tras meses de investigación
Francia y Luxemburgo se niegan a legalizar la eutanasia
martes 02 de diciembre de 2008, 12:48h
Un informe parlamentario presentado al primer ministro francés cierra la puerta a la legalización de la eutanasia. La comisión de diputados fue creada hace seis meses, tras la conmoción que provocó en Francia el caso de Chantal Sebire, enferma de un tumor incurable que le causaba grandes dolores y que se suicidó después de que le negaran la eutanasia.
Presidida por el diputado, y también médico, Jean Leonetti, la comisión concluyó que "es inútil y peligroso introducir en la ley alguna excepción". Según Efe, la ley francesa ya recoge los casos extremos como el de Sebire. El diputado asegura que legalizar el suicidio asistido provocaría más problemas morales y jurídicos que soluciones. Tras haber escuchado la opinión de 74 expertos, la mayor parte de ellos médicos, y haber visitado cuatro países, tres de los cuales han legalizado ya la eutanasia, los parlamentarios rechazaron reconocer el "derecho a morir".
"Conviene tener una extrema prudencia ante la petición de muerte cuando se puede sospechar que lo que dice el paciente no es algo voluntario y claro", indica el informe. Leonetti afirmó que en los países que reconocen la eutanasia y han desarrollado más los cuidados paliativos, como Holanda, la práctica ha retrocedido de forma importante.
El texto recuerda que la actual ley francesa, que data de 2005, considera un "homicidio voluntario" el hecho de matar a una persona aunque la víctima lo haya solicitado, pero no recoge como delito la asistencia a un paciente para que se suicide. En este sentido, el informe señala que la justicia dispone ya de herramientas suficientes para determinar si un acto de este tipo puede tener o no consecuencias penales.
Pese a todo, el documento establece que la ley de 2005 es mal conocida y no se aplica de forma satisfactoria, por lo que propone una serie de medidas para mejorar su funcionamiento. Entre ellas, destaca la creación de un observatorio de prácticas médicas de final de vida que analice los casos particulares, o la introducción de una excedencia laboral pagada para un allegado del paciente para que pueda estar mejor acompañado.
Desarrollar los cuidados paliativos en los hospitales y la introducción de médicos de referencia sobre estos casos son otras de las proposiciones de los diputados. La adopción del informe parlamentario, que no es vinculante para el Gobierno, no cuenta con el apoyo de todos los miembros de la comisión que lo ha elaborado.
El diputado socialista Gaëtan Gorce consideró "insuficientes" las proposiciones, al no recoger su propuesta de introducir en la ley el concepto de "excepción" para algunos casos, como el de Chantal Sebire. Tampoco las asociaciones pro eutanasia están conformes con las conclusiones del informe.
El presidente de la Asociación por una Muerte Digna, Jean-Luc Romero, consideró que el informe no aporta nada nuevo y reprochó a sus autores que hayan tenido una visión médica del problema olvidándose de los pacientes.
El Gran Duque de Luxemburgo también se opone
Después de que el Parlamento de Luxemburgo aprobara la legalización de la eutanasia, el Gran Duque de Luxemburgo se ha negado a ratificar la norma, requisito para que entre en vigor. Como argumento, el soberano ha invocado a los valores morales y de conciencia en un discurso retransmitido por radio, según publica El País.
El Gran Duque Enrique todavía no se había manifestado sobre una ley que el Parlamento dio su visto bueno tras una votación muy ajustada y a pesar de la oposición del Partido Socialcristiano (CSV) del primer ministro, Jean-Claude Juncker.
La Constitución del país confiere al Gran Duque la potestad para promulgar y sancionar las leyes. Aunque no es habitual que el soberano se niegue a ratificar una norma aprobada en la cámaras, existen excepciones.
La ley en cuestión contempla que para excluir la comisión de delito en caso de que un médico ayude a morir a una persona deben darse una serie de circunstancias precisas. En concreto, el paciente ha de ser mayor de edad o menor emancipado, tener un diagnóstico irreversible y un sufrimiento físico o psíquico "constante e insoportable sin perspectiva de mejora" y exponer de manera voluntaria y reiterada, sin presión externa, su deseo de morir.
El médico tendrá que informar adecuadamente al enfermo de su situación y sus posibilidades terapéuticas y deberá, además, consultar a otro profesional sobre el carácter grave e incurable de la afección. El texto instaura, además, el "testamento vital", en el que el enfermo hará constar por escrito su voluntad y que se archivará en un registro controlado por la Dirección de Salud Pública.
En la Unión Europea, Bélgica y Holanda han despenalizado la eutanasia. Luxemburgo iba a ser el siguiente país en contemplar el derecho a la muerte digna en su legislación.