Cuando Suiza empató y amenazaba de verdad con remontar Embolo vio la roja por simular una falta en el centro del campo. Golazo de Julián Álvarez en el final de la prórroga.
Argentina ya está en semifinales. Por casualidades del destino todavía no ha competido frente a una de las grandes selecciones del Mundial 2026 y aún así le ha costado un mundo llegar a ese peldaño. En dieciseisavos de final hubo de sudar la gota gorda para tumbar a Cabo Verde (64ª del ranking FIFA), en octavos sólo pudo superar a Egipto (24ª) en la prórroga y en los cuartos de final, este domingo, tuvo que esperar a que Suiza (14ª) se quedase con un jugador menos cuando estaba mejor -polvareda arbitral mediante- y a que llegase la conclusión del tiempo extra para respirar. El fútbol de la 'Albiceleste' está muy lejos de brillar en Estados Unidos, pero de nuevo pelearán por un puesto en la final.
Lionel Scaloni premió de inicio la gran actuación de Leandro Paredes en la ronda anterior, cuando evitó el cataclismo con una acción defensiva sensacional. Y también apostó por una máquina de tirar desmarques como Julián Álvarez, que en estas semanas no había lucido y en esta fecha tampoco... hasta que decidió el evento con un golazo. Quiso el triunfal seleccionador acompañar a Lionel Messi de oficio y buen pie, pero ni así carbura el juego combinativo colectivo. De ahí la presencia del estilete rojiblanco. El orden helvético les obligó a acumular hasta 19 pelotazos antes del intermedio. Los insistentes síntomas de cansancio, que casi desembocan en un descalabro en la reanudación, deben preocupar a la hinchada. Pero a pesar de los pesares poseen una calidad individual espectacular que les rescata de forma sistemática.
Golpe inicial de Argentina
Aferrados a esa virtud hicieron diana en su único tiro a puerta del primer tiempo. Ocurrió en el minuto 10, cuando Messi lanzó con precisión un córner y Alexis Mac Allister se adelantó a todos en el primer palo para conectar un cabezazo cruzado impresionante, rebosante de fundamentos. De nuevo el balón parado le tiraría un flotador a los sudamericanos, que una vez más no pudieron acompañar a su puntería con buen juego. Ese fogonazo, esa asistencia del ocho veces Balón de Oro (que había tardado ocho minutos en tocar el balón y cuando lo hizo desniveló el envite) les bastó para adelantarse y a partir de ahí decidieron gestionar le ventaja atrincherados en su campo. En un planteamiento rácano pero efectivo. Así se han acostumbrado a salir a flote y su altísima capacidad competitiva les está dando la razón. No obstante, no pierden una eliminatoria de un campeonato potente (Copa del Mundo y Copa América) desde 2019.

Los europeos, bien entrenados por Murat Yakin, llegaban a este desafío después de haber apagado la alegría de Colombia y de la anfitriona Canadá. El orden y su granítica mentalización son sus principales cualidades, y en este encuentro lo volverían a evidenciar. Porque salieron con personalidad, presionando, robando rápido y dominando el cuero, y antes de encajar el mencionado tanto ya habían rematado por medio de Djibril Sow y del eterno Granit Xhaka. El organizador del Sunderland es el faro de su delegación, por lo que Scaloni le dedicó vigilancias especiales. Y es que el objetivo argentino era no encajar goles. Esa fue su prioridad y se limitaron a plegar las velas con intensidad. Y, claro, a perder tiempo desde temprano. En cuando que se adelantaron desplegaron el repertorio 'canchero': provocar faltas (con Rodrigo de Paul y Nicolás Tagliafico en vanguardia), dilatar los lanzamientos, tratar de engañar y protestar todo al trencilla. Tanto exprimieron esa faceta que Nahuel Molina cometió una falta se saque por exceder el tiempo permitido. En una de las escasísimas veces que se ha visto semejante infracción en este Mundial.
Con el favorito batallando por enfangar y destruir, le tocó a los helvéticos crear en estático... y ésa no es una de sus mayores habilidades. Sólo la velocidad de Dan Ndoye generaría inquietud a una 'Albiceleste' en la que Lisandro Martínez y Cristian 'Cuti' Romero fueron sus mejores futbolistas antes del intermedio. No permitieron casi nada a la ofensiva rival. En el 20 el sobresaliente zaguero Nico Elvedi filtró para el latigazo de Sow que exigió a Emiliano 'Dibu' Martínez; en el 28 Xhaka abrió para el centro del improvisado lateral diestro Denis Zakaria que cortó Lisandro, antes de que Breel embolo rematase a placer; y en el minuto 32 el 'Dibu' salió con urgencia para cortar un pase tenso en profundidad de Ndoye.
Argentina arribó al camarín satisfecha. Su juego ofensivo había tendido a cero (nada con pelota de Mac Allister, Enzo Fernández y De Paul) pero tampoco habían concedido más que un tiro entre palos. Objetivo cumplido. Además, la temperatura de sus protestas logró que el árbitro amonestase a Embolo -una tarjeta determinante a la postre-. El que no estaba contento con lo visto, a pesar del gobierno de la iniciativa, era Yakin. Sus muchachos habían llegado a desquiciarse por las decisiones arbitrales, de modo que había que calmar los ánimos. Asimismo, ordenó elevar más la ambición y el ritmo. Tenían que imponer la superioridad física que les había llevado hasta esta cita. Y, sobre todo, confiar en que eran capaces de plantar cara al defensor del título. Porque la generación dorada se está extinguiendo pero hay relevo. Esa es la reivindicación que les ha unido y que ha propulsado sus aspiraciones. No por nada habían arribado a esta madrugada sin conocer el sinsabor de la derrota y habían metido a su país en los cuartos de final por vez primera en 72 años.
Suiza, mutilada cuando amenazaba con hacer saltar la banca
Cumplieron los suizos y subieron líneas. Mas ese movimiento les llevó a recoger un fruto inesperado en primer término, pues el ajedrez se abrió y aparecieron espacios. Esto es, quedó el terreno abonado para un ida y vuelta. En consecuencia, antes del minuto 55 sobrevino un intercambio de golpes en el que Fabian Riderer desperezó al 'Dibu' con un chut y un centro venenoso; Nahuel Molina cruzó demasiado un derechazo patrocinado por la asistencia perfecta de Messi -minuto 50-; Lisandro salvó una entrada propicia en el área de Ndoye; Zakaria desvió un intento de Julián Álvarez; y Enzo Fernández cabeceó sin tino un saque de esquina botado por el zurdo legendario. En cierto modo, había pagado el estratega centroeuropeo haber apostado por el dinámico Sow en lugar del templado y creativo Ardon Jashari. Pero esa tendencia no duraría porque la 'Albiceleste' no está logrando echar el lazo a los partidos. Xhaka y compañía amortizarían esa irregularidad, recobrando la iniciativa y, ahora sí, amenazando. En el 60 avisó Embolo con un cabezazo a centro de Ricardo Rodríguez que detuvo el meta del Aston Villa y de inmediato se multiplicaron las llegadas, aunque el terreno siguiera regado de pérdidas de tiempo. En el minuto 64 Molina despejó, providencial, un pase de la muerte de Nodye y a continuación el 'Dibu' voló para neutralizar un testarazo fugaz del omnipresente atacante del Nottingham Forest. Seguían achicando sin optar a más los argentinos pero su resistencia llegaría a su fin después de que Xhaka exigiese a Martínez con un cañonazo directo a la cepa del palo -minuto 66-. Las merecidas tablas tomaron forma con una pared eléctrica entre Rodríguez y Ndoye que dejó a éste solo en el pico del área pequeña. En esa ocasión no falló y anotó con un remate rasante.

Era el momento de Suiza y la campeona rozaba la lona. Perdían los sudamericanos la redonda a toda velocidad y su repliegue hacía aguas. Le urgía una ayuda. Y emergió el árbitro. En el minuto 72 pitó una falta inexistente en el centro del campo sobre Embolo y sancionó a Paredes con amarilla. El VAR cumplió el protocolo haciendo ver al trencilla su error. Por ende, el rector le retiró la tarjeta al cerebro de Boca Juniors... y se la mostró al atacante del Rennes, que se marchó expulsado por haber fingido una falta intrascendente sin consecuencias. El delantero se retiró rotó en llanto, desconsolado. El polémico episodio descentró al personal y la enrarecida energía subió hasta la tribuna (también la argentina), que abandonó sus cánticos y se entregó al silencio. A la estupefacción. El partido, la igualdad, acababa de sufrir una explosión que alteraría la relación de fuerzas por completo y sin vuelta atrás.
Con un jugador menos, Yakin empezó entonces a amontonar defensores. Y su escuadrón pasó de mandar y coquetear con la remontada a atrincherarse atrás, en busca de rascar la prórroga. De soñar con la histórica clasificación a las semifinales a reducirse a un ejercicio de supervivencia. Así de profundo fue el 'shock'. Scaloni, por su parte, reaccionó en dirección contraria: apilando delanteros. Acabaría compitiendo cinco atacantes, con Messi, Julián, Lautaro Martínez, Thiago Almada y José Manuel 'Flaco' López. Además incluyó al extremo Nico González como carrilero zurdo. Construyeron los favoritos el asedio total en busca de un tanto que les evitara pasar por una dramática tanda de penaltis que querían evitar a toda costa.
El abordaje previo a la prórroga se aceró a la diana con un pase maravilloso de Paredes que Messi usó para tirar una vaselina, en el área pequeña, que Gregor Kobel supo adivinar -minuto 85-; un testarazo nítido de Mac Allister que no hizo diana porque Elvedi incomodó lo justo el interior del Liverpool -minuto 90-; un derechazo de 'la Pulga' que se machó cerca de la madera -minuto 92-; y una volea acrobática de Lisandro en un córner de Messi que neutralizó Kobel con un vuelo preciso -minuto 98-. Y en el tiempo extra se mantuvo el convulsionado guión, con Lionel agigantado, si bien los favoritos rebajaron la claridad de los remates. Un trueno de Almada al lateral de la red -minuto 95- fue todo el bagaje ofensivo hasta el parón. Los helvéticos habían resistido y, además habían probado suerte con remates de Xhaka y Jashari. La sombra de los penaltis sobrevolaba ya el Hard Rock Stadium. En cambio, la calidad individual volvió a rescatar al cuadro de Scaloni. En el 112 Julián Álvarez se inventó un golazo tremendo. En su único chispazo de clase en el campeonato, descerrajó un relámpago desde 20 metros que se coló por las escuadra. Hasta ahí llegó la épica de unos suizos que murieron de pie (aún sin su astro juvenil Johan Manzambi y con Rubén Vargas entre algodones), sin regalar absolutamente nada, y que encajarían la sentencia de Lautaro en el descuento. La vigente campeona avanza, bañada en dudas, a su primer encontronazo con un púgil de prestigio. En las semifinales.
Ficha técnica
3- Argentina: 'Dibu' Martínez; Tagliafico (Nico González, min. 78), Lisandro Martínez, 'Cuti' Romero (Otamendi, min. 106), Nahuel Molina (Montiel, min. 86); Paredes ('Flaco' López, min. 110), Mac Allister, Enzo Fernández (Almada, min. 91), De Paul (Lautaro Martínez, min. 86); Messi y Julián Álvarez.
1- Suiza: Kobel; Ricardo Rodríguez (Cömert, min. 95), Manuel Akanji, Nico Elvedi, Denis Zakaria (Jashari, min. 96); Granit Xhaka, Remo Freuler (Rubén Vargas, min. 115); Djibril Sow (Widmer, min. 86), Fabian Rieder (Muheim, min. 86), Dan Ndoye (Amdouni, min. 86); y Breel Embolo.
Goles: 1-0, min. 10: Mac Allister; 1-1, min. 67: Dan Ndoye; 2-1, min. 112: Julián Álvarez; 3-1, min. 121: Lautaro Martínez.
Árbitro: Joao Pinheiro (Portugal). Expulsó a Breel Embolo (doble amarilla, min. 72) y amonestó a Almada, Lautaro Martínez y a 'Flaco' López.
Incidencias: partido correspondiente a los cuartos de final del Mundial 2026, disputado en el estadio de Arrowhead (Kansas City, Estados Unidos). Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio en homenaje al futbolista de Sudáfrica Jayden Adams, recientemente fallecido.