Según el nuevo director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, los museos deben dirigirlos intelectuales, no gestores. ¿Está de acuerdo?Hay muchos tipos de directores de museos, de la misma forma que hay muchos proyectos totalmente distintos. Aborrezco la idea de imponer una norma para decir cómo se tiene que hacer un trabajo tan difuso y tan extraño como es la dirección de un proyecto cultural. La gestión es necesaria de la misma forma que el posicionamiento intelectual. Un verdadero intelectual -que, además repudia esa palabra-, ofrece hechos y un posicionamiento fuerte entre sus ideas y sus actos.
¿Cuál es la aportación fundamental de un director de un museo? ¿Dotarle de identidad, algo que se dice le falta al citado Reina Sofía?En el MUSAC es lo que hemos hecho desde el principio. Hemos buscado nuestra identidad y hemos trabajado en torno a ella de una forma lo más natural posible, con nuestras propias características, porque cada museo es totalmente distinto, y cada centro de arte es completamente distinto. El nuestro tienes unas características que no son comparables con otros.
¿Ustedes se reconocen más como museo o centro de arte? Nosotros actuamos como centro de arte pero, sin embargo, somos museo. Somos museo porque trabajamos la parte esencial, que es proteger una colección. Nuestra función es llevar a cabo esa colección, realizarla y protegerla al mismo tiempo. Como proyecto estamos todavía en construcción, dentro de una fase de diez años, en la que construimos una colección en volúmenes, que se presentan paulatinamente cada dos años. En el momento en que se cieren esos cinco volúmenes, se pasará a una fase avanzada del museo, pero ya tendremos la base. Hemos partido de cero absolutamente.
¿Se definen como Museo del Presente? Pero el tiempo pasa, como canta Moustaki…Esta fase de diez años es el presente y, por supuesto, el presente se convierte en pasado. Nosotros hablamos de un presente cercano, pensando en el presente futuro, puesto que entendemos el presente como una mezcla entre un pasado cercano y un futuro que va a llegar pronto.
In Girum Imus Nocte et Consumimur Igni, diseñada por Cerith Wyn Evans, artista que expone en el MUSAC.Ustedes exponen arte moderno, contemporáneo, actual, de vanguardia… ¿Qué etiqueta le gusta más?Es arte contemporáneo pero, como la palabra contemporáneo vale también para Picasso, preferimos utilizar la palabra
presente, que es mucho más cercana, más realista con el resto de denominaciones.
El contar con autores tan recientes, sin el aval de la posteridad es una desventaja. Van Gogh o Velázquez tienen más márketing que William Kentridge o Txomin Badiola, por citar a dos artistas de su colección. ¿No es así?Por supuesto, es un problema muy grande. Tenemos que confiar e intentar comunicar al máximo posible el interés por lo que hacemos ahora. Vender a Velázquez, a Picasso, a Miró, incluso a Barceló, que ya es pasado porque definió su trabajo en los ochenta, es fácil. La gente está dispuesta a pasear por lo que ya conoce, no tanto por lo que no conoce. Y esto es un reto.
¿Qué sobra en el arte español? Lo que hay son muchas líneas, y muchas formas de entender el arte español. Es muy difícil conjugarlas, y cada voz crítica es una línea, cada lugar implicado, como es el nuestro, y cada espectador tiene que sacar su propia conclusión; son diversas opciones las que se dan, no existe una única opción y eso es muy bueno.
Usted denuncia a menudo un mal del arte, que su discurso se convierta en mera retórica. ¿Es un mal extendido?Es un mal el que muchos discursos se encierren en la propia retórica y no ahonden en la verdadera problemática del momento actual. La retórica es buena para profundizar en pensamientos, pero cuando la retórica está por encima del resto de cosas algo va mal.
Vista del Museo de Arte Contemporáneo de León, MUSAC.¿Es usted pesimista?No soy pesimista, creo que estamos en una época bastante buena en la que es necesario aprender a respetar las opciones distintas. Estoy totalmente en contra de las personas que parecen llevar la razón, no hay una razón en arte, hay muchas opciones y muchas razones. Ese es el sentido que tiene el arte, nadie puede decir el arte qué se tiene que hacer, nadie tiene que dictar la opción prioritaria, sino tiene que estar trabajando y defender aquello que piensa, pero entendiendo que existen otras opciones paralelas, y que esas opciones tienen razón.
Hoy día es difícil nombrar a más de dos artistas jóvenes contemporáneos… ¿Qué está fallando?Lo que pasa es que, en términos populares, son los medios los que han hecho cierto nombres y de ahí no se ha salido. Muchos medios de comunicación han estado todo el rato repitiendo a ciertos artistas que son de los sesenta y los setenta como si fuesen los únicos artistas. Vemos medios que hacen siempre cosas con Palazuelo, Arrobo, Barceló, Gordillo, Genovés… que son artistas, sí, con su importancia, pero hay que dedicar también espacio a los artistas que están definiendo su obra en este momento.
Artistas como...
Ahora presentamos a Cerith Wyn Evans, también el trabajo de Dave Muller, o el de la coreógrafa Blanca Li. También hay artistas españoles como Enrique Marty, Laura Mart, Candice Breitz…, tantos como van pasando por aquí.
¿Cómo perciben los artistas el museo? ¿Les parece el continente adecuado para su trabajo?Les proponemos el reto de que hagan su exposición más importante hecha hasta ahora. Los espacios de este museo son tan buenos que los artistas aceptan de base. Hacemos exposiciones que son claves en el desarrollo de su obra en este momento.
Obra dentro de la exhibición "Te voy a enseñar a bailar", de Blanca Li.León es una ciudad pequeña, pero con frecuente tránsito de gente, por el Camino de Santiago. ¿Cómo ha afectado la creación del Musac la ciudad? ¿Se ha sentido un "efecto Guggenheim" en miniatura?Sí, dentro de las limitaciones. Después de lo que ha pasado en Bilbao, las administraciones locales y regionales apuestan por tener su centro de arte contemporáneo, como ha pasado en León. El turismo se ha incrementado, y se suma a la oferta tan grande que existe en León, pero creando una nueva opción: hacer algo que no esté vinculado al pasado, que es lo que tiene León, sino que lo vincule al presente y al futuro.
Durante estos días se celebra la feria Arco. ¿Va a invertir el Musac con grandes cantidades? El Reina Sofía acaba de dejarse un millón de euros, el año pasado dos…
Arco es una feria de mercado, nada más. Hacemos alguna compra, pero como hacemos en Basilea, en Miami, en las principales ferias del arte.
Cambiando el arte por la literatura, usted ha publicado una novela "Masticar los tallos de las flores regaladas". ¿Sigue escribiendo? ¿Le relaja cambiar los cuadros por las palabras?Paralelamente a mi trabajo profesional, desarrollo mi creatividad por otro lado, en un mundo totalmente aparte de mi trabajo profesional. De hecho, en mis novelas no hablo mucho de arte, o al menos no es un tema central. En la última que he escrito aparece, es un acercamiento poético a mí mundo, pero sin entrar de lleno en el mundo del arte. He terminado "Una maravillosa historia de amor", y ahora estoy cerrando contrato con la editorial.
¿Tiene ambiciones en la carrera literaria?Tengo alegría personal. Cuando publicas una novela y sigues escribiendo es por una necesidad del alma más que otra cosa.
Muestra audiovisual de la serie "Soliloquy", de Candice Breitz.