“Y es verdad que nos gusta veros naufragar contra las rocas… Pensáis que todo lo que hay en este mundo ha sido creado para vuestro placer… Os creéis los dueños de la creación, pero el día seguiría sucediendo a la noche, la primavera al invierno, la vida a la muerte, aunque vosotros no estuvierais…” eso piensan de los hombres las sirenas, a las que Gustavo Martín Garzo (Valladolid, 1948), da voz en el tercer capítulo de Un paraíso de escombros, publicado por Galaxia Gutenberg. También se expresa libremente Selene, elegida para narrar en primera persona el mito de Orfeo y Eurídice.
En la frase final de la obra, Selene asevera: “Pero yo afirmo que la música más hermosa es la que nace de lo que hemos perdido”. El escritor ha vuelto a recurrir a la inagotable inspiración de los mitos de la Grecia antigua para llenar su nueva novela de diosas, faunos, sirenas y seres mitológicos. Tal vez eso “que hemos perdido” sea el paraíso que habitaron los héroes clásicos, del que quedaron solo escombros cuando “el tiempo del prodigio se había agotado”.
Además, rememoran sus historias personajes como Atalanta, Nausicáa, Penélope, Leda, Eco o Helena…, así hasta llegar a los catorce capítulos que, con voz narrativa en primera persona femenina, se incluyen en la más reciente novela del escritor. Amores, traiciones, parentescos, seres transformados en animales y plantas, crueles venganzas, parricidios e incestos, la red infinita de diosas y héroes vuelve a tejerse en manos de Martín Garzo y la festiva y cruenta historia de los mitos clásicos encuentra nueva interpretación.
Otros genios de la música y la literatura, maestros de la pintura y la escultura, artistas de todos los tiempos, han sucumbido también a la belleza de los mitos para expresar emociones y pasiones humanas y definir la cultura occidental, desde la Antigüedad clásica hasta nuestros días. Algunos de estos artistas, además, han preferido, como Martín Garzo, convertir a las figuras femeninas de sus obras en seres magnéticos, poderosos y fascinantes.
Paralela a la epopeya de las hazañas de los héroes y dioses, discurre la vida de mujeres, ninfas, diosas, amazonas o sirenas, las figuras femeninas que adquieren un protagonismo especial en Un paraíso de escombros
La exitosa carrera literaria del autor destaca por su constante referencia a temas mitológicos, bíblicos, leyendas y cuentos tradicionales y por su inspiración en el universo femenino. Premio Miguel Delibes por Marea oculta (1993), Premio Nacional de Narrativa por El lenguaje de las fuentes (1994), y Premio Nadal por Las historias de Marta y Fernando (1999), entre otros muchos galardones y reconocimientos, Martín Garzo, autor también, entre otros títulos, de El árbol de los sueños y El último atardecer, lleva en el oficio más de cuarenta años y maneja una prosa lírica de gran belleza, muy rica en imágenes y metáforas.
A lo largo de su prolífica carrera literaria, el escritor se ha consolidado al conseguir sumergir al lector en la preciosa prosa de su particular universo simbólico, en el que lo mítico y lo humano tienden a entrelazarse.
La lectura de Un paraíso de escombros se disfruta como una renovada forma de recordar los relatos que las civilizaciones grecolatinas utilizaron para dar sentido a la realidad. Conocer esa cosmogonía es conocernos un poco a nosotros mismos como cultura, y el repaso general al árbol genealógico de la creación del Cosmos resulta muy de agradecer, así como su originalidad en la reinterpretación de los mitos clásicos desde una perspectiva contemporánea.
La estructura de la novela, basada en capítulos independientes, permite lecturas parciales y sosegadas. Aunque cada uno de estos relatos ofrece una perspectiva distinta, todos comparten un mismo universo temático y simbólico, lo que logra cohesionar una obra que, de otra manera, adolecería de cierta dispersión.