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en el IVAM de valladolid

Hitler inmortaliza su ira a través del filtro antinazi de John Heartfield

jueves 19 de febrero de 2009, 17:57h
Un Hitler caricaturizado y líder de un mundo nazi manipulado por una subjetiva mirada dadaísta y comunista abandera la obra del alemán John Heartfield (1891-1968), considerado el inventor del fotomontaje político y cuya obra se ha presentado este jueves en Valladolid como una de las más grandes influencias artísticas del último siglo.
Por cortesía del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), que en 1991 adquirió alrededor de 300 obras del artista, el Ayuntamiento de Valladolid ha presentado, a través de una exposición, una selección de los montajes fotográficos de Heartfield que declaran su particular lucha contra el nazismo.

Heartfield muestra a un nazi como a un carnicero. Fotografía facilitada por el IVAMCon la sátira por bandera y con la República de Weimar, la dictadura de Adolf Hitler e incluso el alzamiento nacional español en julio de 1936 como bastiones de su obra, Heartfield, utilizó la fotografía, la palabra y unas tijeras como su particular arma política, de la mano del incipiente dadaísmo del que formó parte. La revista obrera alemana AIZ, más tarde llamada VI, supuso en 1930 su escalón para empezar a publicar sus obras con regularidad hasta 1938, cuando tras pasar por Gran Bretaña y volver a Alemania, se centró en el diseño escenográfico hasta su muerte.

Dos bloques dividen la exposición, donde convergen el trabajo del fotógrafo en AIZ y VI junto a la creación de portadas y sobrecubiertas de libros, en los que la sensación política se encuentra intrínseca en un fotomontaje que combina el color y el blanco y negro con la tipografía más nueva del momento.

John Heartfield, cuyo verdadero nombre era Helmut Herzfelde, nació en Berlín en 1891 y fue, junto con su hermano, fundador del Partido Comunista Alemán (KPD) en 1918, en los mismos meses en los que se unió al grupo dadaísta de Berlín. Su facilidad para criticar, ya en 1931 y antes del triunfo electoral de Hitler, los acontecimientos que estaban sucediendo en el epílogo de Weimar y su capacidad para vislumbrar lo que supondría el periodo nazi, hacen única su obra, un universo irreal pero con un destino: provocar una toma de partido por el espectador.

"Son críticas cómicas de los hechos que acontecían o que podían acontecer", ha explicado durante la presentación el jefe del servicio de Fotografía del IVAM, Josep Vicent, tras considerar que no fue hasta la década de 1970 cuando se empezó a reivindicar la obra de Heartfield en todo el mundo, quien "nunca fue reconocido en los ambientes comerciales".

El autor no pasó por alto las Olimpiadas en Berlín, en las que Hitler quiso mostrar la fuerza y vigor de la raza aria. Fotografía facilitada por el IVAMBajo el lema "El hombre que juró la constitución alemana habla ahora de paz. La mantendrá igual que su juramento", una portada de 1933 de AIZ muestra a un Hitler con alas y atado a la vez a una paloma de la paz y a un cañón. Otra instantánea muestra al dictador con los rótulos "Aumenta su miedo, aumenta su terror", así como otras acaparan la manipulación crítica de miembros del gobierno alemán, como el entonces ministro de propaganda, Joseph Goebbels, que se presenta sobrepuesto ante un parlamento alemán en llamas, un suceso que el entorno de Hitler atribuyó a los comunistas en su propio beneficio.

Son sólo algunos ejemplos de las portadas o páginas interiores de aquella publicación, en las que Heartfield mostraba fotomontajes que bien pueden asemejarse a diferentes aspectos de la actualidad, como la crisis o la lucha de partidos. Véase la portada que el fotógrafo hizo para AIZ con un Hitler que se mira en el espejo y se ve apretado por un esqueleto junto al lema "Espejito espejito, ¿Quién es el más fuerte del país?. La crisis".

Las revistas fueron quemadas en su momento, aunque la labor de diferentes coleccionistas permitió la conservación de los ejemplares que ahora se muestran. La Guerra Civil en España (1936-1939) también ocupó la atención del dadaísta, que en una edición de VI, fechada en 1936, representó a dos buitres a gran escala vestidos de militares presidiendo un cielo de Madrid dominado por su sombra.
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