Los españoles acuden al psicoanalista ante la falta de expectativas
jueves 30 de abril de 2009, 20:29h
El psicoanalista de cabecera del español medio ha formulado recientemente el siguiente dictamen pericial sobre el estado en que se encuentra ante la vigente situación político-económica del país; al que hemos tenido acceso y que resumimos:
Radical pesimismo. Los políticos (del Gobierno) se llenan la boca repitiendo machaconamente que todo está controlado y que de inmediato o el mes que viene se notará la mejoría. Sin embargo, los ciudadanos constatan que todo va mucho peor y aún es manifiestamente empeorable. En razón de ello concurre otro elemento caracteriológico, cual es la
Absoluta desconfianza hacia la clase política. Ante el vacío e inapetente discurso de los dirigentes políticos, los ciudadanos buscan su salida o solución individual, con sus propios medios y su único y exclusivo esfuerzo. Para nada se fían de que aquéllos vayan siquiera a ayudarles minimamente a solventar la crisis o salir del pozo. ¡Sálvese quien pueda y con sus propios recursos! La clase política está consiguiendo alcanzar el efecto contrario al pretendido. Cuanto más habla y canta más confianza reclama de los ciudadanos, éstos huyen a velocidad de crucero pues presienten que su capacidad para falsear la realidad es insuperable. El descrédito de los representantes políticos es enormemente peligroso y genera
Enorme insatisfacción. Como el que espera, desespera, y nada se puede aguardar de los incompetentes –que niegan incluso lo que es indubitado o incontestable- sólo queda la desazón, la depresión o la huida hacia delante. Más todavía cuando se asegura que la crisis que era pasajera va a extenderse no menos de cuatro o cinco años. El ciudadano, enterrado en su insatisfacción, apaga la televisión y se plantea seriamente dejar de votar. ¡Que ellos se lo guisen! ¡Que se olviden de mí!. La democracia se resiste ante tamaño maltrato por los actores protagonistas de un drama mal interpretado en el que la clac abandona la sala tras patear con denuedo. Es, pues, la
Ausencia de esperanza. Hartos de tanto masoquismo, los ciudadanos se deslizan por la senda del “lexatin”. Hay vida, pero no hay esperanza en que las cosas cambien o si quiere que se modifiquen un poco. Cada vez más obesidad de las Administraciones, cada vez más gasto corriente para pagar a más y más asesores, cada vez más exacción de impuestos y, por tanto, más dinero que se extrae del sector productivo. Jamás será posible que algo cambie de verdad cuando la administra una dirigencia política que sólo ansía a su propia perpetuación. Todo sigue y seguirá más o menos igual, aunque, eso sí, con muy buenas palabras. El ciudadano se desconecta, desenchufa la descargada batería y le queda la
Dulce evasión. No baja el consumo del fútbol ni el de la cerveza. No desciende el alquiler de las películas del videoclub ni la imaginación para idear nuevos chistes o historietas. Siempre queda la charla con los amigos o el viajecito aunque sea más austero que antes. Nunca podrán robarnos la sonrisa, aunque hayan desecho nuestro optimismo vital e insistan en amargarnos todo lo que pueden. En fin, nos queda mirar al exterior y sentir, respecto de algunos, una
Envidia sana. Han nacido decenas de Obamas entre los líderes políticos españoles, que desgastan su nombre a placer, pero aquí siguen faltando ideas y capacidades y sobran poltronas y espejos de autocomplacencia. Se deberían marchar de becarios a alguna Universidad norteamericana y dejarse de pamplinas.
Este es el dictamen que eleva el psicoanalista de referencia que, por supuesto, lo somete a cualquier dictamen mejor fundado científicamente.
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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