Meses antes del grave accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), los maquinistas ya habían advertido al Ministerio de Transportes y a los responsables de la seguridad ferroviaria del deterioro de varias líneas de alta velocidad, incluidas algunas de las más transitadas del país. El sindicato Semaf, que asegura representar a cerca del 80% de los maquinistas en España, denunció en agosto del año pasado la existencia de “baches, garrotes y descompensaciones en la catenaria” y alertó de que se estaba poniendo en riesgo la seguridad de los viajeros.
La advertencia quedó reflejada en una carta enviada el 8 de agosto de 2025 por el secretario del Área Técnica de Semaf, Luis Alonso Rodríguez, a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria y a varios altos cargos de Adif. En la misiva, el sindicato expresaba su “profunda preocupación” por el estado de las infraestructuras de alta velocidad, especialmente en las líneas que conectan Madrid con Sevilla, Málaga, Valencia y Barcelona, algunas de ellas vinculadas al corredor donde se produjo el siniestro.
Según el documento, los maquinistas detectaban de forma habitual irregularidades en la vía que afectaban tanto al confort como a la fiabilidad de los trayectos. Semaf advertía además de una “degradación profunda y acelerada del material rodante”, con consecuencias como inestabilidad en la rodadura, daños estructurales en los trenes y un aumento del traqueteo durante la marcha.
El sindicato lamentaba que estas incidencias fueran comunicadas de manera reiterada a los responsables de circulación de Adif sin que se adoptaran medidas correctoras. Según explicaban, los profesionales tienen protocolizado informar de inmediato de estos problemas mediante partes oficiales.
Ante esta situación, Semaf solicitó una reducción temporal de la velocidad máxima en las líneas afectadas, proponiendo limitarla a 250 kilómetros por hora hasta que el estado de la red permitiera circular con mayores garantías. En su carta, el sindicato reclamaba la adopción de medidas “de forma inmediata” para asegurar la seguridad tanto de los trabajadores como de los pasajeros.
Tras el accidente, las redes sociales están plagadas de vídeos de ciudadanos que muestran escenas así, con intensos traqueteos, desde dentro de sus respectivos trenes, algunos en el mismo recorrido que la del accidente.
Hasta ocho avisos de Adif
Por otro lado, el tramo ferroviario de Adamuz también había registrado múltiples incidencias técnicas en los meses anteriores, según los avisos públicos emitidos por Adif. En total, el gestor de infraestructuras comunicó al menos ocho problemas relacionados con la señalización, la catenaria y el estado de la vía entre julio de 2024 y diciembre de 2025.
El siniestro se produjo cuando un tren de Iryo que cubría el trayecto Málaga–Madrid descarriló a la entrada de la estación de Adamuz e invadió la vía contraria, por la que circulaba un Alvia en sentido opuesto. El choque provocó al menos 39 fallecidos y más de 150 heridos, obligando a desplegar un amplio dispositivo de emergencia y a interrumpir por completo la circulación ferroviaria en el corredor Madrid–Andalucía.
Aunque la compañía Iryo ha asegurado que el tren había superado su última revisión pocos días antes del accidente, las miradas se centran ahora en el estado de la infraestructura. Los avisos de Adif, difundidos a través de su cuenta oficial en redes sociales, alertaban desde hace meses de averías y retrasos recurrentes en ese mismo tramo, algunos de ellos vinculados a la señalización y a la catenaria.
Averías en señalización, catenaria e infraestructura
Los avisos de Adif, publicados en su cuenta oficial de información ferroviaria, recogen una sucesión de incidencias concentradas entre Adamuz y Villanueva de Córdoba. Entre las más recientes figura una avería registrada el 23 de diciembre, que podía generar retrasos en la circulación. En octubre se comunicaron varias incidencias en la infraestructura que afectaron tanto al tramo de ancho estándar como a la alta velocidad.
Durante 2025 se notificaron además problemas en los sistemas de señalización en al menos dos ocasiones, así como una incidencia técnica en mayo que volvió a provocar retrasos en los trenes de larga distancia. En abril, Adif informó de una avería en la catenaria entre Adamuz y Alcolea. A estos episodios se suman incidencias previas en noviembre de 2024 y julio de ese mismo año, relacionadas con la señalización y con una avería de un tren que afectó a la circulación en la zona.
En todos los casos, el gestor ferroviario informó de retrasos puntuales y de la intervención de su personal para restablecer el servicio, sin que se comunicaran consecuencias más graves.