Del 15 al 22 de octubre, el Teatro Real acogerá ocho representaciones de El lago de los cisnes, a cargo del San Francisco Ballet, que se presenta por primera vez en Madrid. La compañía interpretará la versión coreográfica de Helgi Tomasson, un referente en el mundo del ballet, que ofrece una reinterpretación fresca de este clásico.
Tamara Rojo, en su nuevo rol como directora artística de la compañía desde junio de 2022, también debutará en el Teatro Real con esta producción. Tomasson, quien dirigió la compañía durante 37 años, cerró su etapa con este montaje de El lago de los cisnes, que fue estrenado en 2009.
La coreografía de Tomasson, basada en la original de Marius Petipa y Lev Ivanov, aporta una visión renovada de la historia, introduciendo elementos como un prólogo explícito sobre el destino de Odette, lo que facilita la comprensión de la trama para nuevas audiencias. A pesar de esta innovación, la producción mantiene la esencia clásica del ballet y respeta la herencia coreográfica original.
El diseño escénico minimalista, acompañado de un vestuario sofisticado creado por Jonathan Fenson, se combina con la iluminación delicada de Jennifer Tipton y las proyecciones de Sven Ortel, creando un espectáculo visualmente impactante. Esta fusión artística convierte la producción en una pieza contemporánea y elegante, sin perder la esencia emocional de la obra original, lo que la ha transformado en un emblema del repertorio del San Francisco Ballet.
La Orquesta Titular del Teatro Real, dirigida por Martin West, director musical del San Francisco Ballet, acompañará las funciones, salvo los días 17 (17:30 h) y 21 de octubre, cuando será dirigida por el maestro Ming Luke.
En el papel principal de Odette/Odile se alternarán las bailarinas Sasha de Sola, Wona Park, Nikisha Fogo y Jasmine Jimison. En el rol del príncipe Siegfried, participarán Aaron Robison, Wei Wang, Max Cauthorn y Harrison James, mientras que Nathaniel Remez, Jakub Groot y Rubén Cítores interpretarán al villano Von Rothbart.
Además, la producción contará con la colaboración de jóvenes estudiantes del Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya, seleccionados por la compañía para participar en esta emblemática puesta en escena.