Nada más terminar la comparecencia de Pedro Sánchez para anunciar que todo había sido una farsa, que seguía amarrado al poder, la encuesta ad hoc del CIS recogía una inaudita y desorbitada subida de la intención de voto del PSOE. Nada menos que 10 puntos de ventaja sobre el PP frente al último sondeo que reflejaba una victoria del partido de Feijóo en unas hipotéticas elecciones generales. Para Tezanos, la carta-trampa del presidente del Gobierno ha obrado el milagro de incrementar en tiempo récord más de 11 puntos. Se trata de la mayor manipulación que ha existido en la historia de la empresa demoscópica del Gobierno. Lo explicó el inteligente y sutil Óscar Puente:”Sánchez es el puto amo”.
Probablemente, la almibarada misiva de Pedro Sánchez ha tocado la fibra de algunos izquierdistas que se han creído la lacrimógena tragedia sufrida por la familia Sánchez-Gómez al ser “acosada por la ultraderecha judicial y mediática”. Sin duda, la inmoral farsa de los 5 días de reflexión ha podido impulsar el voto socialista. Pero, también sin duda, hay una amplia mayoría de españoles, que no tragan ruedas de molino y que se han sentido ofendidos por la sórdida maniobra de Moncloa.
Se trata, en cualquier caso, del primer síntoma del “punto y aparte” trazado por Pedro Sánchez al confirmar que no sale de La Moncloa ni con aceite hirviendo. El primer síntoma de la ofensiva impulsada por Pedro Sánchez para “abrir paso a la limpieza”, un eufemismo para liquidar a la Oposición, a los jueces y al periodismo independiente por esparcir” el fango” e inventarse “bulos”. Y, como suele, Félix Tezanos es el pionero en poner en marcha las estrategias de Moncloa.
A la euforia en las filas del Gobierno y del PSOE por la permanencia de su gran líder se suma el CIS sin pudor alguno. A Félix Tezanos se le ha ido la mano por la felicidad de saberse renovado en su cargo. Y ha obrado en consecuencia al premiar a Pedro Sánchez con una victoria sin paliativos. Pero conviene señalar que en las trampas del presidente sólo caen los fanáticos, los ingenuos y los agradecidos. Esos que viven a cuerpo de rey de los presupuestos generales del Estado por satisfacer los deseos del caudillo. Todos esos que, a partir de ahora, van a disparar con artillería pesada al PP para que no saque la cabeza. Para que el poder omnímodo de Sánchez aplaste cualquier obstáculo que impida consumar la entera legislatura sin oposición en el Congreso, sin tener que dar cuentas en los tribunales por sus corruptelas y sin sentirse “acosados” por las críticas del periodismo independiente. De ahí, la última encuesta del CIS, que es la última vergüenza urdida por el ínclito Félix Tezanos. La guerra declarada por Pedro Sánchez tras sus cinco días de meditación no ha hecho más que empezar.