El Museo del Prado reúne, por primera vez desde su dispersión, ocho de las nueve obras que el Greco realizó para la iglesia del Monasterio de Santo Domingo el Antiguo de Toledo, incluida la Asunción, que vuelve al museo más de un siglo después procedente de Chicago.
La reunión de estas obras, explica el museo, "es un acontecimiento artístico extraordinario que permite disfrutar de un conjunto excepcional de la primera producción del Greco en España".
A mediados de 1577, recién llegado a España, el Greco obtuvo los dos encargos más importantes de su carrera hasta la fecha: El Expolio para la catedral de Toledo y los tres retablos del monasterio de monjas cistercienses de Santo Domingo el Antiguo, uno de los cenobios más antiguos de la ciudad.
Para la realización del retablo mayor, el Greco se enfrentó a un trabajo especialmente complejo, donde tuvo que diseñar la estructura de los tres retablos, las cinco esculturas que coronaron el principal y la pintura de ocho lienzos.
El retablo mayor se organizó en torno a una tela de gran tamaño con el tema de La Asunción, obra a la que se subordinaron el resto de las pinturas: los cuatro santos de las calles laterales –san Juan Bautista, san Juan Evangelista, san Bernardo y san Benito– y, en el cuerpo superior, La Trinidad.
"El Greco demostró ser un maestro granado, audaz y solvente, que se manejaba con deslumbrante soltura en la composición de obras de gran formato, cargadas de reminiscencias italianas tanto en los modelos figurativos como en el colorido y la factura", añade el museo.
A excepción de tres pinturas que permanecen en la iglesia de Santo Domingo el Antiguo (los dos santos Juanes y la Resurrección), el resto de las obras se dispersaron a partir de 1830. En ese momento, la valoración del Greco se centraba en su etapa temprana, influenciada por Tiziano, lo que hizo que las pinturas de esta iglesia fueran especialmente apreciadas.