Es la antítesis de una estrella de Hollywood. Divertido, espontáneo, cercano. Iba para periodista, pero la interpretación se cruzó en su camino y le convirtió en el actor de prestigio que hoy es. Es elegante sin necesidad de demostrarlo, lo suyo "viene de fábrica". La revista People acaba de nombrarle "el hombre vivo más sexy del mundo", tal vez porque luce con la misma clase en una alfombra roja o descalzo por la playa. Desde su 1'90 metros de estatura ve la vida con la ilusión de un principiante. Orgulloso de su condición de padre de familia, casado y fiel, Hugh Jackman lució simpatía y físico en su visita a Madrid hace dos meses, donde presentó Australia, la película que le devolvió a sus raíces vitales. Hace unos días repitió visita a España para promocionar Lobezno, la precuela de X-MEN, y volvió a demostrar que la fama no siempre es sinónimo de altivez, distancia y vanidad.
"Encantado de verte de nuevo", me dice al saludarme con dos besos, que son la envidia de las presentes.
El gusto es mío, Mr Lobezno...Prefiero pensar que tienes ante ti a Mr Jackman. El otro es algo transitorio..
Yo también prefiero al hombre, la verdad. Teniendo en cuenta que quedará en la historia del cine como "Lobezno". ¿Has tenido un secreto para que el personaje no haya succionado a la persona?Ser tú mismo siempre, no creerte nada y, sobre todo, dejar el trabajo en el plató. Cuando termina el rodaje, el traje de faena se queda en la percha de mi camerino. En casa ni siquiera está el Jackman actor, allí es el terreno del Hugh hombre. Es la única forma de salir airoso de la esquizofrenia de esta profesión.
Locura es la que se vivirá en el patio de butacas, cuando las chicas te vean tal y como viniste al mundo. ¿Se puede llegar a estar cómodo en escenas de desnudo?¡No sería creíble que saliese vestido de un tanque de agua! (risas) Te voy a contar una anécdota. Al terminar esa escena, yo tenía que irme por una especie de túnel hacia mi camerino. Yo no sabía que el regidor había dejado pasar, al final de ese túnel, a un grupo de mujeres que, al verme llegar, me recibieron gritando y ofreciéndome billetes de 10 dólares... (risas) Sólo acerté a taparme "mis partes" y reírme de la situación.
¿Esta película nos vas a hacer creer, también, que el amor existe de verdad?Espero que sí. Todas las historias que se cuentan, en cierto sentido, hablan del amor y de su fragilidad en algún nivel. Lo importante en el amor es que, cuando las cosas no van bien, luches por superar las dificultades, no decaigas y estés con la gente que quieres.
Tu personaje es un hombre bondadoso, con buen fondo. En Australia eras tosco, malhumorado, introvertido,solitario, poco sociable. Es todo lo contrario a ti. ¿Hacerlos creíbles es el mayor reto?(risas) Creo que sí. No sé por qué todos los personajes que he interpretado me han obligado a desarrollar un proceso de elaboración muy profundo. Mi obligación como actor no sólo es hacerlos creíbles, sino también hacerlos reales. Soy muy observador y me gusta pasar mucho tiempo con el tipo de gente que tengo que interpretar. Con ellos me identifiqué pronto, porque ambos tenían los pies muy en el suelo y me gustaba su conexión con la tierra. Conecto bien con la gente que sabe lo que quiere y que tiene la cabeza bien ordenada.
Supongo que fuiste ajeno al revuelo que provocó tu torso desnudo –del que hablamos antes-, en una de las escenas de la película. ¿Lo hiciste para que las mujeres enmudezcan y los hombres te envidien o me vas a decir que eran exigencias del guión?Por supuesto que lo he hecho por el guión (carcajadas). Cuando el director me explicó la escena, tengo que reconocer que le dije que me parecía un poco exagerado que me pidiera ese derroche de sexualidad masculina, mientras me enjabonaba el torso y me rociaba el agua. Él me decía que tenía que ser valiente en esa escena y que debía exagerar mucho la situación. Cuando vi la escena montada pensé, de verdad, que me había excedido. La anécdota de la escena es que, cuando la terminé, todo el equipo del set se había quitado la camisa, rociado el torso con aceite y me imitaban "muertos de risa". Lo bonito de esa escena es que es la vida al revés: lo normal es que seamos los hombres los que miramos la belleza de las mujeres, pero en este caso es Nicole quien observa mi anatomía al más puro estilo "La reina de África". Pero no sobrevalores mi físico, mi cuerpo tenía un falso moreno y estaba embadurnado de aceite (risas).
¿Escenas como ésa son las que te han hecho acreedor de ser "el hombre vivo más sexy del mundo"?Supongo que algo habrá contribuído, pero no voy a hacer más alardes de ese tipo para conservar el título (risas). No me incomodan este tipo de etiquetas. Es más, me gustaría repetir una y otra vez hasta ser "el más sexy" más veces que Brad Pitt y George Clooney. Como le ocurre a todo el mundo, en algún momento del día puedo estar atractivo, pero el resto de la jornada soy un tipo muy normal.
¿Has tenido la sensación de tener que "pedir perdón" por el físico que tienes?¡Buena pregunta! Nunca lo había visto desde esa perspectiva. No le doy mucha importancia al físico, créeme. Yo me preocupo de ser buena persona, de cultivarme interiormente, de disfrutar de la vida con mi mujer y mis hijos. Lo del atractivo es algo tan efímero que no merece la pena reparar en ello. Nunca me he sentido "hombre objeto", tal vez porque he focalizado todas mis energías en ser un buen actor pero, por encima de ello, en un gran padre y fiel marido. Mi familia es lo que mueve mi mundo.
¿Tus hijos son conscientes de que tienen en casa "un padre famoso"?Hago todo lo posible para que mi trabajo no les convierta en niños diferentes. Mi hijo mayor, que tiene ocho años, nunca me habla de este tema, aunque es consciente de que mi trabajo no es como el del resto de los padres de sus amigos. Lo nota, sobre todo, en el seguimiento que nos hacen los paparazzi y no entiende mucho por qué nos quieren hacer fotos. A mi hija, sin embargo, que tiene tres años y medio, le divierte la situación y es la que me advierte de que los fotógrafos nos esperan a la puerta de casa. Cuando me ve en una portada, le habla a la revista como si me tuviera delante. Su actitud es diferente, más inconsciente y más espontánea.
¿Presumen ellos de padre?Hasta hace poco pensaba que no, pero el otro día pillé a mi hijo mirando a una chica. Estábamos juntos y, en tono confidencial, me dice: "mira papá, una tía buena a las dos en punto". Me daba ese dato horario para que mirara en la dirección correcta. ¡Y tiene 8 años! Otro día, estaba yo hablando con mi mujer y le veo hablando con dos chicas de unos 15 ó 16 años. En un momento me señala y se acerca con las chicas para que me conocieran. Descaradamente, me había utilizado a mí para ligar, ¡con ocho años! Por supuesto que hablé con él del tema y le dije que no podía hacer eso, pero me contestó que eran unas niñas sexys y que no podía dejar escapar la oportunidad. ¡Increíble!