Conversamos con uno de nuestros más relevantes jóvenes directores, cuyo excelente montaje de Los bandos de Verona, muy hilarante pieza de Rojas Zorrilla, llega al Festival de Almagro.
Dramaturgo, director y actor, Daniel Alonso de Santos ha trabajado en más de una veintena de proyectos teatrales tanto en España como en Estados Unidos, y ha hecho incursiones en televisión y cine. Ha dirigido obras del gran teatro de nuestro Siglo de Oro, como El caballero de Olmedo, Fuenteovejuna, y La monja alférez, entre otras. En 2022 se alzó con el premio ATI al mejor actor de teatro clásico de la ciudad de Nueva York por ‘La vida es sueño’. Su montaje de Los bandos de Verona, versión de Eduardo Galán de la pieza del gran autor áureo, puede verse este viernes 19 y sábado 20, a las 22.45h. en la Casa Palacio de los Villarreal, uno de los espacios del Festival de Almagro.
Es curioso que Rojas Zorrilla abordase la teatralización de novelas, como es el caso de la adaptación dramática del “Persiles y Segismunda”, de Cervantes, a la escena de la época. ¿Cómo trata ese trasvase entre géneros? ¿En qué es fiel Rojas Zorrilla a la novela de Mateo Bandello que inspiró tanto a él, como a Lope de Vega y a William Shakespeare, y en qué se aparta e innova frente a ese relato italiano?
Así como hoy Harry Potter ha convertido la magia en algo atractivo para toda una generación de lectores, Bandello convirtió las dificultades del amor, y concretamente el conflicto generacional entre padres e hijos, en atractivo para los escritores de su momento. Rojas Zorrilla no es ajeno a ese fenómeno “best seller” que se produjo en Europa con la novela de Bandello, y toma esa historia como punto de partida para crear un mundo propio, como hicieron previamente Shakespeare y Lope, pero a diferencia de estos el estilo de Rojas Zorrilla es totalmente desenfadado y francamente divertido.
Para algunos, es fácil desdeñar “Los bandos de Verona” al compararla con “Romeo y Julieta” de Shakespeare. Pero ambos dramas tienen propósitos diferentes, aunque nazcan de una misma novela. ¿Qué singulariza la versión de Rojas Zorrilla frente a la tragedia shakesperiana? ¿En qué se distingue? ¿Qué propósito alternativo guía al autor español frente al británico?
Es un tema de estilos. Una es tragedia, y la otra está situada en el terreno de la comedia, que es donde se movía con más facilidad Rojas Zorrilla. El conflicto de base entre las familias Montescos y Capuletos es lo que conduce a la tragedia en la obra de Shakespeare. En Los bandos de Verona, este conflicto se mira desde un prisma diferente, con un propósito de comunicación con el público de su época, ya que es un autor de éxito en ese momento.
Entre las obras de Rojas Zorrilla, suelen elogiar y llevar a escena títulos suyos como “Donde hay agravios no hay celos”, o bien: “Entre bobos anda el juego” o “Abrir el ojo”, entre otros. ¿Por qué se elige “Los bandos de Verona”, menos famosa o quizá menos valorada?
Los bandos de Verona es un doble salto mortal sin red. Un texto no representado desde su estreno original es atractivo por su novedad. En este caso, fueron Irene Pardo, directora del Festival de Almagro, y Eduardo Galán, dramaturgo y productor de Secuencia3, los que decidieron iniciar esta aventura a la que yo me uní luego como director. Quedan pocos aventureros en el teatro que planteen proyectos así, de recuperación cultural de nuestros textos, ya que hay joyas desconocidas en nuestro Siglo de Oro que merecen revivir en un tablado. Valoro mucho a Irene y Eduardo por haber comenzado este proyecto.

Rojas Zorrilla fue un dramaturgo predilecto de la corte de Felipe IV. ¿Qué cualidades sostenían ese prestigio y fama cortesanos? ¿Cuáles de esas virtudes han sobrevivido en el tiempo para seguir atrayendo e interesando a un público actual?
No sería fácil escribir con Lope y Calderón como competidores. Rojas Zorrilla tuvo que encontrar algo que le situara como artista y que le diera una imagen ante el mundo: el estilo. Su punto fuerte era, y sigue siendo, la conexión con los espectadores a los que trata como amigos que vienen a divertirse con él. Esa seguramente sea la clave para que se siga representando tiempo después. Al público de ahora le atrae su estilo cómico porque se acerca bastante al humor del internet actual, directo y sin explicaciones.
Además, estamos al final de la larga etapa llamada Siglo de Oro, y que realmente abarca casi dos siglos, y Rojas Zorrilla está ya alejándose del manido estilo lopesco de comedia de capa y espada, y entrando en nuevos territorios escénicos con más o menos fortuna. Esto es una de las cosas que valora más en él Calderón, su gran amigo y defensor. Y que a mí, como director de escena, me ha parecido más fascinante de este autor: su modernidad.
Desde su punto de vista, ¿cuál sería el conflicto central y fundamental de “Los bandos de Verona”?
Ay, el amor… quien lo probó lo sabe. Como dice Julia en la obra «para aguardar que se calmen / estos bandos no hay paciencia», y es que el amor no tiene paciencia, lo quiere todo y lo quiere ya. Qué bonito punto de partida para una obra de teatro y para la vida. Conseguir lo imposible siempre es atractivo para un personaje en manos de un actor/actriz, director o escritor. Si este imposible gira en torno al amor, ya lo tenemos todo para comenzar.
¿Hay en el ingenio barroco de Rojas Zorrilla alguna conexión con el contemporáneo humor del absurdo?
Esa es una pregunta crucial. El humor de Rojas Zorrilla y los puntos de vista de sus personajes, rompiendo la Cuarta Pared y hablando directamente con el público, lo han heredado series cómicas americanas como Modern Family o The Office. También los influencers humorísticos en las redes sociales. Ellos seguramente no lo saben, pero todo empezó en el Siglo de Oro y nuestro autor fue uno de los responsables de que ahora nos riamos cuando un cómico habla directamente a cámara o da un punto de vista que solo nosotros, los espectadores, podemos ver. Rojas Zorrilla deconstruye su propio material dramático. Se critica a sí mismo y a los juegos escénicos que está empleando. Por todo ello, en efecto, toca ya los inicios del humor absurdo.
Nuestras sociedades liberales presumen de haber derribado todos los obstáculos al libre amor. ¿Es así? ¿Qué factores del mundo actual justifican los grandes impedimentos de la actual versión de “Los bandos de Verona”?
Carver se preguntaba de qué hablamos cuando hablamos de amor. Eso mismo tenemos que preguntarnos siempre nosotros. La relación del apasionado sentimiento humano con la estructura social de la familia es un debate apasionante. Esta obra habla de un amor atemporal, sin fecha de caducidad, pero con los problemas familiares que el amor siempre genera.
¿En su montaje, se ha hecho algún esfuerzo estético para conectar con el público del siglo XXI?
Estético, literario, de dirección, interpretación y de todo lo que hemos podido. Nuestro objetivo en Los bandos de Verona es acercarnos al público como Rojas Zorrilla hacía en su tiempo. Conservar el espíritu de nuestro autor y no hablar al espectador desde arriba, sino desde al lado. Soy un director joven al que le gusta el fútbol y las redes sociales, y, a la vez, el Siglo de Oro. Sé que hay muchísimo público como yo que está deseando ver obras así, que son de otro tiempo y de ahora.
Siendo Rojas Zorrilla de origen toledano, ¿se percibe aún algún vínculo con Toledo, y en general con La Mancha? ¿Han tenido este factor en cuenta, o bien hoy día es un elemento irrelevante?
El espectáculo iba a ser estrenado en el Teatro Rojas Zorrilla de Toledo, y no había cosa que nos hiciera más ilusión a Eduardo y a mí. Además, Paco Plaza, director de dicho teatro, ha colaborado directamente con el proyecto y personalmente conmigo a la hora de levantar Los bandos de Verona. Por cuestiones de fechas ajenas a nosotros tuvo que cambiarse, pero iremos a Toledo con la mayor de nuestras sonrisas. Guardaremos una butaca para Rojas Zorrilla, que seguro se viene en calidad de fantasma a ver nuestra función, y a dar algún susto a algún espectador y así reírse un poco, ya que está por allí.