El glioblastoma, uno de los tipos de cáncer más letales sin curación, ofrece menos secretos a los oncólogos clínicos y neurocientíficos, al descubrir un equipo de investigadores italianos el mecanismo que ayuda a esas células cancerosas a multiplicarse.
La proliferación de células del glioblastoma en el cerebro del paciente es un fenómeno complejo, controlado por múltiples mecanismos, como recuerdan los autores del estudio experimental que difunde Molecular Cancer Research.
El objetivo de este estudio, coordinado por Fabrizia Cesca, de la Universidad italiana de Trieste, fue determinar si los flujos iónicos que controlan la duplicación celular podrían representar un objetivo para la terapia del glioblastoma.
Sus autores han revelado que “los canales de iones de cloruro dependientes del calcio, que actúan como puertas que regulan los flujos de iones de cloruro que entran y salen de la célula, desempeñan un papel en la regulación de la división de las líneas celulares tumorales y, por tanto, de su proliferación”.
Utilizando sustancias que bloquean estos flujos, han demostrado que es posible detener la replicación en células tumorales cultivadas en el laboratorio. Este resultado señala a las corrientes de iones como objetivo potencial para futuros enfoques terapéuticos.
Como explica Anna Menini, miembro del equipo, “el glioblastoma es el tumor más frecuente y maligno entre las neoplasias del componente celular no neuronal del sistema nervioso central y periférico, generalmente llamado glía. En las células del glioblastoma se encuentra una concentración de cloruro mayor con respecto a los niveles normales. Por eso nos preguntamos si este aumento puede favorecer la progresión del tumor y, en caso afirmativo, cómo”.
Canales de iones de cloruro
Para responder a esta pregunta, los científicos utilizaron diversas técnicas experimentales en células similares a las de los tumores, como la obtención de imágenes de los canales de calcio y cloruro, la electrofisiología y la inmunocitoquímica.
De este modo, demostraron que los canales de iones de cloruro tienen efectivamente una influencia directa en la replicación de estas células. En particular, al permitir la entrada de iones de cloruro en la célula, parecen contribuir a aumentar su volumen, un proceso fundamental que favorece la división en dos células hijas.
El equipo observó también que, en las células de glioblastoma en proceso de división, hay tres fases diferentes. Primero se produce un aumento de la concentración de calcio en el interior de la célula. Este proceso desencadena la segunda fase: este aumento de calcio activa los canales de cloruro, permitiendo la entrada de iones. Por último, para mantener el equilibrio osmótico, las células de glioblastoma se hinchan hasta dividirse en dos células hijas.
Esto indica que estos canales desempeñan un papel importante a la hora de hacer que la célula tumoral crezca para poder dividirse y multiplicarse, favoreciendo así la progresión del tumor.
Para demostrarlo, los autores utilizaron una serie de sustancias que tienen la peculiaridad de bloquear de forma selectiva los canales de cloruro, como el ácido niflúmico y la carbenoxolona. Este último es un derivado del ácido glicirretínico, con una estructura similar a la de los esteroides.
En experimentos de laboratorio realizados con líneas celulares tumorales, observaron que, al tratarlas con estas sustancias, las células se detienen en las primeras fases de división, permanecen en una configuración redondeada y dejan de dividirse y multiplicarse.
Alta heterogeneidad de las células de glioblastoma
Por tanto, en opinión de los autores del estudio, estos mismos canales podrían considerarse objetivos potenciales para nuevos fármacos diseñados específicamente para detener la progresión tumoral.
No obstante y ante la alta heterogeneidad de las células de glioblastoma, serán necesarios estudios más detallados antes de verificar la solidez de esta hipótesis en pacientes.
Los glioblastomas son tumores que nacen de las células de soporte del tejido cerebral. Así lo define la Clínica Universitaria de Navarra.
Pueden ser tumores primarios, que se originan de las propias células que componen las distintas estructuras cerebrales, o metastásicos, que han diseminado al cerebro procedentes de otra localización extracerebral. Estos últimos son 10 veces más frecuentes que los tumores cerebrales primarios.
La cefalea es el síntoma inespecífico más frecuente. En muchas ocasiones, es difícil que su presencia nos haga sospechar de la presencia de un tumor cerebral.
Los síntomas derivados del incremento de la presión intracraneal, como la somnolencia, pueden ser más indicativos de la presencia de un glioma.
Existen otros signos y síntomas más específicos que aparecen dependiendo de la localización de la enfermedad, como son los signos focales (pérdida de fuerza, dificultad para hablar o déficit del campo visual), convulsiones y hemorragia.
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