El Museo Thyssen ha publicado un estudio sobre cómo influye el arte en las emociones a partir de un proyecto en colaboración con Quirónsalud y la URJC.
En un comunicado, el museo informa de que la investigación comenzón en mayo de 2024 con el objetivo de "descubrir e identificar las emociones inconscientes que producen las obras de arte en las personas que las observan y explorar los beneficios para la salud".
Los resultados han demostrado que el color y la composición de las obras "influyen en las emociones del espectador", explica el Thyssen, que detalla que los tonos cálidos y las composiciones equilibradas tienden a generar emociones positivas, mientras que los contrastes de luces y sombras suelen intensificar el impacto emocional.
La Cena de Emaús, de Matthias Stom, genera un interés contemplativo y reflexivo mientras que obras como El violinista alegre con un vaso de vino, de Gerard van Honthorst, evoca emociones más dinámicas y activas.
El estudio ha revelado que algunas pinturas generan exclusivamente emociones positivas, mientras que otras provocan únicamente emociones negativas.
"Estos hallazgos sugieren que las características visuales específicas de una obra no solo dirigen la atención del espectador, sino que también desempeñan un papel crucial en la generación de respuestas emocionales, tanto conscientes como inconscientes. Además, abren nuevas vías para futuras investigaciones y aplicaciones en áreas como el bienestar y la salud emocional, subrayando el poder del arte como herramienta terapéutica y su capacidad e influencia en el bienestar y la salud de las personas".
Metodología
Las investigadoras Ana Reyes, profesora titular en la Universidad Rey Juan Carlos, y Rebeca Antolín, doctora en Ciencias de la Información, han estudiado a lo largo de ocho semanas a un grupo de 127 participantes (67 % de mujeres, 31 % de hombres y un 2 % de personas de otro género) con edades comprendidas entre los 18 y 65 años.
En un laboratorio controlado, han identificado las emociones predominantes que producen 125 obras de arte que abarcan las principales épocas y estilos presentes de las colecciones Thyssen Bornemisza y Carmen Thyssen.
"Reconociendo la complejidad de medir las emociones, han implementado metodologías innovadoras que combinan técnicas tradicionales de autoinforme con avanzadas herramientas biométricas, permitiendo medir emociones suscitadas por obras artísticas, además de discernir y entender las reacciones específicas de los participantes".
Mediante el uso de equipos neurocientíficos como el eye-tracking –que recoge los movimientos oculares para identificar qué elementos de una obra captan más la atención del espectador–, el reconocimiento facial –que mediante una cámara ha recogido y decodificado las expresiones faciales mediante algoritmos–, y la respuesta psico-galvánica de la piel (GSR) –que detecta la actividad electrodérmica de la piel permitiendo identificar los estados de activación que se produce al experimentar una emoción–, se han podido superar las limitaciones asociadas al uso individual de cada técnica, ofreciendo una visión más completa y precisa de las respuestas emocionales.
Además de las mediciones biométricas, se ha utilizado el modelo circumplejo de las emociones Plutchick para clasificar las emociones que creían haber sentido los participantes al observar las obras seleccionadas.