Cuando hablamos de gastronomía en Madrid, solemos hacer referencia a los restaurantes, bares, tabernas o cafeterías que hay en la capital. Pero en la Comunidad de Madrid hay otros 178 municipios con multitud de lugares que, sin duda, merece la pena visitar por la calidad de su cocina, la originalidad de sus productos locales, la pulcritud de su servicio o, incluso, por la belleza y las vistas del entorno donde se ubican.
Hace unos años pusimos en marcha, desde la Academia Iberoamericana de Gastronomía y con la colaboración de la Dirección de Turismo de la Comunidad de Madrid, el proyecto “Madrid, de Pueblo a Pueblo”, una iniciativa que pretendía dar visibilidad a los municipios y enclaves madrileños y promover el turismo de proximidad y cercanía.
Con esa misma idea, hoy quiero poner el foco en esos municipios que a veces olvidamos, pero que esconden, en ocasiones, algunas de las grandes joyas de nuestra gastronomía.
Turismo rural y de cercanía en Madrid
En la Comunidad de Madrid, hay una gran cantidad y variedad de pueblos de enorme interés, por motivos culturales, históricos, monumentales o naturales, pero también gastronómicos.
Y, además, están tan cerca de la capital, que desplazarse hasta ellos tan solo nos llevará unos minutos o no mucho más de una hora. De manera que, si estamos en la urbe, podemos ir y venir en el día o, incluso, quedarnos a dormir en alguno de sus hoteles, hostales o casas rurales.
Sin duda es una buena opción para los turistas que vienen de otros países o de otros puntos de nuestra geografía, pero también para los madrileños que, en muchas ocasiones, desconocen esa riqueza en los distintos municipios de su propia Comunidad Autónoma.
Restaurantes destacados en la Comunidad de Madrid
Aunque la lista es inabarcable, me gustaría mencionar algunos de los restaurantes y mesones que se encuentran fuera de la capital, y que son un motivo más para visitarlos y descubrir gastronómicamente, junto al resto de los muchos encantos turísticos que atesoran los diferentes municipios.
Darse un paseo por la sierra de Madrid es una auténtica maravilla, y si nos acercamos hasta el pueblo de Guadarrama, disfrutaremos de uno de los parajes más bonitos de la Comunidad. Allí encontramos el restaurante Sala, que, fundado por José María Martínez Palacios y Mari Carmen Barroso, comenzó a funcionar a finales de los años setenta para ofrecer a su clientela pescado y marisco fresco de gran calidad, con especial dedicación a las gambas a la plancha, del que se proveían en la pescadería Gran Sol en el madrileño Mercado de la Cebada.
En Navacerrada está Carande, caracterizado por una oferta gastronómica tradicional de la sierra madrileña, con propuestas sofisticadas de su chef Carlos Carande. Aquí las verduras adquieren protagonismo en elaboraciones como la menestra con consomé de borraja y velo de wagyu; y el mar aparece en platos como el bacalao al pil pil o el ceviche de corvina.
Yeyu es otro de los más recomendados de la zona, por su cocina tradicional y familiar. Está en Cercedilla, y es un restaurante de estirpe basado en el producto, con una sugerente carta en la que destacan los escabeches de pollo, bonito, boquerón o codorniz, carnes locales, platos de cuchara y unos crujientes y exquisitos torreznos.
En San Lorenzo de El Escorial, se encuentra uno de los restaurantes más interesantes de la zona, Montia, con el chef Dani Ochoa a la cabeza, infatigable recolector de productos silvestres y de temporada, que le allegan pequeños productores locales. También hay que destacar, aunque con un concepto muy distinto, al Charolés, un lugar emblemático por platos como el cocido ilustrado.
En Las Rozas de Madrid se sitúa Amore Gastrobar, un local agradable donde el matrimonio formado por los chefs Elena Gómez Padró y Matías Pane, sorprende con una propuesta creativa y bien presentada, de la que emergen sus famosas croquetas, sus huevos a baja temperatura y una muy cuidada selección de vinos.

Boadilla del Monte también tiene buenos restaurantes, entre los que destaca La Lonja de Boadilla, con vistas al coquetón palacio del Infante Don Luis, diseñado por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII, y especializado en pescados y mariscos frescos.
De mariscos es también Costimar, en Villanueva de la Cañada, que tiene un segundo local en Valdemorillo. El año que viene cumplirá tres décadas ofreciendo pescados y mariscos de buena calidad.
Y en Valdemorillo está también La Casa de Manolo Franco, un acogedor restaurante enclavado en un atractivo entorno natural, que mantiene viva la tradición de la cocina serrana, fusionándola con la creatividad del cocinero Manu Franco y su equipo, que en 2023 se vio recompensada con un Sol Repsol y dos años después con una Estrella Michelin.
En la localidad de Torrelodones, está El Trasgu, con su espectacular terraza considerada como una de las mejores vistas al skyline de la metrópoli madrileña. De cocina tradicional y afamada por su premiada y contundente fabada, en su carta destacan también diferentes platos de huevo, arroces, guisos de cuchara, pescados y mariscos frescos y buenas carnes a la leña.
Por esa zona, en Robledo de Chavela, Lavanda, entre las sierras de Guadarrama y la de Gredos, es el restaurante del muy exclusivo Hotel & Spa Los Cinco Enebros, con vistas a la sierra y una interesante cocina mediterránea y de temporada.
Por lo que se refiere a El Mesón de Doña Filo, en Colmenar del Arroyo, es un referente de la casquería fina. La propuesta de su chef, Julio Reoyo incluye platos como el guiso de callos, pata y morro, o las manitas deshuesadas rellenas de morcilla.
No muy lejos de la capital, en Pozuelo de Alarcón hay una gran oferta gastronómica, y uno de los restaurantes más destacados es La Taberna de Elia, templo de carnes en maduraciones precisas sometidas a las brasas, donde el maestro parrillero Cata Lupu maneja el instrumental y el fuego con singular habilidad y creatividad.
En Alcobendas, A’Kangas, liderado por Íñigo Urrechu e Hipólito Vázquez, se basa en las brasas de encina y la parrilla, con una variedad de carnes maduradas en sus propias cámaras, de distintas procedencias y de cortes.
Si nos vamos a Alcalá de Henares, junto a la Catedral Magistral, uno de los dos templos que en el mundo -junto a Lovaina, Bélgica-, ostenta tan alta categoría, se encuentra el restaurante Eximio, que gobierna Fernando Martín, quien ha pasado por grandes restaurantes como Martín Berasategui. Allí se elabora una cocina creativa de autor, en la que brilla con especial fulgor su multipremiada Costrada de Alcalá en versión vanguardista.
Una parada obligatoria en nuestra Comunidad es Chinchón. Enclave famoso por su plaza porticada, joya del siglo XV que cuenta con 234 balcones de madera con barandillas verdes; su ajo fino, en proceso de obtención del sello de Indicación Geográfica Protegida (IGP); de su alcoholera que produce anises desde finales del siglo XVI; y de sus restaurantes y mesones. Allí se ubica el Mesón Cuevas del Vino, catalogado de Interés Turístico y protegido por la Comunidad de Madrid, donde ofrecen las mismas judías chinchoneras que enamoraron al actor y director estadounidense Orson Wells, durante el rodaje de su mítica película Campanadas a medianoche.
En Getafe, destaca La Trasiega, acreditada con un Sol Repsol, donde el chef Iván Castro presenta una cocina de mercado de alto nivel, visualmente atractiva, procurando transmitir el mayor respeto por la materia prima y combinar menús diarios accesibles a cualquier bolsillo, con propuestas de alta cocina.
En Valdemoro, el gran atractivo turístico-gastronómico es Chirón, uno de los restaurantes con estrella Michelin más asequibles económicamente de España. Su chef, Iván Muñoz, apoyado en sala y bodega por su hermano Raúl Muñoz, apuesta por los productos locales y una cocina ligada al territorio.
Por último, en el municipio de Morata de Tajuña, en el corazón de la Comarca de las Vegas, destaca el Mesón El Cid, que sigue gobernando en cocina la afamada guisandera Pilar Atance, poniendo en la mesa la tantas veces premiada Olla ribereña, los caracoles a la madrileña, el conejo al ajillo y el cordero horneado al estilo tradicional castellano.