TEATRO REAL
También las obras menos transitadas de Verdi esconden destellos de genio. I masnadieri, rara avis en el repertorio verdiano y drama juvenil de pasiones absolutas, llegó anoche al Teatro Real en una nueva producción que reafirma la fuerza teatral del primer Verdi. Bajo la batuta del maestro Francesco Lanzillotta, que sostuvo convincentemente la arquitectura orquestal de una ópera muy exigente en lo musical, la representación permitió redescubrir un título injustamente relegado, con un reparto de gran solvencia en el que la soprano cubano-estadounidense —española desde 2019— Lisette Oropesa brilló con la autoridad que le es habitual.