún más la tensión en la zona. Pero, tarde o temprano, habrá una respuesta contra las bases de la Guardia Republicana, el Ejército paralelo de Irán que es una organización terrorista enmascarada.
La llamada progresía internacional, que Pedro Sánchez quiere liderar, intenta acusar a Israel de ser responsable de la guerra de Gaza. Pronto ha olvidado que Hamás atacó criminalmente Israel. Y no quiere saber que lo que buscan los terroristas palestinos es evitar que Tel Aviv normalice sus relaciones con el mundo árabe, para empezar con Arabia Saudí. Y ése es el motivo del masivo ataque con misiles y drones del sábado. Y eso buscan esos terroristas, en medio de la ingenuidad de los que propugnan ahora, en medio de la guerra de Gaza, el reconocimiento del estado palestino por muy justo que sea.
Buscan una desmedida respuesta de Israel contra Irán para demonizar al estado judío y justificar el terrorismo de Hamás. Para evitar esa temida III Guerra mundial, Occidente debe destruir el régimen iraní, por haberse convertido en un Estado terrorista. Mientras, Rusia y China están al acecho en su ofensiva contra las democracias occidentales. Y el objetivo final no es otro que debilitar el poder de Estados Unidos en el mundo. Sustituir al imperio americano. Por eso, hay que estar con Israel: para defender la democracia y la libertad en el mundo. De momento, el fracaso de Irán demuestra que la tecnología occidental es muy superior gracias a la alianza de las democracias occidentales.
La ONU no puede cruzarse de brazos. Está obligada a denunciar el terrorismo de Irán que se extiende por todos los países de la zona. La ONU tiene que cumplir con su misión esencial que es propugnar la paz en el mundo. Y asumir que con los terroristas no se puede negociar. Hay que derrotarlos. Como acaba de hacer Israel con Irán.