Los neerlandeses le hicieron un 'set' al equipo de Conte. El Benfica se hunde también bajo las órdenes del 'Special One'.
El
PSV Eindhoven empezó perdiendo ante el
Nápoles, pero tomó el control, remontó y acabó bailando este martes al combinado de Antonio Conte (6-2), goleado y muy superado en un duelo que volvió a sembrar dudas en el vigente campeón italiano, derrotado por segunda vez consecutiva en apenas cuatro días.
La intensidad característica del equipo de Antonio Conte se diluyó en Europa. Otra vez. Ni siquiera el empezar ganando con el gol del recuperado McTominay evitó un tropiezo del que combinado partenopeo fue muy responsable dando vida en apenas tres minutos a los neerlandeses, a los que nunca han ganado en su historia y vencedores por vez primera en Liga de Campeones en lo que va de temporada.
Porque al buen inicio del Nápoles, saldado con el gol de cabeza de Scott McTominay, el jugador más peligroso del once napolitano, no le siguió la solidez defensiva que requiere un equipo para ganar en la máxima competición continental. La alegría que brindó a la media hora el escocés, elegante en el salto al centro de Spinzazzola, rematador imponente al primer palo, duró apenas cuatro minutos. Lo que tardó el Nápoles en comenzar a cavar su propia tumba. Primero con un contratiempo fortuito como siempre es un tanto en propia. Buongiorno, en su intento de mantener a raya a Til en el área, acabó cabeceando hacia atrás y superando a su meta, Milinkovic-Savic. Y, apenas tres minutos después, en una contra difícil de justificar que dejó a Saibari solo desde el centro del campo sin oposición. No falló el marroquí en el mano a mano y completó la remontada. Ahí, el Nápoles, sin saberlo, dejó escapar su oportunidad de puntuar. Se desdibujó por completo ante un PSV que tomó el control casi de manera inesperada en el inicio, pero que supo reconducir a la perfección una noche en la que Man se coronó como el hombre del partido.
Primeros problemas para Conte
En un duelo con viejos conocidos como Perisic, exjugador de un Inter de Milán enemigo del Nápoles, fue el rumano Man el que, conocedor a la perfección de la dinámica del combinado 'azzurro' por su pasado reciente en el Parma, centró todos los focos de manera merecida. Porque cuando el PSV empezó a sentirse tan superior, a tener posesiones largas en zona de tres cuartos mareando a los napolitanos, Man fue el verdugo que sentenció el partido finalizando una de esas jugadas de fantasía que acabó en el corazón del área pequeña con su remate. Y porque ya en el 80, con el Nápoles muerto, castigado por la imprudencia de Lucca, expulsado por señalarse la sien mirando directamente al colegiado, se inventó un zapatazo desde la frontal que puso el 4-1.
Pareció que el partido moría en ese momento, pero la tarjeta roja desequilibró aún más un partido decidido. Y aunque el Nápoles quiso maquillar en un saque de esquina con otro testarazo de McTominay, acabó encajando otros dos tantos en los minutos finales. Pepi finalizó una contra en el 87; Driouech se coronó con un gol nada más salir al campo, con un disparo desde fuera del área que sentenció el duelo. El PSV mantuvo su brillante estadística ante el Nápoles. Sigue sin perder contra los partenopeos. Y ganó su primer partido de Liga de Campeones en la presente campaña. El Nápoles cosechó su segunda derrota consecutiva, en el momento de mayor duda en la 'Era Conte' justo antes de enfrentar al Inter de Milán en Serie A.
Anthony Gordon está tocado por una varita en la Liga de Campeones: cuatro goles acumula el extremo inglés, cuya última víctima fue el Benfica de un José Mourinho que aún no sabe lo que es sumar un solo punto en Europa esta temporada. El portugués, que asumió el mando de los lisboetas tras la derrota frente al Qarabag, ha sumado dos sinsabores más, contra Chelsea y Newcastle United, y está hundido en los últimos puestos de la tabla con cero puntos de nueve posibles.
Mourinho tiene uno de los grandes retos de su carrera para en los cinco partidos que le quedan levantar a este equipo y tratar de meterlo en la siguiente ronda. No es imposible, pero necesita mejorar y tener una pizca más de suerte que la que mostró en St. James' Park, donde Lukebakio se quedará varios días pensando en las dos ocasiones que tuvo con 0-0. El ex del Sevilla se topó con un paradón de Nick Pope en un mano a mano y con una madera que escupió un disparo suyo desde el balcón del área. Tuvo el gol, lo rozó, pero perdonó y el Newcastle les castigó.
¿Otro despido de Mourinho a la vista?
A la media hora, los 'Magpies' enlazaron una jugada de cuatro toques para adelantarse en el marcador. Recuperación en el centro del campo, pase en profundidad de Bruno Guimaraes para Jacob Murphy y el inglés le sirvió un centro de la muerta a Gordon para que hiciese su cuarto gol en esta Champions. Un tanto al Barcelona, dos al Royale Union y uno al Benfica. Además, el extremo sumó un asistencia para sentenciarlos, al servir en bandeja el 3-0 a Harvey Barnes. Antes, el propio Barnes se aprovechó de una genial asistencia de Nick Pope para el primero de sus dos goles.
El portero del Newcastle sacó rápido para armar el contraataque y con la mano mandó un balón largo en búsqueda de Barnes. Silva falló al corte y permitió la carrera de Barnes, que encaró y batió a Trubin para doblar la ventaja del Newcastle y dirigirles a su segundo triunfo en esta Liga de Campeones, lo que les permite dormir en séptima posición y ponerse rumbo a la siguiente ronda. El Benfica lo tiene muy difícil, pero no imposible. Le quedan quince puntos por delante y de Mourinho depende que el milagro se convierta en realidad.