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TRIBUNA

¡Ante la invasión, rendición!

martes 22 de septiembre de 2026, 19:40h

Hay que ser muy cínico o tener un cerebro corroído por la enajenación ideológica para negar la responsabilidad de Marruecos en el inicio de las hostilidades contra una ciudad española, volviéndose a repetir, con variaciones más o menos sutiles, la marcha verde en el Sahara. Más grave es la evidencia de los hechos que descubre el apoyo del Gobierno a la invasión y su incapacidad para gestionar situaciones que presenten cualquier dificultad. Quizá lo más aberrante es que los renegados de su Nación, los enfermos de hispanofobia, los colectivistas irredentos, los separatistas y sus equipos de futbol que son partidos políticos, los narcos, las ongs y las feministas que reciben salarios vergonzantes por extender el odio, son los que respaldan la ficción cínica y las mentiras del Gobierno. El Gobierno Sánchez cambia los parámetros de la política. La invasión se convierte en un turismo desorganizado; el enemigo en un socio fiable; la traición una ayuda humanitaria; defender a la Nación es un militarismo criminal; las fuerzas armadas deben ser una ong para proteger a los invasores de los ciudadanos españoles que quieren vivir en paz, etc.

El Gobierno y el separatismo han debilitado tanto al Estado que cualquier país puede tomar contra él todas las medidas perjudiciales que desee, porque no recibirá ninguna respuesta –la debilidad del Estado ya se demostró cuando los separatistas intentaron un Golpe de Estado en 1917--. Incluso el Gobierno les recompensará según sea el daño que hayan infringido a los españoles. Ha reducido tanto su capacidad política que realmente ya no puede formar parte del sistema internacional como una unidad política soberana. Ha dejado al Estado aislado, sin aliados y con varios potenciales enemigos.

El problema empezó hace años cuando el gobernante aceptó entrar en la Alianza Atlántica excluyendo partes de su territorio, caso de Ceuta, Melilla y Canarias. De un Gobierno que desprotegió esas zonas vitales, se ha pasado al gobernante actual que no quiere detener la invasión, sino que la propicia y la favorece, ayudando a instalarse a los potenciales “soldados inmigrantes”. Este órgano colegiado ha sido tan enemigo del Estado Español que quiere dejar su futuro en manos de Marruecos, enemistado con Estados Unidos, con Israel, con Rusia, sin apoyo de la Unión Europea –más allá de la resolución del Parlamento Europeo que exige a Marruecos respetar la soberanía española. ¿Con qué efectividad? --, perdida la relación preferencial con Venezuela, entregado Gibraltar a Inglaterra y traicionado al Frente Polisario. Es decir, que los españoles se han quedado solos y sin poder defenderse. El interés del progresismo se ha centrado en que España formara parte de los países subdesarrollados colectivistas, teniendo como modelo a Venezuela y como supermodelo Cuba unas tiranías con plus de abyección criminal, miseria y pobreza.

Los aliados son del Gobierno y del PSO, por ejemplo, la Internacional Socialista, ya que sus intereses no son los de España. La gestión del Gobierno Sánchez ha sido la que hubiera hecho una institución de cualquier potencia extranjera enemiga. También es el representante de los partidos separatistas en lucha contra los españoles. Su labor ha consistido en deslegitimar gran parte de las Instituciones, desnaturalizando su papel, cuyos mandos, gestores o dirigentes son sus servidores y no del pueblo español --¿Todo por qué Patria?--. En cuanto a la Monarquía, desde su instalación en España, sigue sin entender lo que significa unir los intereses dinásticos con los nacionales. Si el Rey, Jefe del Estado y Capitán General de las Fuerzas Armadas, es un símbolo de la unidad y permanencia de la Nación (artículo 56 CE), ha demostrado simbólicamente con una cuidada pasividad que la invasión de Ceuta no le preocupa, por lo que decidió irse de vacaciones abandonando su puesto de mando. Junto a él, las autoridades de las Fuerzas Armadas han demostrado que la obediencia (interesada) está por encima del honor y de la salvación del pueblo.

La situación creada en Ceuta puede ser debida a que bien el Gobierno ha transferido la política exterior a Marruecos, o que su ineptitud es tan brutal que deben ser juzgados por su imbecilismo inconsecuente y traidor –Delito de traición en España título XXIII del Código Penal, artículo 581 a 588, concretamente, “por favorecimiento al enemigo”. De hecho, el Gobierno acepta participar en una “guerra pacífica” híbrida, obligando a rendirse de antemano a las Fuerzas Armadas, continuando la postura que el colectivismo tomó muchos años antes, cuando en la Constitución de la II República en su artículo 6º señalaba: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”, salvo que fueran los nacionales españoles. El espíritu progresista que sigue Sánchez exige hacer un País de acogida y ejemplo de fraternidad universal. Ha dado con la solución para evitar el enfrentamiento: la ayuda humanitaria a los invasores, protegiéndolos frente a los españoles. Se colige que el enemigo para el Gobierno no son los marroquíes que invaden, sino los españoles que no aceptan ser invadidos, violando los derechos humanos que obligan a acogerles. Para el Gobierno Sánchez los derechos están por encima de todos los presupuestos de la política internacional, de modo que se impone un decidido sentido humanitario, consistente en proteger al débil y actuar con la más absoluta solidaridad teniendo los españoles que aceptar todos los sacrificios que sean necesarios. Así, se obliga a que todas las instituciones y fondos económicos han de ponerse al servicio de los derechos de los marroquíes invasores. Para el feminismo progresista en el poder defensores del islamismo y de sus hombres, las mujeres ceutíes no deben ofrecer resistencia ni denunciar las violaciones, ya que hay que respetar todas las culturas y no está claro cuál es lo prioritario, si el derecho a no querer ser violada o el derecho al bienestar sexual de las famélicas legiones invasoras. Lo que significa que la fuerza represiva deberá actuar severamente contra quien se oponga a la invasión. Si se decidiera declarar el estado de excepción en Ceuta competerá únicamente a los españoles ceutíes. El Gobierno con un alto sentido de la justicia, quiere devolver la soberanía a Marruecos, aunque nunca le haya pertenecido.

La invasión como es una cuestión de plazos, continuará con Melilla, luego Canarias, más tarde Cataluña, a la que seguirá Andalucía, hasta completar toda la Península.

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