www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Relatos

Yoko Ogawa: Una perfecta habitación de enfermo

domingo 18 de octubre de 2026, 23:43h
Yoko Ogawa:  Una perfecta habitación de enfermo

Traducción del japonés de Juan Francisco González Sánchez. Tusquets.  Barcelona, 2026. 158 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por David Almazán Tomás

Ogawa Yōko (o Yoko Ogawa, como la llamamos aquí) se ha consolidado como una de las voces más destacadas de las letras japonesas contemporáneas y con más éxito en Occidente. Curiosamente, su propio nombre encierra una bella declaración de intenciones. Yōko significa literalmente «Niña del océano» o «Niña de Occidente». Comparte nombre con la icónica Yōko Ono. El apellido Ogawa significa «Pequeño río». El conjunto está lleno de agua, un elemento que es una constante en sus narraciones, calificadas por los críticos en muchas ocasiones como húmedas, pues tiene la capacidad de dar a las palabras una perturbadora viscosidad sensorial. El lector siempre acaba sumergido en relatos envueltos en una atmósfera condensada. Es una humedad que erosiona y descompone a los personajes. Personajes que nos hacen sentir todo tipo de fluidos corporales, más allá de sangre, sudor y lágrimas. 

A sus 64 años, Yoko Ogawa tiene en su haber todos los grandes premios literarios nipones, así como importantes reconocimientos internacionales. En España es, sin lugar a dudas, la escritora japonesa más leída. La traducción de su primera novela al castellano, Hotel Iris fue realizada por Jordi Más para Ediciones B en 2002. Seguidamente, fue la editorial Funambulista la que apostó con fuerza por Ogawa al publicar El embarazo de mi hermana (2006), La fórmula preferida del profesor (2008), Perfume de hielo (2009), La niña que iba en hipopótamo a la escuela (2011), La residencia de estudiantes (2011), La piscina (2012), Amores al margen (2013), Los tiernos lamentos (2013), El museo del silencio (2014), Bailando con elefante y gato (2015), Lecturas de los rehenes (2016), Hotel Iris (2017), Introducción a la belleza de las matemáticas (2017), El Señor de la Pájaros (2019) y Destellos de ámbar (2020).

Desde 2015, el traductor de estos títulos ha sido Juan Francisco González Sánchez, quien ha seguido traduciendo a esta autora para Tusquets desde que este importante sello editorial se ha hecho con los derechos de publicación de YoKo Ogawa. Son siempre traducciones pulcras y acertadas, hechas directamente del japonés.  Ya con Tusquest se han publicado otros grandes éxitos, que fueron reseñados en Los Lunes del Imparcial por José Pazó Espinosa, como La policía de la memoria, donde el mundo va despareciendo hasta convertirse en una prisión desnuda y asfixiante en que la policía de la memoria hace que además de los objetos se borren también los recuerdos y Venganza, donde van siendo eliminadas varias personas  en sangrientos incidentes. Tusquets también publicó una nueva versión de La fórmula preferida del profesor (2022), el mayor éxito de Yoko Ogawa.

Aunque nos alegra la gran difusión de esta magnífica escritora nipona en nuestro país, llama la atención cierto retraso en la traducción de su obra, salvo en el caso concreto de La fórmula preferida del profesor. Así, por ejemplo, El embarazo de mi hermana fue publicado 16 años después de que esta obra hubiera ganado en 1990 el mayor galardón que se otorga a un novelista en Japón, el premio Akutagawa. Esta tardanza también se aprecia, de manera más acentuada, en Una perfecta habitación de enfermo, que acaba de publicar la editorial Tusquets en septiembre de 2026 con el habitual traductor de Ogawa, Juan Francisco González Sánchez. Este libro en realidad reúne dos relatos publicados originalmente hace 37 y 38 años. Nunca es tarde, si la literatura es buena.

El primero de los relatos, que da nombre al libro, es Una perfecta habitación de enfermo (Kanpeki na byōshitsu, 1989). Con una prosa original, llena de ritmo y precisión quirúrgica, Yoko Ogawa narra la tranquilidad que siente en una ordenada habitación de hospital una joven que acompaña a su hermano, enfermo terminal, en sus últimos días de vida. El segundo relato, Una mariposa en el huevo de la mano (Agehacho ga kowareru toki, 1988) fue el debut profesional de Yoko Ogawa, por el que obtuvo el Premio Literario Kaien. Aquí la narración se traslada a una residencia de ancianos donde una joven ha tenido que internar a su abuela que sufre demencia, al tiempo que ella comienza a vivir los síntomas de un embarazo.

En estos relatos, o novelas cortas, se aprecia ya con vigor el estilo característico de Ogawa, así como una gran creatividad. Ogawa siempre centra su discurso en temas profundos y existenciales, con dosis de dolor y amargura, pero con una prosa sumamente atractiva, llena de misterio y belleza. Con la atmósfera de ese realismo mágico japonés aparece también en Haruki Murakami, los personajes de Ogawa parecen siempre atormentados, desorientados y resignados a observar la rareza del mundo. Yoko Ogawa describe como nadie la borrosa frontera entre los normal y lo anormal, entre la verdad y la ilusión.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios