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INVESTIGACIÓN

Un 'error de limpieza', posible causa tras enfermedades como alzhéimer o ELA

Una resonancia de cerebro para detectar la enfermedad de Alzheimer.
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Una resonancia de cerebro para detectar la enfermedad de Alzheimer. (Foto: Freepik)
EL IMPARCIAL
martes 28 de julio de 2026, 17:11h
Un estudio de la Universidad de Barcelona proporciona nuevas evidencias del papel del sistema glinfático, encargado de la limpieza del cerebro, en las enfermedades neurodegenerativas. El trabajo muestra que pacientes con enfermedades como alzhéimer, degeneración lobular frontotemporal o esclerosis lateral amiotrófica (ELA) presentan una mayor acumulación de wasteosomas, pequeñas estructuras que actúan como contenedores de residuos en regiones clave del sistema de limpieza del cerebro. Estos resultados sugieren que este sistema podría funcionar de forma deficiente en estos pacientes, lo que podría favorecer la acumulación de estas estructuras y contribuir a la progresión de la enfermedad.

Según los investigadores, comprender cómo el cerebro elimina residuos podría ser clave para entender mejor las enfermedades neurodegenerativas y, en el futuro, desarrollar nuevas estrategias de prevención y tratamiento.

Residuos cerebrales en zonas clave

Los investigadores han analizado muestras cerebrales de 185 donantes, incluyendo a personas con alzhéimer, ELA o degeneración lobular frontotemporal, así como de personas sin ninguna enfermedad neurodegenerativa. El objetivo era determinar si los pacientes presentan diferencias en el número de wasteosomas, también llamados corpora amylacea, y ver dónde aparecen estas estructuras.

Los resultados del análisis muestran que los wasteosomas se acumulan de forma reiterada en regiones específicas del cerebro, concretamente en zonas relacionadas con las vías de drenaje del sistema glinfático, y que son significativamente más numerosos en los cerebros de los donantes enfermos. Según los investigadores, esta distribución refuerza la hipótesis de que los wasteosomas pueden actuar como indicadores de una insuficiencia crónica del sistema glinfático, es decir, que el sistema encargado de limpiar el cerebro no funcionaría correctamente durante un periodo prolongado de tiempo. Esta distribución de los wasteosomas es, además, independiente de la distribución de las proteínas patológicas características de cada enfermedad. "Esto es especialmente relevante porque indica que los wasteosomas no son una consecuencia local de los depósitos de proteínas alteradas, sino que reflejan un mecanismo común compartido por diferentes enfermedades neurodegenerativas", explican los investigadores.

En este contexto, el sistema glinfático emerge como un posible elemento clave para entender ese mecanismo compartido. "Cuando este sistema funciona de forma deficiente, disminuye la capacidad del cerebro para eliminar proteínas alteradas y otros productos de desecho, lo que podría favorecer la acumulación de sustancias tóxicas y contribuir tanto al inicio como a la progresión de las enfermedades neurodegenerativas", destacan.

Un estudio de la UB identifica un patrón común de acumulación de residuos cerebrales en pacientes con alzhéimer, ELA y degeneración lobular frontotemporal.

Una ventana al sistema de limpieza del cerebro

Una de las principales implicaciones del estudio es que los wasteosomas podrían convertirse en un biomarcador indirecto de la insuficiencia glinfática crónica. "Actualmente, disponemos de muy pocos indicadores que permitan evaluar el estado funcional del sistema glinfático, especialmente cuando se trata de alteraciones que se han desarrollado durante años", aseguran los investigadores.

Además, si futuros estudios confirman esta relación entre los wasteosomas y la insuficiencia glinfática, también podrían contribuir al desarrollo de nuevos biomarcadores que ayudaran a identificar a personas con mayor riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas o a monitorizar su evolución.

En la misma línea, los resultados refuerzan el interés por investigar estrategias dirigidas a preservar o restaurar el funcionamiento del sistema glinfático. "Si su alteración contribuye al desarrollo de distintas enfermedades neurodegenerativas, tal y como apuntan numerosos trabajos, mejorar su función podría convertirse en una nueva vía para reducir la acumulación de residuos cerebrales y ralentizar la progresión de la enfermedad", apuntan los investigadores.

Para avanzar hacia estas posibles aplicaciones diagnósticas y terapéuticas, el siguiente paso para el equipo investigador de la UB es obtener evidencias directas que relacionen la presencia de estas estructuras con una alteración funcional del sistema de limpieza del cerebro. Para ello, los investigadores señalan que se necesitarán estudios experimentales que combinen la evaluación del funcionamiento del sistema glinfático con el análisis de los wasteosomas, tanto en modelos animales como, siempre que sea posible, en humanos.

"También será importante ampliar este tipo de análisis a otras enfermedades neurodegenerativas y desarrollar herramientas que permitan detectar los wasteosomas, o los cambios que producen en el cerebro, mediante técnicas de imagen no invasivas", concluyen los investigadores.

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